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viernes, 18 de septiembre de 2009

La Arquitectonalidad del Psicogeografiquismo o Los Jeroglíficos de la Deriva x Hakim Bey



(Traducción Pablo A.)

(in memoriam Guy Debord)

Oscuras & misteriosas grutas en las que ellos entran, imitando serpientes - espacios de retorno a una intimidad que alguna remota vez fue hecha trizas por la memoria - por la simultanea reiteración y tardanza de la memoria -- esa facultad de la conciencia humana “más cercana a lo divino”. Pero ¿acaso no dicen que “perdonar es humano, olvidar es divino”? En el ritual de la reiteración o la “remembranza” (dhikr) de los sufíes, uno olvida el “yo” precisamente para recordar el Yo; -- así, re-membrar es borrar la separación, & esta borradura es una especie de olvido. (En ciertos edificios Islámicos claves, como la Alhambra, la reiteración del dhikr en la forma de texto caligramático se convierte en la definición misma del espacio construido, como dispositivo mnémico o como “Palacio de la Memoria” – no ornamento, sino la base misma o el principio-de-la-precipitación-del-cristal de la arquitectura).

“Ya que nosotros somos Jesucristo,” como se jactó uno de la Hermandad del Espíritu Libre, “la única preocupación es que lo que ya es perfecto en nosotros debería ser reiterado...” Este proceso, sin embargo, lleva a un des-aprendizaje paradójico – por lo tanto, a una pérdida del temor – para que uno pueda “dejarse llevar por los sentidos naturales, como un pequeño niño”. Ahora, la caverna simboliza inconsciencia; - la meta, sin embargo, no es perderla, sino recapturar aquello que el inconsciente separó de nosotros, aquello que la conciencia “malcrió”. Así, dentro de la gruta oscura misma, la memoria debe ser paradójicamente inscrita – imágenes claves son reiteradas (literalmente repetidas en algunos casos por un sobre-dibujo palimpséstico o incisivo) – imágenes que representan la intimidad perdida como un panteón de animales (“con los cuales es bueno pensar”) – cada animal un gozo especial o función “divina”. Así, la caverna se vuelve el primer espacio arquitectural intencional, la intersección de lo inconsciente (el éxtasis de la “Naturaleza”) & lo consciente (memoria, reiteración).

Desde Platón se nos ha enseñado a reverenciar la anamnesis – pero descendamos a la caverna pre-Platónica, a la gruta paleolítica, para recobrar la dialéctica positiva de la amnesia – sin la cual la memoria deviene simplemente una maldición, coagulando finalmente como Historia (el grado cero de la memoria como sofocación): la primera ciudad (Çatalk Hüyük) ya está organizada como una cuadrícula, la antítesis misma de la estética a-morfa de la gruta, sus asombrosos y serpenteantes espacios, sus derretidas estalactitas y estalagmitas – su organicidad (que es a pesar de todo expresada como vida mineral). Las ciudades de Sumer & Harappa fueron diseñadas igualmente como cuadrículas, abstracciones crueles de la linealidad. Dibujar una línea es separar, crear jerarquía espacial (entre los curas & la gente, los ricos & los pobres, la abundancia & la carestía) y definir la topia de la memoria contra el oscuro inconsciente de la tribu, la caverna u-tópica, la salvajidad (wild(er)ness) orgánica. El tertium quid o la coincidentia oppositorium aquí (entre “gruta” & Babilón) pueden aparecer en la ciudad medieval (que todavía sobrevive en algunos pocos lugares del mundo Islámico) donde la excesiva crueldad de la cuadrícula es apaciguada – no borrada, sino suavizada – por un registro de un espacio de acuerdo al modelo del árbol o del delta del río (bifurcación caótica extendiéndose hasta una complejidad basada en “atractores extraños” intra-dimensionales) – un urbanismo de lo orgánico, lo estético, & lo complejo o plural (como opuesto a lo inorgánico, lo ideológico, & lo simple o total).

La ciudad medieval es una gruta extrudida. Algunas de estas ciudades introdujeron desfiles o paradas alegóricas en las que tremendos complejos-emblemas (jeroglifos compuestos) eran construidos & instalados o llevados por el laberinto de las calles. Mitos y leyendas eran representados: - algunas veces el Señor Alcalde actuaba el rol de “Señor Alcalde”, deambulando a través de un teatro callejero de encuentros con personajes simbólicos (como Bloom en el barrio nocturno), renovando así la Ciudad con su Héroe elegido experimentando la iniciación del matrimonio ritual con la diosa urbana.

Aquí la Ciudad Libre llega a una sincrónica & lúdica conciencia de sí misma hic et nunc, más que sucumbir al diacronismo miserabilista del poder de la violencia. En esta Ciudad Hermética encontramos el trasfondo o el espacio-vientre de los Libros Emblema alquímicos, y la narratividad de un Bosco o Breughel. La memoria pierde su peso aquí & toma un aire folklórico, carnavalesco (el festival como reiteración del placer) con figuras construidas que se apropian (a través del diseño o de los accidentes del decaimiento & la acrecencia) de la forma de pechos, falos, vientres, rocas & agua, musgo & flores, incluso del viento & la luz.

La cuadricula-ciudad Babilónica quiere que la memoria persista a través del tiempo – tiempo plano y vacío – pero como Dalí mostró, la memoria persiste solo en la delicuescencia del tiempo medido. La ciudad hermética-medieval (como la Verde Jerusalén de Blake) preserva la memoria pero en una manera “desordenada” – como la mermelada akashica – tiempo que tiene textura y está lleno. “Babilón” preserva el orden (¡o si no!) – pero ¿qué le sucede a la memoria allí? No es acaso transmutada en el formaldehído venenoso de la Historia, la fábula re-iterada de nuestra pobreza y su poder, el mito taxonómico de la clase dominante? ¿Quién puede culparnos por abrigar tanto una nostalgia como un deseo insurrecional por angostos callejones sinuosos, escalones sombríos, caminos & túneles cubiertos, sótanos y muladares de una ciudad que se ha diseñado a sí misma – orgánicamente, inconscientemente – en el marco de una estética de convivialidad festiva & secreta, & la curvosa mutabilidad negentrópica de la memoria misma?

El urbanismo psíquico de los 1960’s constituyó otro intento de reclamar la memoria construida para este proyecto “Romántico” – rus in urbe, en palabras de F. Law Olmstead – “El campo en la ciudad” – reintroducción del eterno “barroco” (como en “perla barroca”) o de la forma espontánea – (como las milagrosas grutas fangosas de cinabrio del Taoísmo Mao Shan, creado por la potencia Imaginal del Adepto) – que es también la espontaneidad “divina”, inconsciencia & olvido, de la Naturaleza. Un proyecto para los constructores de alguna Zona Prohibida: -- la ciudad de la resistencia psicogeográfica, la anti-cuadrícula, la arquitectonalidad de la deriva, el espacio festivo – y la Caverna de la Memoria Fluida. Roca & agua – el ensueño del bardo, el olvido de los dioses.

miércoles, 13 de mayo de 2009

LA VISIÓN BIORREGIONAL x Kirkpatrick Sale

En "Los Intérpretes" (un libro escrito durante el período más intenso de la Revolución Irlandesa por al autor Irlandés conocido como AE) hay un pasaje en el cual un grupo de prisioneros, un grupo variado, se sienta a discutir cómo sería un nuevo mundo ideal. Uno de ellos, un filósofo, propone la visión ahora familiar de un orden mundial unitario, con una cultura global, científica y cosmopolita.

Otro, el poeta Lavelle, habla fervientemente contra esta concepción, tratando de mostrar que mientras más desarrolle el mundo su superestructura tecnológica, más se alejará de sus raíces naturales. "Si toda la sabiduría fuera adquirida desde el exterior", él dice, "sería una buena política para nosotros hacer nuestra cultura cosmopolita. Pero yo creo que nuestra mejor sabiduría no viene desde el exterior, sino que surge en el alma y es una emanación del espíritu de la Tierra, una voz que nos habla directamente a nosotros habitantes de este territorio".

No es difícil imaginar la alternativa al peligro en que nos ha situado el paradigma industrial y científico. Es simplemente llegar a ser "buenos habitantes del territorio en que estemos".

Debemos tratar de recobrar el espíritu de los antiguos Griegos, comprender nuevamente a la Tierra como una creatura viva e inventar el equivalente moderno del culto a Gaia. Debemos tratar de entender que ella es, en todo sentido real, sagrada, y que hay por lo tanto un modo santo de entenderse con ella y sus trabajos, un modo de temerla reverencialmente, de admirarla, de respetarla y venerarla que simplemente no permitirá el despojo o el abuso. Debemos tratar de entendernos a nosotros mismos como participantes y no amos de su comunidad biótica - "una reinvención de lo humano al nivel de las especies" - en la decidora frase del filósofo Thomas Berry - y de tener en el corazón la observación de Mark Twain de que los humanos son diferentes de otros animales sólo en que son capaces de sonrojarse - cuando lo necesitan.

Pero para llegar a ser habitantes de la Tierra, para reaprender las leyes de Gaia, para llegar a conocer a la Tierra plenamente y honestamente, la tarea crucial - quizás la única y que todo lo abarca - es entender el lugar, el lugar específico inmediato donde vivimos: Los tipos de suelos y rocas bajo nuestros pies; la fuente de las aguas que bebemos; el significado de los distintos tipos de vientos; los insectos, pájaros, mamíferos, plantas y árboles comunes del lugar; el particular ciclo de las estaciones; los tiempos para plantar, cosechar y dar forraje - éstas son las cosas que es necesario conocer. Los límites de sus recursos; la capacidad de sustentación de sus tierras y aguas; los lugares que no deben ser sometidos a presión; los lugares cuyas bondades pueden ser desarrolladas de mejor manera; los tesoros que el territorio tiene y los tesoros que niega - éstas son las cosas que deben ser entendidas. Y las culturas de las personas, de las poblaciones nativas de estas tierras y las de aquellos que han llegado a adultos en ellas, los arreglos humanos sociales y económicos formados por y adaptados a los geomórficos, en las escenas tanto urbanas como rurales - éstas son las cosas que deben ser apreciadas.

Eso, en esencia, es el Biorregionalismo.

Yo sería el último en decir que la palabra "Biorregionalismo" es una que llega fácil a los labios; en verdad, enfrentémoslo, es una palabra incómoda y difícil, y no sólo porque la mayoría de las personas no capta instantaneamente su significado. Pero creo que es un concepto tan accesible, una vez entendido, tan útil e incluso productivo, que vale la pena usarlo y explicar su sinificado con el tiempo.

No hay nada muy misterioso acerca de los elementos de la palabra después de todo: "Bio" viene de la palabra Griega utilizada para designar formas vivientes, y se usa como en biología y biografía; y "Región viene del Latín "Regere": territorio a ser gestionado - y no hay nada, después de pensarlo un momento, tan terriblemente difícil en lo que transmiten juntos estos términos: Un territorio vivo, un lugar definido por sus formas vivientes, su topografía y su biota, antes que por los dictados humanos; una región gobernada por la Naturaleza, no por la legislatura. Y si el concepto inicialmente nos golpea como extraño, puede ser quizás sólo una indicación de cuán distantes hemos llegado a estar de la sabiduría que éste transmite - y de cuán urgentemente necesitamos esa sabiduría ahora.

Hay otra fuerte razón para usar esta palabra. Desde que fue primero propagada por el escritor Peter Berg y el ecólogo Raymond Dasmann más de una década atrás - no está muy claro quien originó el término, pero fueron aquellas dos personas, trabajando en una organización llamada "Planet Drum" (Tambor Planetario) y en un periódico llamado irreverentemente "Raise the Stakes" (Subamos las Apuestas), quienes dieron a conocer el concepto a una audiencia más amplia - éste ha inspirado lo que justamente puede llamarse 'Un Movimiento', aunque aún uno modesto. En 1985 había alrededor de sesenta grupos en Norte América que se definían especificamente a sí mismos como Biorregionales; y una organización continental naciente, "El Congreso Biorregional Norteamericano", formado para promover la Consciencia Biorregional y para nutrir y vincular a Organizaciones Biorregionales. Aquellos desarrollos le dan a la palabra un linaje suficiente, un suficiente uso corriente, para justificar que sea honrada con un uso mayor.

Puede ser de ayuda para captar el sentido del concepto, para obtener una sensación de él, seguir algunas de sus implicaciones naturales:

-CONOCER EL TERRITORIO: Podemos no llegar a ser tan sofisticados acerca del territorio sobre el que vivimos y sus recursos como sus habitantes originales, aquellos que tenían cuarenta palabras para la nieve o conocían cada árbol del bosque. Pero cualquiera de nosotros puede caminar por el territorio y ver qué habita allí, llegar a ser consciente de los cantos de los pájaros, las corrientes de agua y los deposiciones de los animales, seguir un arroyuelo hasta un arroyo y luego hasta un río, y aprender cuándo plantar tomates, qué tipo de suelo es mejor para el apio, y dónde prosperan las cerezas. En un nivel más sofisticado, podemos desarrollar un inventario de recursos de la región, usando información de los Servicios Forestales locales para mapificar y calcular el área de los árboles; revisar estudios hidrológicos para determinar los flujos de aguas, los desagües y los sitios de represas hidroeléctricas; hacer perfiles biológicos de las plantas alimenticias nativas anuales y perennes; aprender las condiciones climáticas anuales y el pleno potencial de las energías solar, eólica e hídrica; y estudiar las formas de uso humano de las tierras y las áreas óptimas para asentamientos. De todo eso - mucho de ello está disponible, aunque no analizado desde una perspectiva Biorregional - uno puede determinar en último término con alguna aproximación la capacidad de carga o sustentación de una región.

Esto puede sonar un poco bucólico, pienso, y puede ser difícil de ver inmediatamente cómo se traduce en términos urbanos. Pero cada ciudad es parte de una región después de todo, y depende del campo circundante para gran parte de sus recursos y mucho de su mercado; y cada ciudad está construida sobre un fundamento natural. Conocer el lugar para el habitante urbano significa, entonces, aprender los detalles del intercambio y la dependencia de recursos existente entre la ciudad y el campo, y los límites de población apropiados para la capacidad de sustentación de la región. Esto también sugiere explorar el potencial natural de la tierra sobre la que la ciudad descansa - porque aunque nuestras inmensas conurbaciones han en gran parte desplazado a la vida natural al desviar ríos, cortar bosques, pavimentar suelos y confinado a la mayoría de la vida animal a zoológicos y parques, también es cierto que uno puede descubrir y calcular las posibilidades para huertos-jardines en los tejados, para la energía solar, el reciclaje, el cultivo de árboles en las ciudades, y cosas similares.

-APRENDER DEL SABER TRADICIONAL: Cada lugar tiene una historia, un registro de cómo las posibilidades humanas y naturales han sido exploradas, y ésto debe ser estudiado con nuevos ojos: hay más por descubrir, como dijo el botánico Wes Jackson, que por inventar. Y aunque cada lugar no ha mantenido su historia exactamente viva, una fuente de información aún existe si sabemos buscarla.

Obviamente no desearemos - o seremos capaces de - vivir como los antiguos lo hicieron. Pero toda exploración histórica o antropológica seria de sus maneras de vivir y de su sabiduría muestra que las culturas antecesoras - particularmente aquellas bien enraizadas en la Tierra - conocían un número de importantes cosas sobre las que sólo ahora estamos aprendiendo: El valor de las hierbas medicinales, por ejemplo, o métodos y momentos de quemar pastizales, o situar y construir casas para el máximo efecto pasivo solar, o el rol regular y central de las mujeres en la toma de decisiones tribales. Si no otra cosa, tales historias nos ayudan a darnos cuenta de que el pasado no fue tan sombrío, laborioso e insalubre como los proponentes de la "avanzada energía" y la "avanzada tecnología" tratan de hacernos creer. Fue E. F. Schumacher quien nos recordó que cuando el mundo moderno organizó su pensamiento "a través de una extraordinaria estructura que llamamos ciencia objetiva", éste se separó de "las dos grandes maestras de la humanidad": "El maravilloso sistema de la Naturaleza viviente" y "la sabiduría tradicional de la Humanidad", por la cual hemos llegado a saber acerca de aquella. Parece que ya es hora de que se rectifique el balance.

-DESARROLLAR EL POTENCIAL: Una vez que se conoce el lugar y sus potencialidades, la tarea Biorregional es ver cómo éste potencial puede ser realizado dentro de los límites de la región, usando todos los recursos bióticos y geológicos en su plenitud, limitados sólo por la lógica de la necesidad y los principios de la ecología. Desarrollar plenamente la Biorregión permite el pleno desarrollo de las personas y las comunidades dentro de ella, cada una de éstas capaz de emplear procesos por largo tiempo abandonados e ingenio por largo tiempo no utilizado, pero con la plena bendición del conocimiento y las habilidades contemporáneas.

La Autodependencia, no tanto al nivel individual como al nivel regional, es así inherente en el concepto Biorregional. Podemos comenzar a pensar cuántos recursos humanos y materiales de cualquier región son ignorados, malgastados o dejados sin desarrollar debido a que la región mira a fuentes distantes y depende en vez de ellos de bienes y servicios externos. Debemos ver cuánta de la riqueza de la región es exportada a bancos distantes, ministerios centrales o propietarios ausentes, en vez de ser utilizada "para regar los jardines de la casa". Y debemos tratar de imaginar qué podría hacerse en cualquier región si todos sus fondos, facilidades, existencias y talentos fueran usados en su plenitud, limitados sólo por la capacidad de sustentación del territorio y sus restricciones ecológicas.

-LIBERAR AL YO: El Biorregionalismo también implica el desarrollo del potencial individual junto con el desarrollo de la región, a lo largo de dos amplias perspectivas:

Por un lado, muchas restricciones actuales a la libertad y la elección personal existentes desde el exterior serían disminuídas o eliminadas - aquellas de fuerzas de mercado distantes e impersonales, por ejemplo, o de gobiernos y burocracias remotas, o de corporaciones invisibles que dictan elecciones de consumo - mientras que dentro de la Biorregión las oportunidades económicas y políticas se abrirían. También, al vivir más cercanamente a la tierra uno vive necesariamente más cercanamente a la comunidad, es más capaz de disfrutar los valores comunitarios de la cooperación, la participación, la amistad íntima y la reciprocidad, valores que favorecen el desarrollo individual.

Por otro lado, el conocer plenamente el carácter del mundo natural circundante y estar conectado a él de un modo diario y físico, provee aquel sentido de unicidad, de enraizamiento, que los antiguos experimentaban - y "estar enraizado", como la filósofa Simone Weil fue lo suficientemente lista para saber, "es quizás la necesidad más importante y menos reconocida del alma humana". Por otra parte, parece claro que los individuos que pueden usar mejor, debido a que la conocen mejor, los dones de la Naturaleza - para alimentación, energía, vivienda, artesanías - son capaces de desarrollarse y prosperar de maneras no disponibles para aquellos que carecen de aquellas habilidades.

Conocer, aprender, desarrollar, liberar - estos conceptos, entonces, son algunos de los procesos más centrales a la idea Biorregional.

Obviamente, el Biorregionalismo es a la vez muy simple y muy complicado:

Muy simple, porque todos sus componentes "están ahí", no ocultos, a nuestro alrededor, ahí mismo donde vivimos; porque sabemos que otras personas antiguas y según nuestros términos quizás no sofisticadas, entendieron estas cosas y vivieron por no complicados siglos por medio de ellas.

Descubrir y presentar el tipo de información básica para una Sociedad Biorregional no es difícil. Hay aún muchas personas ancianas entre nosotros hoy en día que conocen algo de la sabiduría de nuestros antepasados, y la disciplina de la ecología moderna usa procedimientos científicos contemporáneos que pueden ayudarnos a construir el resto del cuerpo de conocimiento Biorregional.

Muy complicado, porque está tan reñido con el modo convencional de ver el mundo hoy en día que puede sonar a muchas personas desde el comienzo como algo demasiado limitante y provincial, o como algo curiosamente nostálgico, o asombroso o utópico, o simplemente irrelevante - o todo eso. Esto es apenas sorprendente, y las dificultades deben ser enfrentadas francamente.

Obviamente será necesario un considerable cambio de actitud antes de que nuestra Sociedad Industrial comience, primero, a abandonar la noción de controlar y rehacer el mundo en nombre de una monocultura global; y, luego, antes que se de cuenta que puede ser que lo que llama "provincial" es simplemente dedicar tu atención a las reformas locales que, dentro de los límites de lo temporalmente posible, puedan tener una oportunidad de contribuír a "Salvar al Mundo".

Tomará algún tiempo antes de que la gente reconozca que el proyecto de entender (plenamente) el lugar en el que se vive no es ni nostálgico ni utópico, sino más bien un tipo de ocupación realista en la que cualquiera puede participar en su vida diaria; y que éste es una oportunidad inmediata y práctica de refrenar nuestro presente despilfarro y atolondramiento.

Será necesaria una educación amplia y persuasiva para llevar a las personas a darse cuenta de que no es la tarea Biorregional la que es irrelevante, sino precisamente la política típica de todos los partidos principales de todas las principales naciones industriales, ninguno de los cuales ha hecho de "La Salvación Ecológica" una prioridad significativa; ninguno de las cuales está preparado para plantear el abandono - o al menos la reducción - de la economía industrial que nos tiene en peligro.

Y será necesaria paciencia para llevar a las personas a ver más allá de su temor y prolongado odio al mundo natural - que crece a medida que crece su ignorancia de él - y hacia una apreciación del Planeta Tierra o "Gaia" como una preciosa entidad viviente, que actúa siempre de modos razonablemente homeostáticos - violentamente a veces, y a veces impredeciblemente, pero para un propósito en último término benevolente y sustentador de la vida.

Por favor entendámonos: No subestimo las complicaciones. Aún así estoy seguro que con el paradigma (Definición: mentalidad; conjunto de percepciones,creencias, conceptos y valores que forman una visión particular de la realidad) bio-regional tenemos una meta, una filosofía, y un proceso para crear un mundo que no sólo es necesario para la continuidad de nuestra especie, sino que, además, es deseable y posible.

domingo, 19 de abril de 2009

No existe un modo “correcto” de producir objetos inútiles.

No existe un modo “correcto” de producir objetos inútiles.
Notas sobre límite, goce y experiencia urbana.

por Wu Ming 5, junio de 2004
Traducido en castellano por Nadie Enparticular, 2006

I. General

A todo discurso que evoque la idea de un límite al crecimiento indefinido de la fuerza material de la especie se le tilda de primitivismo, idealismo y otros ísmos. Sucede incluso cuando el discurso se concreta y desarrolla en la esfera de la episteme, cuando se utilizan como base y posibles vías de fuga los logros que provienen del ámbito de la ciencia, y no de la religión, de la superstición o del sentido común.
Interrogarse sobre la proximidad del límite produce adversarios: desde los paladines del nuevo orden mundial, pasando por aquellos que consideran posible un capitalismo con rostro humano para terminar en el campo de los adversarios acérrimos de “este” modelo de desarrollo y de la trágica globalización de los mercados, mercaderías y capitales vigente.
Y sin embargo el límite es connatural respecto a la idea sistema-mundo: del mundo se consume la materia, la esencia, y de poco vale ponerse a discutir si las reservas petroleras se agotarán mañana o dentro de cien años. Desde el punto de vista de una filosofía de la ciencia coherente, si la tendencia vigente es catastrófica, el modelo sistémico -economía, cultura y política- tiene que cambiar. Actualizarse. Dejar atrás cualquier forma de nostalgia por ideas e ideologías que pertenecen, literalmente, a otra época histórica del mundo.
La cultura que ha moldeado a muchos de nosotros inclusive ha nacido, creo, como reacción al mecanicismo del saber vulgar marxista, y sobre todo como reacción a una mortífera idea de abnegación productivista que negaba las razones de los cuerpos vivos y que transformaba una potencial máquina de liberación en una forma de opresión triste y embrutecedora. El rechazo del trabajo queda como la conquista más profunda y potencialmente más fecunda de esa etapa. Se nos decía: la fuerza material de la especie hace que las máquinas produzcan el mundo con una intervención cada vez menor de las tareas humanas. Que las máquinas hagan entonces el trabajo mecánico, y se libere al hombre de la esclavitud de los gestos repetitivos, humillantes, aniquiladores.
Pero las máquinas son inteligencia específica concreta. Llevan impreso el sello del hombre: funcionan según la lógica de la sociedad y de la economía que las ha construido. Las máquinas son capitalismo. La producción insensata de objetos inútiles (aún antes que de mercaderías inútiles) es capitalismo. La producción insensata de objetos inútiles es lo que hace que el límite esté cada vez más cerca.
Existen por lo tanto entidades psicomecánicas cuyo único objeto es inundar el planeta de objetos. Responden a una lógica interna y a un flujo de deseo colectivo, que se refiere a la Mente Específica y que es absolutamente necesario reorientar. La proximidad del umbral entrópico es evidente. En términos históricos, no es importante que suceda dentro de los confines de nuestra experiencia o dentro de doscientos años. Afrontar tal proximidad es ineludible. El atractor semiótico de los flujos de deseo ya no puede ser, de ninguna manera, una idea de Fuerza. So pena la extinción de la vida inteligente en el planeta. Es necesario liberarse de la superstición de que la fuerza material de la especie tiene que estar sujeta a la fabricación de objetos, y que un acceso cada vez mayor a siempre nuevos adminículos sea verdaderamente señal de riqueza, individual y colectiva.
La cultura obrerista no preveía la posibilidad de una línea de tendencia distópica que no fuera inmediatamente política: el comando capitalista orientado sobre la vida cotidiana, la subsunción real u otra cosa. La producción de objetos en cuanto tales no era ni positiva ni negativa: lo que estaba en cuestión era el modo de producirlos.
Ya está claro, por el contrario, que no existe un modo “correcto” de producir objetos inútiles.

II. Particular

Es necesario desligar la propia experiencia del mundo de una idea que vea el trabajo, humano o mecánico, en el centro de las preocupaciones de la especie y de los individuos que la componen. El trabajo como tarea, o también el trabajo como creación o creatividad: en la idea occidental de creación hay algo de arrogante, patriarcal, insoportablemente vitalista. Es necesario ligar la propia satisfacción a una práctica comunitaria diferente: en este sentido, parecen interesantes las instancias que realiza el segmento más cercano a quien escribe.
Comunidad y experiencia urbana; liberación de áreas cada vez más vastas de la tiranía de los motores a explosión, de centros de irradiación de ondas electromagnéticas, y así sucesivamente. Más allá de la distancia estilística que puede separarnos de muchos participantes, el reciente desfile Partòt [1] es un ejemplo de sustracción del espacio urbano al ansia productivista, una afirmación de la necesidad del juego y del goce, un intento de elidir la contracción cada vez más decidida de los espacios con calidad de vida.
Pero la idea de límite reaparece también en el ámbito de la práctica social y comunitaria. Un cartel colgado de una ventana en Via del Pratello decía algo como: “Porque Quiero Dormir, ¿Soy un Facista?”
Cerrar áreas de la ciudad a los motores de explosión para abrirlas a explosionados de todo tipo, gritones y chillones, en realidad ¿es un paso adelante? En otras palabras, ¿la calidad de vida es una instancia que comprende a todos o los pocos elegidos del subconsumo ostentoso?
Y desde un punto de vista cercano al político, ¿realmente tiene sentido hablar de experiencia urbana cuando ésta se limita a dos calles, dos plazas, dos cervecerías? ¿Cuál es la ciudad que esos retazos de movimiento están viviendo? La experiencia urbana implica conocimiento, nomadismo, ubicuidad. De otro modo la ciudad fácilmente se revela claustrofóbica, contraída, metáfora cementificada de las propias frustraciones e incapacidades.

III. Personal

La ineficacia de la propia experiencia en el mundo no es ontológica. En nuestro caso proviene de la patética vejez de muchos de nuestros presupuestos de partida. Proviene del haber interiorizado ideas de liberación y haberles restituido en el sentido de prácticas identitarias. Proviene del escaso cuidado de sí mismo y de la escasísima atención para con los demás. Es una recaída de la incapacidad burguesa de reconocer, de pensar, de ver a los demás. La facilidad con la cual instancias benéficas se aglutinan en eslóganes y prácticas autocastrantes está a la vista. Hoy como nunca sólo la felicidad es revolucionaria. Y es feliz quien está expuesto a cada soplo de viento.

Notas:
1. Par tòt [Para todos] es un evento anual en Bolonia, de carácter festivo y ecológico, realizado con el propósito de promover las relaciones multiculturales e intergeneracionales.

miércoles, 15 de abril de 2009

El por qué de psicogeografía.

Asociación Psicogeográfica de Londres

Hay un espectro que hechiza a Europa, o más bien, al mundo. El espectro es la Psicogeografía. Durante treinta años los dedos estranguladores, que sustentan la Tradición, se han ido retrayendo frente a la erupción de los excitantes y nuevos espacios psicosociales no euclidianos. Rock and Roll, la sociedad permisiva, el nuevo liberalismo que existe en la esfera social; todo esto ha actuado como una cámara de descompresión donde la pre-planeadas desilusiones que genera la sociedad de clases pueden ser productivamente puestas en función de un nuevo diseño, una nueva moda y una revuelta que no atenta contra nada. Centradas sobre la juventud como su fuerza de inocencia, las fuerzas vitales de la imaginación colectiva son dirigidas hacia la subsistencia económica, pues se trata de un recipiente de talentos donde las organizaciones establecidas y las grandes empresas pueden pescar nuevas caras y nuevas ideas.

Sin embargo, de igual manera que el Frente de Liberación Gay devino en moda gay, los Panteras Negras fueron reemplazados por el Islam y las ilusiones de Mao, por la Bolsa de Comercio de Shangai; la integración de un espacio psicosocial no euclideano en las mecánicas post-newtonianas es enfrentado por una oposición anti-euclideana que volverá a encender los fuegos de la revuelta con los fósforos de la metáfora. La Psicogeografía ofrece el tercer polo entre el falso universalismo de la modernidad y la universal virtualidad de la post-modernidad.

La Psicogeografía es universalismo con actitud. Es el universalismo que no busca expresarse mediante palabras, que se mantiene sólo como una sinopsis de lo salvaje. La Psicogeografía investiga la intersección entre el tiempo y el espacio, y así ataca a la ciencia en su punto más debil -la repetición mecánica de resultados. La Psicogeografía es la universalidad de lo específico, de lo particular en su punto de disolución.

La Psicogeografía se sitúa a sí misma por fuera de la democracia. No busca recrear el proceso mediante el cual la experiencia diaria es tamizada para poder ser reproducida como una telenovela, un programa político o un ensayo de doctorado para la facultad. No es una inmersión en la vida privada de la esfera social, sino una invasión a la esfera pública por parte de pasiones que de otra manera se encontrarían confinadas al mundo privatizado del individuo atomizado. Mientras que la democracia busca crear una síntesis de los deseos de los ciudadanos, la Psicogeografía es uno de sus polos antitéticos que se torna consciente del conflicto que existe entre nuestro idealizado rol como ciudadanos y la subjetividad que se deriva de las condiciones materiales de nuestra vida. Al suspender el ’sentido común’ mientras nos movemos de un lugar a otro en nuestra vida diaria, podemos redescubrir el aspecto salvaje de la ciudad. Al explorar aquellas áreas en las cuales no tenemos ninguna buena razón para estar, podemos descubrir las razones que nos constriñen a frecuentar solamente ciertas áreas.

Pero esta capa de la Psicogeografía pronto revela otras áreas. Cuestiones de género, de raza, de acceso para gente con determinadas discapacidades pronto aparecen. Cualquier lugar determinado no tiene una única forma de ser. No sólo sucede que una mujer puede entender de modo distinto un lugar que un hombre, sino que la presencia de una mujer (o una horda de mujeres) en determinado lugar pueden transformarlo. La normalidad ya no funciona más como una variable global; tan sólo existe como la producción del funcionamiento de determinado lugar. La reestructuración del capital ha desplazado a la organización linear del poder por una red cibernética de centros de excelencia que sobreviven como idílicas islas en un mar de caos. El acceso a esas ‘islas’ es el producto de la riqueza, mientras que la pobreza significa la exclusión de incluso las formas más básicas de protección, como un techo, comida y sociabilidad.

La Psicogeografía no es un sustituto para la lucha de clases, sino que es una herramienta para la lucha de clases. Cuando un grupo de niños campesinos caminan por los barrios residenciales más privilegiados de la ciudad, son inmediatamente enfrentados por la policía. Son acusados de ser criminales incluso si no se han acercado a ninguna casa. La policía impone una racionalidad: ellos nos fuerzan a explicar por qué nos encontramos en determinado lugar. Ellos sólo aceptan una explicación convencional, y por lo tanto, efectuada en términos de actividad económica (incluso el visitar la familia nos lleva a la economía, pues la familia es precisamente la conjunción de la vida privada con la esfera económica). La Psicogeografía es siempre una actividad ‘ineconomica’, o incluso anti-económica.

Las publicaciones de la Asociación Psicogeográfica de Londres presentan una reconstrucción de la vida urbana que utiliza los principios de la psicogeometría no euclideana. Presentamos nuestro material en la retórica del más rígido dogmatismo, ya que tenemos cuidado en que nuestros desarrollos siempre estén presentados con el rigor necesario que exige el correcto entendimiento de nuestras ideas. Algunos críticos han inferido de este hecho que nosotros buscamos imponer un punto de vista único como determinante de la realidad social, o que deseamos competir con deterministas rivales. Esos críticos claramente no comprenden lo que hacemos. Nuestras publicaciones son siempre secundarias con respecto a nuestro interés en la actividad Psicogeográfica en sí misma.

LONDON PSYCOGEOGRAPHICAL ASSOCIATION - LPA