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viernes, 27 de noviembre de 2009

MENSAJE DIRIGIDO A TOD@S AQUELL@S QUE NO QUIEREN ADMINISTRAR LA NOCIVIDAD SINO SUPRIMIRLA x ENCYLOPÉDIE DES NUISANCES

Nuestra época puede tener la certeza, al menos, de una cosa: no se descompondrá en paz. Los resultados de su inconsciencia han ido acumulándose hasta llegar a poner en peligro la seguridad material, la conquista de la cual constituía su única justificación. Y en lo que concierne a la vida propiamente dicha -costumbres, comunicación, sensibilidad, creación- la época no ha traído consigo más que podredumbre y regresión.

Toda sociedad es, en principio, en tanto que organización de la supervivencia colectiva, una forma de apropiación de la naturaleza. Debido a la crisis actual del uso de la naturaleza, de nuevo se plantea, y esta vez universalmente, la cuestión social. Por no haber sido resuelta antes de que los medios materiales, científicos y técnicos, permitieran alterar fundamentalmente las condiciones de vida, la cuestión social reaparece junto con la necesidad vital de cuestionar las jerarquías irresponsables que monopolizan dichos medios.

Con el fin de remediar lo dicho anteriormente, los dueños de la sociedad han decidido unilateralmente decretar el estado de urgencia ecológico. Pero, ¿que buscan con su catastrofismo interesado, ensombreciendo la descripción de un desastre hipotético y pronunciando discursos tanto más alarmistas cuanto que se refieren a problemas sobre los cuales la población atomizada no posee ningún medio de acción directa? ¿No será la ocultación del desastre real, para el que no hace falta ser físico, climatólogo o demógrafo para pronunciarse al respecto? Porque comprobamos a cada momento el constante empobrecimiento del mundo causado por la economía moderna, que se desarrolla en todos los dominios a expensas de la vida: con sus devastaciones, destruye las bases biológicas, somete todo el espacio-tiempo social a las necesidades policiales de su funcionamiento y reemplaza toda realidad, antaño normalmente accesible, por un sucedáneo, cuyo contenido de autenticidad residual es proporcional al precio (ya no es necesario crear almacenes reservados a la nomenklatura, el mercado se encargará de ello).

Cuando los administradores de la producción se percatan de la fragilidad de su mundo al contemplar la nocividad de sus resultados, aún sacan de ello argumentos para presentarse, avalados por sus expertos, como salvadores. El estado de urgencia ecológico es a la vez una economía de guerra, que moviliza la producción al servicio de los intereses comunes definidos por el Estado, y una guerra de la economía dirigida contra la amenaza de los movimientos de protesta que la critiquen sin rodeos.

La propaganda de los dirigentes del Estado y de la industria presenta como única perspectiva de salvación la prosecución del desarrollo económico, corregido con las medidas que la defensa de la supervivencia impone: gestión regulada de los "recursos", inversiones para economizar la naturaleza, o sea, para transformarla integralmente en materia de gestión económica, desde el agua del subsuelo hasta el ozono de la atmósfera.

La dominación no cesa de perfeccionar, a todos los efectos, sus medios represivos: en "Cigaville", decorado urbano construido en Dordogne después de Mayo del 68 para entretener a los gendarmes móviles, se simulan en las calles colindantes "falsos ataques de comandos antinucleares"; en la central nuclear de Belleville, los responsables aprenden técnicas de manipulación de la información simulando un accidente grave. Pero el personal destinado al control social se dedica más que nada a la prevención de cualquier desarrollo de la crítica de los fenómenos nocivos que apunte hacia la crítica de la economía que los engendra. Se predica la disciplina a los ejércitos del consumo, como si fueran nuestras fastuosas extravagancias las que hubieran roto el equilibrio ecológico y no, en cambio, el absurdo de una producción impuesta; se pregona un nuevo civismo según el cual todo el mundo es corresponsable de la gestión de los fenómenos nocivos, en perfecta igualdad democrática: desde el contaminador de base, que cada mañana libera clorofluorocarbonados cuando se afeita, al industrial químico... y la ideología de la supervivencia ("Todos unidos para salvar la Tierra, o el Loira, o a las crías de foca") sirve para inculcar esa clase de "realismo" y de "sentido de la responsabilidad" que lleva a la gente a asumir los efectos de la inconsciencia de los expertos y, por tanto, a dar un relevo a la dominación, puesto que le proporciona sobre la marcha, de un lado, una oposición de las llamadas constructivas y, del otro, arreglos de detalle.

El ecologismo es el principal agente de la censura de la crítica social latente en la lucha contra los fenómenos nocivos[1], es decir, esa ilusión según la cual se podrían condenar los resultados del trabajo alienado sin atacar al propio trabajo y a la sociedad fundada en la explotación del trabajo. Ahora que todos los hombres de Estado se vuelven ecologistas, los ecologistas no dudan en declararse partidarios del Estado. A decir verdad, no han cambiado un ápice desde sus veleidades “alternativas” de los años setenta. Pero hoy ocurre que en todas partes les ofrecen cargos, funciones, créditos, y los ecologistas lo aceptan todo sin la menor objeción, tan verdad es que nunca rompieron en realidad con la sinrazón dominante.

Los ecologistas son, en el terreno de la lucha contra los fenómenos nocivos, lo que son, en el terreno de las luchas obreras, los sindicalistas: meros intermediarios interesados en la conservación de las contradicciones, cuya regulación ellos mismos aseguran; unos negociadores abocados al regateo (en este caso la revisión de las normas y de las tasas de nocividad reemplazan a los porcentajes de subida de los salarios); meros defensores de lo cuantitativo en el momento en que el cálculo económico se extiende a nuevos dominios (el aire, el agua, los embriones humanos, la sociabilidad sintética); en definitiva, son los nuevos comisionistas de un sometimiento a la economía, el precio del cual tiene que integrar, ahora, el costo de un “entorno de calidad”. Ya se puede vislumbrar una redistribución del territorio entre zonas sacrificadas y zonas protegidas, coadministrada por expertos “verdes”, una división espacial que regulará el acceso jerarquizado a la mercancía-naturaleza. Pero radioactividad, habrá para todos.

Decir que la práctica de los ecologistas es reformista sería honrarles demasiado, puesto que dicha práctica se inscribe, directa y deliberadamente, en la lógica de la dominación capitalista, que extiende sin para mediante sus propias destrucciones el terreno en donde se ejercita. En medio de tal producción cíclica de males y de remedios agravantes, el ecologismo no habrá sido sino el ejército de guerra de una época de burocratización, en la que con mayor frecuencia la “racionalidad” es definida sin contar ni con los individuos concernidos ni con ningún conocimiento realista, con las catástrofes renovadas que todo ello implica.

No faltan ejemplos recientes que muestran a qué velocidad se instala la administración de los fenómenos nocivos que integra al ecologismo. Dejando aparte ya a las multinacionales de la “protección de la naturaleza” como por ejemplo el World Wild Fund y Greenpeace, "Amigos de la Tierra" ampliamente financiados por la Secretaría de Estado para el Medio Ambiente, o Verdes estilo Waetcher[2], compinchados con la Lyornnaise des Eaux[3] en la explotación del mercado del saneamiento, existen semioponentes a la nocividad de todo pelo, que siempre se han limitado a una crítica técnica de los fenómenos nocivos y siempre han rechazado la crítica social, cooptados por las instancias estatales de control y de regulación, cuando no por la misma industria de la descontaminación. Por ejemplo, un laboratorio independiente como la CRII-RAD[4], fundado tras lo de Chernobil -independiente del Estado pero no de las instituciones regionales y locales-, tomó por único objetivo “la defensa de los consumidores" mediante la contabilidad de sus becquerelios. Tal clase de "defensa" neosindical del oficio de consumidor -el último de los oficios- lleva a no atacar a la desposesión que, al privar a los individuos de todo poder de decisión en la producción de sus condiciones de existencia, garantiza que deberán de continuar soportando lo que otros escogieron y continuar dependiendo de especialistas incontrolables para enterarse, o no, de la nocividad que ello trajo consigo. No nos puede sorprender que después la presidenta de la CRII-RAD, Michéle Rivasi, haya sido nombrada para un puesto en la Agencia Nacional de Calidad del Aire; en ese lugar su independencia podrá realizarse al servicio de la del Estado. Tampoco nos extrañará que los expertos tímidamente antinucleares del GSIEN[5], a fuerza de considerar científico el no pronunciarse radicalmente contra el delirio nuclearista, salgan fiadores de la nueva puesta en marcha de la central de Fessenheim, antes de que un nuevo escape "accidental" de radiactividad no viniera, poco después, a aportar el dictamen pericial de su realismo; ni tampoco que los boyscouts de "Robin des bois"[6], trepando por el "partenariado", se asocien con un industrial en la producción de "residuos limpios" y defiendan el proyecto "Geofix" de basura química en los Alpes de la Alta Provenza.

El objetivo de esta intensa actividad de lavado es previsible en su totalidad: una "descontaminación" basada en el modelo de lo que fue “la extinción del pauperismo" por medio de la abundancia al servicio del mercado (camuflaje de la miseria visible, empobrecimiento real de la vida); los costosos y por lo tanto provechosos paliativos sucesivamente aplicados a estragos anteriores, entremezclando las destrucciones -que continúan y continuarán- con reconstrucciones fragmentarias y saneamientos parciales. Ciertos fenómenos nocivos, homologados como tales por los expertos, serán tomados en consideración en la medida exacta en que su tratamiento constituya una actividad económica rentable. Otros, en general los más graves, continuarán existiendo clandestinamente, al margen de la norma, como por ejemplo las dosis débiles de radiación o las manipulaciones genéticas que preparan los Sidas del mañana. Finalmente, y por encima de todo, el desarrollo prolífico de una nueva burocracia encargada del control con el pretexto de la racionalización, no conseguirá más que profundizar en esa irracionalidad específica que explica todas las demás, desde la corrupción ordinaria hasta las catástrofes extraordinarias: la división de la sociedad entre dirigentes especialistas de la supervivencia y "consumidores" ignorantes e impotentes de dicha supervivencia, último rostro de la sociedad de clases. ¡Desgraciados aquellos que necesiten de especialistas honestos y de dirigentes ilustrados!

No es por una especie de purismo extremista ni, menos aún, por una política del estilo "cuanto peor, mejor", por lo que hay que desmarcarse violentamente de todos los ordenadores ecologistas de la economía: es simplemente por realismo ante el devenir patente de todo el asunto. El desarrollo consecuente de la lucha contra la nocividad exige la clarificación, mediante tantas denuncias ejemplares como hagan falta, de la oposición entre los ecolócratas -aquellos que sacan poder de la crisis ecológica- y aquellos que no tienen intereses distintos del conjunto de los individuos desposeídos y del movimiento que les puede situar en condiciones de suprimir la nocividad, gracias al "desmantelamiento razonado de la producción entera de mercancías". Si los que quieren suprimir la nocividad se hallan por fuerza en el mismo terreno que los que quieren administrarla, deben, en cambio, estar presentes en él como enemigos, so pena de verse reducidos al papel de figurantes frente a los proyectores de los escenógrafos de la ordenación territorial. Sólo pueden realmente ocupar el terreno, es decir, encontrar los medios de transformarlo, afirmando, sin concesiones, la crítica social de la nocividad y de sus gestores, tanto de los instalados como de los postulantes.

El camino que va desde la contestación de las jerarquías irresponsables hasta la instalación de un control social que domine conscientemente los medios materiales y técnicos, pasa por una crítica unitaria de la nocividad y, por consiguiente, por el redescubrimiento de todos los anteriores puntos de aplicación de la insumisión: el trabajo asalariado, a cuyos productos socialmente nocivos les corresponde el efecto destructor sobre los propios asalariados, hasta el punto de no poder soportarlo sino con gran provisión de tranquilizantes y drogas de todas clases; la colonización total de la comunicación por el espectáculo, puesto que a la falsificación de las realidades le ha de corresponder la falsificación de la expresión social de las mismas; el desarrollo tecnológico que acrecienta exclusivamente, a expensas de toda autonomía individual o colectiva, la sumisión al poder cada vez más concentrado; la producción de mercancías en tanto que producción de fenómenos nocivos; y finalmente, "el Estado en tanto que fenómeno nocivo absoluto, que controla dicha producción y organiza su percepción, programando sus umbrales de tolerancia".

El destino final del ecologismo ha demostrado, hasta a los más ingenuos, que no se puede luchar de verdad contra nada si se aceptan las separaciones de la sociedad dominante. La agravación de la crisis de la supervivencia y los movimientos de protesta que suscita empujan a una fracción del personal tecnocientífico a no identificarse con la insensata huida hacia delante de la renovación tecnológica. Entre aquellos que, de esta forma, se aproximan a un punto de vista crítico, todavía muchos, dejándose llevar por su inclinación socioprofesional, tratarán de reciclar su status de experto hacia una contestación "razonable" y, por tanto, tratarán de que prevalezca una denuncia fragmentada de la sinrazón en el poder, ateniéndose sólo a los aspectos puramente técnicos, es decir, a los que parezcan técnicos. En contra de una crítica todavía separada y especializada de los fenómenos nocivos, la defensa de las simples exigencias unitarias de la crítica social no significa solamente la reafirmación, en tanto que objetivo total, de que no se trata de convencer a los expertos en el poder para que cambien, sino de abolir las condiciones que hacen necesarios a los expertos y a la especialización del poder; también es un imperativo táctico de una lucha que no ha de hablar el lenguaje de los especialistas si realmente quiere hallar aliados, cuando se dirija a todos aquellos que no tienen ningún poder en tanto que especialistas de lo que fuere.

Del mismo modo que antes se contraponía -y aún hoy se sigue haciendo- el interés general de la economía a las reivindicaciones de los asalariados, en la actualidad, los planificadores de la basura y demás doctorados en desperdicios no se privan de denunciar el egoísmo ciego e irresponsable de quienes se yerguen contra un fenómeno nocivo local -ya sean residuos, autopista, tren de alta velocidad, etc.- sin pararse a considerar que en algún lugar hay que meterlo. Sólo cabe una respuesta digna ante tal chantaje al interés general: afirmar que, cuando no se desean fenómenos nocivos en parte alguna, se han de rechazar ejemplarmente dondequiera que se hallen. Y en consecuencia, hay que preparar las luchas contra los fenómenos nocivos mediante la expresión de las razones universales de cualquier protesta particular. El hecho de que individuos que sólo se representan a sí mismos, sin invocar ninguna cualificación ni especialidad, se tomen la libertad de asociarse para proclamar y poner en práctica el juicio que les merece este mundo parecerá poco realista a la gente de una época paralizada por el aislamiento y el sentimiento de fatalidad que suscita. Sin embargo, ante tanto pseudosuceso fabricado en cadena, un hecho se empeña en ridiculizar tanto los cálculos desde arriba como el cinismo desde abajo: todas las aspiraciones a una vida libre y todas las necesidades humanas, empezando por las más elementales, convergen en la urgencia histórica de poner punto final a los estragos de la demencia económica. De tan inmensa reserva de rebeldía únicamente puede salir una total falta de respeto a las irrisorias o innobles necesidades en las cuales la sociedad presente se reconoce.

Quienes, en un conflicto particular, crean que no hay que dejar estar las cosas cuando su protesta dé resultados parciales, han de considerarla un momento de la autoorganización de los individuos desposeídos en pos de un movimiento antiestatista y antieconómico general: esta ambición les servirá de criterio y de eje de referencia para juzgar y condenar, adoptar o rechazar, tal o cual medio de lucha contra los fenómenos nocivos. Hay que apoyar todo lo que favorezca la apropiación directa por parte de los individuos asociados de su propia actividad, comenzando por su actividad crítica contra tal o cual aspecto de la producción de fenómenos nocivos; hay que combatir todo lo que contribuya a desposeerles de los primeros momentos de su lucha y, por tanto, a reforzar su pasividad y su aislamiento. ¿De qué modo serviría a la lucha de los individuos por el control de sus condiciones de existencia -en una palabra, a la lucha por la realización de la democracia- todo aquello que perpetúa la vieja mentira de la representación separada, ya sean representantes incontrolados o bien portavoces abusivos? La desposesión se ve reconducida y ratificada, claro está, no sólo por el electoralismo, sino también por la ilusoria búsqueda de la "eficacia mediática" que, transformando a los individuos en espectadores de una causa cuya formulación y extensión ya no controlan, los convierte en masa de maniobra de diversos lobbies, más o menos competidores entre sí en la manipulación de la imagen de la protesta.

En consecuencia, hay que tratar como recuperadores a todos los que con su pretendido realismo intentan abortar, gracias a la organización de jaleo mediático, las tentativas de expresión directa, sin intermediarios ni avales de especialistas, del disgusto y de la ira que suscitan las calamidades de un modo de producción -sirvan como ejemplo el intento de desacreditar la protesta de los habitantes de Montchanin[7] por parte de Vergés[8] con su presencia en tanto que abogado de cualquier causa dudosa, y la ignominia de la moderna "mafia de la emoción" apoderándose de los "niños de Chernobil" para convertirlos en tema de "Téléthon"[9] (9). En el momento en que el Estado ofrece a las protestas locales el terreno de los procedimientos jurídicos y administrativos para que se pierdan en él, hay que denunciar la ilusión de una victoria sancionada por abogados y expertos: a tal fin baste con recordar que un conflicto de tal clase no se zanja nunca en función del derecho, sino en función de una correlación de fuerzas extrajurídica, tal como lo demuestran, por ejemplo, la construcción del puente de la isla de Re, realizada a pesar de varios juicios ganados en contra, y el abandono de la central nuclear de Plogoff que en absoluto fue resultado de un procedimiento legal.

Los medios han de variar junto con las ocasiones, y ha de quedar claro que todos los medios son buenos si se enfrentan a la apatía ante la fatalidad económica y si promueven deseos de intervención contra la suerte que nos está destinada. Si los movimientos contra la nocividad, en Francia, son todavía débiles, hoy por hoy constituyen el único terreno práctico en donde la existencia social vuelve a discutirse. Los dirigentes estatales son muy conscientes del peligro que esto representa para una sociedad cuyas razones oficiales no soportan que se las examine. Paralelamente a la neutralización mediante la confusión mediática y a la integración de los líderes ecologistas, los dirigentes procuran no dejar que ningún conflicto particular se convierta en un impedimento para sus propósitos, cosa que daría a la contestación un polo de unificación y al mismo tiempo un lugar material de reunión y de comunicación crítica. Por esa razón fue decidido el "aparcamiento" de toda decisión concerniente a los lugares de emplazamiento de depósitos radiactivos o a la ordenación de la cuenca del Loira, a fin de fatigar a la base de las diversas protestas y permitir la instalación de una red de representantes responsables dispuestos a servir de "indicadores sociales" -para medir la temperatura local-, a escenificar la "concertación" y a hacer pasar por buenas las victorias amañadas.

Se nos objetará -se nos objeta ya- que, de todos modos, es imposible la supresión completa de los fenómenos nocivos y que, por ejemplo, ahí están los residuos nucleares, que van a quedarse con nosotros más o menos una eternidad. El argumento evoca de cerca el de un torturador que, tras haber cortado una mano a su víctima, va y le dice que, ya puestos, por favor se deje cortar de buen grado la otra, porque si sólo las necesitaba para aplaudir, para eso hay máquinas. ¿Qué opinión nos merecería el que aceptara discutir el tema "científicamente"?

Resulta un hecho cierto que las ilusiones de progreso económico han llevado, durante mucho tiempo, a la historia humana por mal camino, y que las consecuencias de tal extravío, caso de que se pudieran remediar, serán legadas como herencia envenenada a la sociedad liberada, no solamente en forma de desperdicios sino también y sobre todo en forma de una determinada organización material de la producción que necesitará ser transformada de arriba abajo para poder prestar servicio a una sociedad libre. Hubiera sido mejor no tener esos problemas, pero puesto que están ahí, consideramos que el asumir colectivamente el proceso de su paulatina desaparición constituye la única perspectiva posible de la reanudación de la verdadera aventura humana, de la historia como emancipación.

La aventura comienza de nuevo cuando los individuos hallan en la lucha las formas de una comunidad práctica que sirva para llevar más lejos las consecuencias de su protesta inicial y para desarrollar la crítica de las condiciones que les son impuestas. La verdad de una comunidad semejante reside en el hecho de que constituye por sí misma una "unidad más inteligente que todos sus miembros". El signo de su fracaso será la regresión hacia una especie de neofamilia, o sea, hacia una unidad menos inteligente que cada uno de sus miembros. Un largo periodo de reacción social trae como consecuencia, junto con el aislamiento y el desconcierto, la caída de la gente en el temor a las divisiones y los conflictos a la hora de intentar construir un terreno práctico común. Sin embargo, justamente cuando se es minoritario y se necesitan aliados, conviene formular una base de acuerdo muy precisa y, a partir de ella, entablar alianzas y boicotear todo lo que tenga que boicotearse.

Ante todo, a fin de delimitar el terreno de la colaboración y de las alianzas, hacen falta criterios que no sean morales, o sea, basados en una proclamación de buenas intenciones o en una supuesta buena voluntad, etc., sino prácticos e históricos. Una regla de oro: no juzgar a la gente según sus opiniones, sino según lo que sus opiniones hacen de ella. Creemos que en este texto hemos dado unos cuantos elementos útiles para la definición de tales criterios. Si queremos precisarlos mejor y trazar una línea de demarcación desde donde se organice eficazmente la solidaridad, harán falta discusiones fundadas en el análisis de las condiciones concretas en las que cada cual se halle inmerso y en la crítica de las tentativas de intervención que se den, comenzando por la presente contribución.

La crítica social, la actividad que la desarrolla y la comunica, nunca ha sido un lugar tranquilo. Hoy en día, un lugar así no existe -la basura universal ha llegado hasta las cumbres del Himalaya- y los individuos desposeídos no han de elegir entre la tranquilidad y los disturbios de un duro combate, sino entre disturbios y combates tanto más terribles por cuanto que son otros quienes los dirigen, en su provecho además, y disturbios y combates que extiendan y dirijan ellos mismos por su cuenta. El movimiento contra los fenómenos nocivos triunfará como movimiento de emancipación antieconómico y antiestatista o no triunfará.



Junio de 1990

[1] La palabra NUISANCE, extendida entre la gente de habla francesa hacia 1965, que aquí hemos traducido por los términos aproximados de “nocividad” o de “fenómenos nocivo”, en los diccionarios consultados viene explicada sintéticamente como “cosa, persona, acción, etc., que causa molestia o perjuicio”. Se dan como ejemplos ilustrativos a los mosquitos, los niños impertinentes, el orinar en las paredes, el ruido ambiental y el tirar basuras en lugares inapropiados. Los diccionarios que, en tanto que herramientas de la falsa conciencia de la época , contribuyen a la parálisis conceptual, mediante la cual dicha época presenta de sí misma una imagen inmutable y sin contradicciones, donde las "nuisances" son simples bagatelas. Quienes escriben los diccionarios no aprecian en absoluto el aspecto proteico de las palabras y detestan a la evolución de su significado tanto como a la propia realidad cambiante; efectúan auténticos trabajos de ocultación que podrían delatarse fácilmente tomando ejemplos mejor indicados de innegables "nuisances": las instituciones, el trabajo asalariado, la contaminación, las centrales nucleares, el sistema productivo, el urbanismo, la alimentación industrial, las neoenfermedades, el racismo, los aparatos represivos, los expertos, los dirigentes, etc. Las palabras no solamente se usan para describir la realidad sino para transformarla; por consiguiente, su sentido camina contra las fuerzas que obstaculizan dicha transformación. Las palabras se reelaboran para revelar la verdad de un mundo que yace escondido bajo la hojarasca de un lenguaje caduco. Por eso, en dirección contraria a todos los diccionarios existentes, L´ENCYCLOPÉDIE DES NUISANCES trata de hacer pública la dimensión histórica de las palabras, que, para el caso de "nuisance", equivale a la revelación de la característica más común de la organización social actual y del más abundante de los efectos de la producción moderna.

Pero los dirigentes no han de tolerar que la historia, a la que tratan de suprimir, les saque mucho trecho. Así, recientemente, el término ha conocido una redefinición ecologista. La última edición de uno de los diccionarios aludidos añade: "Conjunto de factores de origen técnico (ruidos, degradaciones, poluciones, etc.) o social (aglomeraciones, promiscuidad) que perjudican la calidad de vida. 'Nuisances' acústicas, visuales, olfativas, químicas. 'Nuisances' para el vecindario de las autopistas". Si el ecologismo ha entrado en el poder, por qué no iba a entrar en los diccionarios.



[2] Waetcher es un líder especialmente soporífero de Los Verdes franceses y diputado europeo.

[3] Lionesa de Aguas es una multinacional del tratamiento de aguas

[4] CRII-RAD es la Comisión Regional independiente de Información sobre la Radiactividad.

[5] GSIEN es una agrupación de científicos para la información sobre la energía nuclear.

[6] Robin de los Bosques es un grupúsculo más activista que Greenpeace, de donde procede, especializado en operaciones espectaculares como escalar torres de refrigeración de centrales nucleares.

[7] Montchain es una ciudad de la región francesa de Morvan, en cuya proximidad existe un vertedero industrial que, clandestina e ilegalmente, durante años, acogió residuos tóxicos de la industria química europea (y probablemente los bidones que contenían la dioxina de Séveso).

[8] Vergés es un inmundo abogado, antiguo estalinista y tercermundista, especialista del pleito con escándalo en los procesos que impliquen al Estado francés como, por ejemplo, la defensa del torturador nazi Klaus Barbie.

[9] "Téléthon" es un reality show televisivo ultracretinizante que apela a la caridad popular para llevar a cabo obras de beneficencia.

sábado, 20 de junio de 2009

Porque no soy primitivista x Jason McQuinn


El primitivismo, en tanto que respuesta multifactorial, y siempre evolucionando durante las crisis a las que se enfrentará la humanidad en lo sucesivo, merece una seria evaluación. Ciertamente se trata de una de las diferentes respuestas posibles que intenta comprender nuestra difícil situación actual con el objetivo de sugerir una salida. Sin embargo, las posiciones primitivistas que se han desarrollado hasta hoy en día presentan numerosos problemas. Notablemente problemas serios sobre el concepto mismo de primitivismo tanto como teoría como práctica. Puede ser interesante examinar antetodo ciertas fuentes de primitivismo con el objetivo de identificar y profundizar algunas de sus dificultades más evidentes y posteriormente sugerir algunas soluciones.

BASES DEL PRIMITIVISMO

Hay diversos caminos de evolución que parecen haber convergido para formar la actual mezcla primitivista de teoría y práctica, al menos en América del Norte (no estoy familiarizado con el primitivismo inglés). Pero dos o tres bases sobresalen como las más influyentes e importantes: la desarrollada en Detroit a partir del anarco-marxista Black and Red y de anarquistas que participaban en Fifth Estate (FE), incluyendo en algún momento a John Zerzan, a pesar de que este último y FE se separaron enemistados por la interpretación del estatus de la agricultura, de la cultura y de la domesticación. En fin, ciertos activistas aislados del medio de Earth First!, a menudo influenciados por los ecologistas partidarios de la ecología profunda, que proponen una perspectiva de “retorno al Pleistoceno”.

FREDY PERLMAN Y FIFTH ESTATE

A pesar de que ha habido otros antecesores del primitivismo radical en el interior del movimiento anarquista moderno, incluso antes de su constitución, es a Fredy Perlman, y a Black and Red que publico sus trabajos al inicio de los 60, a quien el primitivismo contemporáneo debe más. Lo que ha tenido más influencia a sido la reconstrucción visionaria de los orígenes y del desarrollo de la civilización en Against His-Story, against Leviathan, publicado en 1983. En esta obra, Perlman proponía la idea de que la civilización nació en unas condiciones de vida relativamente duras (en un lugar y en un momento dado) que para la elite tribal exigieron desarrollar un sistema de irrigación colectivo. La construcción efectiva de este sistema necesitaba la acción de muchos individuos gracias a una “máquina social” bajo la dirección de la elite tribal. Y la “máquina social” nacida de ello fue el primer Leviathan, la primera civilización, que ha crecido y se ha reproducido a través de las guerras, la esclavitud y la creación de una máquina social cada vez más compleja. La situación en la que nos encontramos en el presente es un mundo en que los descendientes de esta civilización han conseguido invadir el globo y conquistar a casi todas las comunidades humanas. Pero como Perlman señala, incluso si casi toda la humanidad está actualmente atrapada en el seno de las civilizaciones, los Leviathanes, siempre hay resistencias. Y, en efecto, el desarrollo de las civilizaciones, desde sus orígenes ha sufrido la resistencia de todos los no civilizados, la comunidad de los humanos libres. La historia siempre es, hasta hoy en día, el relato de las primeras civilizaciones destruyendo las comunidades relativamente más libres de su alrededor, integrándolas o exterminándolas, y el relato de las victorias de civilizaciones luchando entre ellas, de civilizaciones exterminando, incorporando o sojuzgando otras civilizaciones. La resistencia es por lo tanto posible y podemos ligar nuestro linaje ancestral a personas que vivieron sin Estado, sin dinero y, en un cierto sentido profundo, más libres.

La visión de Fredy Perlman ha sido retomada y elaborada por otras personas implicadas en el proyecto de la revista Fifht Estate, entre los que destaca David Watson, que ha escrito bajo numerosos seudónimos, entre ellos George Bradford. FE se inició como una revista underground en los años 60 que evoluciono a anarquista revolucionaria a mediados de los 70, después más tarde como un proyecto anarco-primitivista en el curso de los años 80. A pesar de que FE ha abandonado recientemente algunas de las posiciones más radicales de sus inicios, se mantiene como una de las mayores bases del medio primitivista contemporáneo.

A pesar de que los trabajos de Watson están claramente basados en los de Perlman, ha incorporado sus propias preocupaciones, que comprenden un desarrollo más avanzado de la crítica de la tecnología y la “megamáquina” de Lewis Mumford, una defensa de la espiritualidad primitiva y del chamanismo, y un llamamiento para una verdadera ecología social (que evitaría los errores del naturalismo i tecno-urbanismo de post-carestía de Murray Boochin ). Se pueden encontrar el trabajo de Watson en un nuevo compendio de sus escritos más significativos publicados en FE en los años 80 bajo el título de Against the Megamachine (199, pero es también el autor de otros dos libros: How Deep is deep Ecology (1989, bajo el seudónimo de George Bradford) y Beyond Boochin: A Preface to Any Future Social Ecology (1996).

JOHN ZERZAN

John Zerzan, ciertamente el más conocido de los cultivadores del primitivismo en América del Norte, comenzó cuestionando los orígenes de la alienación social en una serie de ensayos publicados igualmente por Fifth Estate, a lo largo de los años 80. Estos ensayos han encontrado su lugar definitivo en la recopilación Elements of Refusal (1988, segunda edición en 1999). Comprenden críticas radicales a aspectos centrales de la cultura humana –el tiempo, el lenguaje, el numero y el arte- y una crítica influyente de que la agricultura es la línea de partida de la creación del cambio en una sociedad humana, la que Zerzan llama “la base de la civilización”. Sin embargo, a pesar de que estos ensayos iniciales, como se les suele llamar, aparecieron en FE, no eran siempre bien acogidos. Y, de hecho, cada número de FE en los que ivan apareciendo, incluían comentarios rechazando sus conclusiones en términos muy definitivos. Finalmente, cuando el colectivo FE se cansó de publicar estos ensayos originales, y cuando Zerzan encontró cada vez más difícil de soportar el disgusto de FE por la dirección hacia la que llevaba sus investigaciones, se volvió hacia otra publicación, la revista Anarchy; Demolition Derby, una revista de Michael William de vida breve, y finalmente hacia la revista inglesa Green Anarcchist, entre otras. Una segunda recopilación de sus ensayos, Future Primitive and Other Essays fue publicada por Anarchy/CAL Press en asociación con Autonomedia en 1994. De modo complementario ha editado dos importantes antologías primitivistas, Questioning Technology (coeditada por Alice Carnes en 1988 con una segunda edición en 1991) y más recientemente Against Civilization (1999).

John Zerzan es quizás más célebre por las conclusiones bruscas y sensatas de sus críticas iniciales. En sus últimos ensayos, y en sus escritos ulteriores –que serán familiares a los lectores de Anarchy Magazine-, ha rechazado finalmente toda cultura simbólica como alienante y propuesto una regresión al estado primitivo de la naturaleza humana pre-civilizada, pre-domesticada y anterior a la división del trabajo. También ha sido conocido en algunos círculos por su defensa calurosa de Unabomber, a quien ha dedicado la segunda edición de Elements of refusal, precisando de este modo a los que podrían dudar de que era realmente serio en sus críticas y de nuestro deseo de desarrollar una crítica de fondo con una práctica sin compromisos.

EARTH FIRST! I LA ECOLOGÍA PROFUNDA.

La base primitivista desarrollada en el medio de Acción Directa de Earth First! “en defensa de la Madre Tierra” está estrechamente entrelazada con la formulación de la Ecología Profunda por Arne Naess, Bill Devall y George Sessions, entre otros. En su base, la comunidad de acción directa de Earth First! (Implantada principalmente en el Oeste de los EE.UU. y ampliamente anarquista) parece encontrarse en la búsqueda de un fundamento filosófico apropiado para su defensa no-urbana de las regiones vírgenes y del lado salvaje de lo humano y haber encontrado alguna munición eficaz, ya que no una teoría coherente, en la Ecología Profunda.

Earth First! , en tanto que organización sólida e informal (ciertamente no en la totalidad), busca sus orígenes en el eco-anarquismo autóctono d’Edward Abbey (del que los escritos como Desert solitaire y la novela The Monkey Wrench Gan fueron muy influyentes) i del ecologismo radical autóctono de David Foreman y de sus amigos. De hecho Earth First! Desde sus inicios ha defendido frecuentemente una posición explícitamente anti-immigración –“la naturaleza salvaje norte-americana para los ciudadanos americanos y canadienses únicamente- para salvar toda esta naturaleza de la degradación humana creciente, que explota minas, construye carreteras, tala los bosques, practica una agricultura intensiva y desarrolla el turismo al servicio de la sociedad de consumo de masas contemporánea. Pero Earth First no se ha sentido jamás obligado a desarrollar una teoría social crítica.

Sin embargo, desde que Earth First! Se ha extendido más allá del sudoeste americano se ha convertido en el centro de un amplio movimiento de acción directa, resulta claro que las personas que juntan a los bloqueos, marchas, colocando pancartas y efectuando lock-downs están bastante influidos por los movimientos sociales categóricamente no-autóctonos de los años 60 y 70 (los derechos cívicos, anti-guerra, antinuclear, movimientos feministas, anarquistas, etc). Las contradicciones entre la base y la dirección informal sobre el control de la revista Earth First! alcanzaron su apogeo con la dimisión de Foreman y la fundación de la revista Wild Earth, focalizada en una perspectiva de conservación biológica más próxima a sus aspiraciones. La nueva dirección de Earth First! (el nuevo colectivo que anima la revista después de la marcha de Foreman) refleja la diversidad actual de los activistas implicados en lo sucesivo en el medio EF! –una mezcla ecléctica de ambientalistas liberales/reformistas, ecoizquierdistas (incluso eco-sindicalistas afiliados a la IWW), algunos ecologistas (en el sentido del partido verde), una variedad de eco-anarquistas y ciertos partidarios de la ecología profunda. Pero, a pesar de esta diversidad, esta claro que la ecología profunda es la influencia más basta en el seno de Earth First!, comprendidos aquellos que se consideran a sí mismos como primitivistas. Esto se explica principalmente porqué Earth First es fundamentalmente un movimiento de acción directa en defensa de la naturaleza no humana, y no es de una manera clara un movimiento orientado hacia lo social, a pesar del compromiso social radical frecuente en numerosas personas que participan en él.

La ecología profunda aporta la justificación teórica para actitudes del género “la Naturaleza antes, la sociedad detrás”, presentes frecuentemente en Earth First!, constituye una visión biocéntrica o ecocéntrica muy construida (“la perspectiva de un mundo natural unificado” como dicen los Lone Wolf) respecto a las perspectivas supuestamente antropocéntricas que privilegian los valores humanos y que predominan en la mayor parte de las otras filosofías. Ofrece además una filosofía que se funde con la espiritualidad de la naturaleza y que, en su conjunto, sirven de justificación a la perspectiva eco-primitivista de numerosos activistas que desean una reducción de la población, o una eliminación de la tecnología industrial, con el objetivo de reducir o de suprimir la destrucción creciente del mundo natural por la sociedad industrial moderna. A pesar de que al filósofo noruego Arne Naess (que no es primitivista) se le atribuya la creación de la ecología profunda, el libro que le ha dado su nombre es el de Bill Devall i George Session: Deep Ecology (1986). El de Arne Naess, Ecology Community and Lifestil: Outline of an Ecosophy apareció en 1990.

¿CUÁL PRIMITIVISMO?

Como parece evidente, después de esta rápida hojeada (que ha dejado necesariamente de lado las discusiones de numerosos detalles, así como otras corrientes y influencias importantes), los fundamentos del medio primitivista no son solamente diversos, sino también a menudo incompatibles en gran parte. Definirse como primitivistas puede significar cosas muy diferentes para aquellos y aquellas que están influenciados por Fredy Perlman o David Watson, John Zerzan o Arne Naess.

Fredy Perlman celebra de un modo poético el canto y la danza de las comunidades primitivas, su inmersión en la naturaleza y su harmonía con las otras especies. Para David Watson el primitivismo implica ante todo valorar la manera de vivir de manera “sostenible” y preindustrial (no necesariamente preagrícola).

De numerosos pueblos, que según él, están centrados en culturas tribales (particularmente en religiones tribales) i en modos y técnicas de convivencia. Para John Zerzan el primitivismo es ante todo y ante todo una posición propugnando el fin de todas las alienaciones simbólicas posibles y de toda división del trabajo con el fin de que experimentemos el mundo como unidad de experiencia nueva, sin necesidad de religión, de arte o de otras compensaciones simbólicas. Mientras que para aquellos que están influenciados por la ecología profunda, el primitivismo significa el retorno a un mundo preindustrial habitado por una pequeña población humana capaz de vivir, no solamente en harmonía con la naturaleza, sino también con un impacto mínimo sobre las otras especies de animales y plantas (incluso las bacterias).

EL PRIMITIVISMO COMO IDEOLOGÍA

Incluso apreciando y respetando los contenidos de la mayor parte de las corrientes primitivistas, se pone en evidencia los problemas en la formulación de toda una teoría radical centrada sobretodo en la identidad primitivista (o del resto de positivos concebidos como identidad). Como ya Bob Black ha sostenido “la existencia del recolector/cazador comunista/anarquista, pasada y presente es importante. Pero no necesariamente por sus exitosas adaptaciones al hábitat específico, que por definición no son generalizables. Sino porqué demuestran que la vida fue antes, que la vida puede ser mañana, radicalmente diferente. La cuestión no es recrear estos modos de vida (aunque pueden haber algunas ocasiones para hacerlo) sino apreciar el hecho que, si un modo de vida totalmente contradictorio con el nuestro viable, según el registro de sus huellas en un millón de años, entonces puede ser que otros modos de vida opuestos al nuestro lo sean también” (Bob Black, Technofilia, An Infantile Disorder, Green Anarchist).

Si resulta evidente que el primitivismo implica siempre este tipo de conclusiones abiertas y de posición no ideológica, la identidad primitivista sería menos problemática. Desgraciadamente, para la mayor parte de los primitivistas la visión idealizada y hypostaseada de las sociedades primitivas tiende irresistiblemente a desplazar la centralidad esencial de la propia teoría crítica, sean cuales sean sus protestas regulares sobre este tema. La crítica se desplaza rápidamente desde una comprensión del mundo social y natural hacia la adopción de un ideal preconcebido a partir del cual es medido este mundo (y la propia vida de cada uno), y este ideal pasa a ser la posición ideológica por excelencia. Esta tendencia casi irresistible a la idealización es la más grande debilidad del primitivismo.

Esto es especialmente claro cuando las tentativas se hacen para precisar el significado exacto de la palabra “primitivo”. No hay sociedades “primitivas” contemporáneas, ni incluso sociedades “primitivas” aisladas, identificables, arquetípicas. A pesar de que esto sea aceptado por la mayor parte de los primitivistas, la importancia de este hecho no es siempre comprendida. Todas las sociedades en el presente (y históricamente) tienen su propia historia, son sociedades contemporáneas en el sentido en que existen en un mismo mundo (incluso cuando están alejadas de los centros de poder y de fuerza) que los Estados-naciones, las multinacionales y el sistema de intercambio global de bienes.

Incluso las sociedades antiguas que existían antes de la aparición de la agricultura y de la civilización estaban adaptadas de un modo inimaginable a modos de vida diversos que evolucionaban a lo largo de su existencia. Y, más allá de algunas especulaciones de base, no podremos jamás saber lo que eran estos modos de vida, a pesar de que fueron lo más auténticamente primitivo. Esto no significa que no tengamos nada que aprender de la vida de los cazadores recolectores contemporáneos –o de los horticultores y pastores nómadas e incluso de las comunidades que viven de la agricultura -. Esto significa que no se puede tomar una forma de vida como un ideal que hay que emular sin crítica, o construir un ideal arquetípico basado sobre especulaciones sobre lo que puede haber existido.

NI DETRÁS NI DELANTE, PERO ELIGIENDO A DONDE IR

Como no dejan de puntualizar todas las críticas al primitivismo, somos incapaces de retroceder en el tiempo. Pero esto no se debe (como la mayor parte de los críticos piensan) porqué el “progreso” social y técnico sea irreversible, ni porqué la civilización moderna sea irreemplazable. Existen muchos ejemplos históricos de resistencia a la vez a las innovaciones sociales y técnicas, y de retornos hacia aquello que es considerado (por los creyentes en el progreso) no como un simple modo de vida, sino como algo inferior y retardatario. Más fundamentalmente, no podemos retroceder en el mismo sentido o en no importa que dirección LLEVE la sociedad, nuestro punto de partida estará forzosamente ligado al lugar donde estamos en este momento. Estamos todos y todas presos de un proceso histórico y social que limita nuestras opciones. Como los marxistas muestran típicamente, las condiciones materiales de producción presentes y las relaciones sociales determinan fuertemente las posibilidades de cambio social. Incluso siendo los anarquistas (a justo título) críticos con las hipótesis productivistas escondidas detrás de este tipo de formulaciones, generalmente es exacto que las condiciones sociales de vida existentes (en todas sus dimensiones materiales y culturales) ejercen una inercia que vuelve toda idea de “retorno” a un modo de vida anterior (o más ciertamente imaginado) extremadamente problemático.

Pero no tenemos más necesidad de ir atrás que ir hacia el futuro que nos preparan el capital y el estado. Como nos enseña la historia, su progreso ni es ni ha sido jamás nuestro progreso -concebido como la desaparición substancial de la alienación social, de la domesticación o de la explotación-. Haríamos mejor atravesando el desierto de todas las filosofías de la historia para remar al fin en nuestra propia dirección.

No será sin abandonar los encorsetamientos inútiles, y siempre ideológicos, impuestos por la interpretación directiva de la historia que seremos libres para ser lo que deseamos, en contra de lo que ciertas concepciones del progreso (o del pasado) no piden que seamos. Esto no significa que debamos ignorar, aquello que en tanto que sociedad entera, somos ahora, pero debe implicar que ninguna ideología puede encerrar o definir el empuje social y revolucionario sin falsificarlo. La vitalidad de este empuje crítico precede a toda teorización, en cada una y en todas las contradicciones entre nuestros deseos inmediatos por una vida unitaria y no-alienada y todas las relaciones sociales actuales, los roles y las instituciones que impiden la realización de estos deseos.

CRITICA DE LA CIVILIZACIÓN, DEL PROGRESO Y DE LA TECNOLOGIA

Para nosotros, más importante que la re-evaluación de lo que se denominan “sociedades primitivas” y “modos de vida”, es el examen crítico de la sociedad en la que vivimos aquí y ahora y las métodos de alienar sistemáticamente nuestras actividades cotidianas y destruir nuestros deseos de un modo de vida más unitario y satisfactorios. Y esto ha de ser ante todo un proceso de negación, una crítica de nuestras vidas del interior antes que del exterior. Las críticas ideológicas, cuando constituyen elementos negativos se centran en el exterior de nuestras vidas, alrededor de una especie de ideal positivo al cual deberíamos conformarnos. El poder de sus críticas sociales (ultrasimplificadas) se obtiene por el rechazo de la necesaria centralidad de nuestras propias vidas y de nuestras propias perspectivas hacia toda verdadera crítica de nuestra alienación social.

El medio primitivista ha desarrollado y popularizado las críticas de la civilización, del progreso y de la tecnología y esto es su aportación más importante. No me considero primitivista a causa de lo que veo como una avanzada ideológica de una teoría que idealiza una forma particular de vida (que puede haber existido o no). Pero esto no significa que sea menos crítico con la civilización, el progreso o la tecnología. Al contrario, veo estas críticas de un modo esencial para el rebrote y la futura radicalización de toda verdadera tentativa de crítica social general contemporánea.

El primitivismo como ideología queda englobado en una posición que pide al final la construcción de una sociedad compleja y que necesita de manera evidente no solo transformaciones sociales masivas, cambios técnicos y dispersión de la población sino también el rápido abandono de 10.000n años de civilización. Es un eufemismo decir que esto entraña enormes riesgos para nuestra supervivencia como individuos incluso, probablemente como especie (a causa sobretodo de las amenazas ligadas al armamento nuclear, químico y biológico que no pueda ser desmantelado). En el presente el primitivismo puede como máximo ofrecer promesas imprecisas sobre resultados altamente especulativos, incluso en las circunstancia más favorables: la eventual desmoralización y capitulación planetaria de la clase dominante, sin demasiadas guerras civiles importantes llevadas a cabo por facciones en el intento de restaurar el viejo mundo en parte o en su totalidad. Así, el primitivismo, al menos en su forma actual, no será nunca susceptible de obtener el apoyo de nada más que un pequeño número de descontentos marginales, incluso después de un hundimiento social.

Para ejercerse, la crítica de la civilización no precisa el rechazo ideológico de todo el desarrollo histórico y social en el curso de los 10 o 20.000 últimos años. La crítica del progreso no significa que tengamos la necesidad de volver a un modo de vida anterior o de establecer un estado preconcebido e idealizado de la no-civilización. La crítica de la tecnología no significa que no podamos intervenir victoriosamente para eliminar primero las formas más destructivas de la producción tecnológica, del consumo y del control, conservando las formas de tecnología menos intensiva, las menos sociales, las menos destructivas para el medio ambiente con vistas a transformaciones futuras o a su eliminación definitiva (mientras intentamos reducir sus efectos alienantes). Todo esto significa que puede muy bien ser más potente formular una posición revolucionaria que no se dejará voluntariamente degenerar en ideología. Y que el primitivismo, desembarazado de todas sus taras ideológicas, se mejore bajo otro nombre.

¿Cómo deberá llamarse una perspectiva social y revolucionaria que incluya las críticas a la civilización, al progreso y a la tecnología, ligadas a aquellas a la alienación, la ideología, la moral y la religión? No puedo decir que haya alguna formulación que no tenga la posibilidad real de degenerar en ideología. Pero dudo que podamos hacerlo peor que el “primitivismo”. Yo probablemente continuaré definiéndome con la simple etiqueta de “anarquista”, teniendo la seguridad que con el tiempo la mayor parte de las críticas válidas ahora identificadas estrechamente al primitivismo serán integradas crecientemente en el medio anarquista, e identificadas estrechamente con él, tanto en la práctica como en la teoría anarquista. A los “anarcoizquierdistas” no les gustará este proceso, tampoco a los “anarcoliberales” ni a otros.

Pero la crítica a la civilización está suficientemente implantada para permanecer, junto con sus corolarios que son las críticas del progreso y de la tecnología. La profundización continua de las crisis sociales planetarias que resultan del desarrollo incesante del capital,, de la tecnología y del estado, no permitirán a los anarquistas todavía reacios a ensanchar la crítica ignorar por mucho tiempo las implicaciones de estas crisis.

Estamos en el comienzo de un nuevo siglo. Algunos dirán que estamos más cerca de la anarquía de lo que lo estábamos hace dos siglos en los tiempos de Godwin, Coeurderoy o Prouhom. Pero muchos también podrán decir que estamos más lejos. ¿Lo estamos? Si somos capaces de formular una crítica más fuerte más resistente a las tentaciones de la ideología, y si somos capaces de desarrollar una práctica más radical, más intransigente y portento abierta en sus conclusiones, quizás tendremos todavía una posibilidad luchando de influir en las inevitables revoluciones que han de venir.

martes, 19 de mayo de 2009

Contra la sociedad de masas x chris wilson

La anarquía es un estado de existencia libre de autoridad coercitiva, en el que se estaría en libertad de determinar la propia vida cada un@ elija, a imagen de sus propias necesidades, valores y deseos individuales, sin permitir sin embargo que su campo de acción abarque la vida de otr@s que no lo hayan elegido así.

Un mundo no-autoritario conllevaría libertad de asociación, por lo tanto es incompatible con la monarquía, la oligarquía o la democracia. Much@s de quienes se llaman a si mism@s “anarquistas”, aunque afirman no negar la importancia de la asociación libre, luchan por una sociedad más democrática donde las entidades corporativas y estatales sean reemplazadas por municipalidades controladas por la comunidad, federaciones industriales controladas por l@s trabajador@s, y así sucesivamente. Quienes desean vivir libremente según su propia voluntad tienen razones para sentirse amenazad@s por todas las organizaciones a gran escala, porque son tanto imperialistas como jerárquicas, aunque pretendan ser o denominarse "democráticas" (como si la subordinación del individuo a la mayoría fuera algo deseable).

L@s human@s son sociables por naturaleza – poc@s desean vivir sol@s como ermitañ@s (aunque la libertad de vivir como tal no se puede negar). Sin embargo, l@s human@s son también selectivamente sociables – no simpatizan con todo el mundo, y sería una opresión esperar que fuera así. De forma natural, la gente establece relaciones con otr@s con l@s que se identifican por compañía y apoyo mutuo. Tal ha sido el caso a lo largo de la historia humana. Sólo en la historia reciente la gente ha entrado en organizaciones de masas compuestas por miembros que no necesariamente se conocen o gustan un@s a otr@s. Tales organizaciones no se han formado a causa de su necesidad para la supervivencia. Durante más del 99% de la historia humana, la gente disfrutaba de asociaciones cara-a-cara dentro de acuerdos de familia extendida, y algunas culturas continúan haciéndolo. Aquell@s incapaces de llevarse bien en su grupo o tribu son libres para buscar compañía en otra parte o para vivir sol@s. Este modo de asociación funciona bien – l@s miembr@s de sociedades autosuficientes en pequeña escala pasan habitualmente de 2 a 4 horas al día ocupad@s en actividades de subsistencia. Aunque ocasionalmente pasen hambre, habitualmente comen en abundancia, y disfrutan de un tiempo de ocio mucho más amplio que aquell@s que viven en sociedades de masas. Las culturas indígenas que aún permanecen intactas hoy en día prefieren su modo tradicional de vida, y muchas están actualmente protagonizando una impresionante resistencia política contra las corporaciones y gobiernos que quieren forzarlas a formar parte de la sociedad de masas para que su tierra y trabajo puedan ser explotados. La gente raramente entra en organizaciones de masas sin ser forzada, ya que roban su autonomía e independencia.

El surgimiento de la civilización se basó en la producción masiva obligatoria. Cuando ciertas sociedades comenzaron a valorar la productividad agrícola sobre todo lo demás, sometieron forzosamente a todas las formas de vida dentro de la extensión de sus ciudades para ese propósito. Las comunidades de gente que deseaban cazar, pescar, forrajear, cultivar huertos o pastorear en la tierra para propósitos de subsistencia serían masacrad@s despiadadamente o esclavizad@s, y los ecosistemas que habitaban fueron convertidos en tierras de cultivo para alimentar a las ciudades. Sólo aquell@s que estaban dedicad@s por completo en el cultivo y en la producción animal fueron permitidos en los campos circundantes. L@s que vivían dentro de las ciudades eran prisioner@s, mercaderes, u oficiales públicos ocupad@s en tareas administrativas y de control social. La organización social ha pasado a ser más compleja, avanzada tecnológicamente y amplia en su alcance a través de los siglos desde el inicio de la civilización en el “Creciente Fértil” de Oriente próximo. Sin embargo, la vida no humana todavía es sacrificada y eliminada para el uso humano (y cada vez a una mayor velocidad), y l@s human@s todavía son forzad@s a vivir como los sirvientes de su cultura y sus instituciones dominantes como un requisito para la existencia. La supervivencia por medios directos está prohibida – para habitar una tierra, un@ debe pagar continuamente un alquiler o una hipoteca, lo que requiere la dedicación para alcanzar una posición económica en la sociedad, dejando insuficiente tiempo restante para la caza o el cultivo (y mucho menos tiempo de ocio para acompañarlo). La educación pública contribuye a garantizar que poca gente sea capaz de aprender a sobrevivir con independencia de la economía.

El capitalismo es la actual manifestación dominante de la civilización. La economía bajo el capitalismo está en gran medida dirigida por organizaciones que cuentan con la aprobación del estado llamadas corporaciones, que poseen el mismo status legal que l@s individuos, limitando y protegiendo así la responsabilidad de sus participantes. Las corporaciones existen con el propósito de beneficiar a l@s accionistas – l@s emplead@s por las corporaciones son legalmente requerid@s para perseguir el beneficio por encima de todas las demás posibles preocupaciones (p. ej., la sostenibilidad ecológica, la seguridad laboral, la salud de la comunidad, etc.), y pueden ser despedid@s, demandad@s, o sancionad@s si hacen lo contrario. El capitalismo deja muy poco espacio para que la vida no-humana florezca de un modo no servil (esto es, en ecosistemas salvajes, en lugar de en establos, jaulas de batería o plantas madereras), y casi ningún lugar para l@s individu@s que no quieren gastar sus vidas trabajando sin parar para la innecesaria e interminable producción de mercancías. La mayoría de la gente pasa casi todo su tiempo ocupad@s en un trabajo sin sentido, monótono, reglamentado y a menudo dañino física y mentalmente, para pagar sus facturas, o a causa de una absoluta necesidad financiera, o porque no saben que podría haber otro camino. Debido a la idiotización, alineación e impotencia que tanta gente experimente durante el curso de sus vidas cotidianas, nuestra cultura muestra unos altos índices de depresión, enfermedad mental, suicidio, adicción a las drogas, y relaciones disfuncionales y basadas en el abuso, junto con numerosos modos indirectos de existencia (p. ej., televisión, películas, pornografía, video-juegos, etc).

La Civilización fue el génesis del autoritarismosistémico, la servidumbre obligatoria y el aislamiento social, no el capitalismo per se. En el contexto de esta perspectiva, l@s divers@s socialistas, comunistas, y el amplio surtido de anarco-izquierdistas (sindicalistas, ecologistas sociales, etc) que pretenden abolir el capitalismo sin atacar la civilización en su conjunto son simplemente reformistas. La complejidad social que es la civilización se hace posible por la coerción institucionalizada. Los grupos políticos antes mencionados no desean acabar con la coerción, sino democratizarla – esto es, extender la participación popular a su aplicación.

Aparte de los repulsivo de animar a la gente a participar en actos opresivos, hay que señalar que la democracia directa es un ficción dentro del contexto de la sociedad de masas. En una asociación que se expande a una escala mayor de la que es posible para las relaciones cara a cara de sus participantes, la delegación de responsabilidades en representantes y especialistas se convierte en necesaria para que se lleven a cabo los fines de la asociación. Incluso si el consenso o el voto de la mayoría determina a quien se elige para participar en la toma de decisiones o las responsabilidades administrativas, l@s elegid@s nunca están por completo bajo el control del electorado cuando actúan cumpliendo con sus deberes. Un mandato estricto sobre las decisiones o el comportamiento de l@s delegad@s o especialistas implica la supervisión constante por el conjunto del grupo, lo que frustraría el propósito de una división del trabajo. El poder volver a llamar de forma inmediata a est@s delegad@s también depende de la posibilidad de tal control. Adicionalmente, l@s delegad@s elegid@s reciben más tiempo y recursos para preparar y presentar sus visiones y argumentos que una persona corriente, que les proporcionan por lo tanto una gran ventaja para ser capaces de salirse con la suya por medio de la manipulación propagandística y el engaño. Incluso si el grupo en su conjunto determina todas las políticas y gestiones (lo cual es de por si imposible cuando se requiere conocimiento especializado), y a l@s delegad@s solo se les asignan los deberes de hacerlas cumplir, todavía podrán actuar según su propia voluntad cuando no estén de acuerdo con las normas y estén segur@s de poder escapar al castigo por ignorarlas. La democracia es necesariamente representativa, no directa, cuando se practica a gran escala – y la democracia representativa es precisamente el tipo de sistema político practicado actualmente. La abolición de la jerarquía requiere el destronamiento permanente de gobernant@s y jefes, ya sean elegid@s o no, y por lo tanto también requiere que se rechace la sociedad de masas.

Dado que las organizaciones de masas valoran la producción más que la autonomía personal o comunitaria, son necesariamente imperialistas en su alcance, destruyendo o esclavizando toda la vida que se encuentre en su camino. Sin embargo, la producción no es un valor irrelevante u opcional del que la sociedad de masas pueda prescindir mientras continúa existiendo. Si las ciudades no son auto-suficientes en la producción de su propia comida, se apoderarán de las áreas circundantes para uso agrícola, volviéndolas inhóspitas tanto para los ecosistemas no-humanos como para las comunidades humanas auto-suficientes. Este área se expandirá en relación a cualquier incremento de la población o la especialización del trabajo que experimente la ciudad. Se podría argumentar que la producción industrial se podría mantener, mientras que al mismo tiempo se la haga disminuir considerablemente, dejando a los ecosistemas y a los pueblos no-industriales algún espacio para coexistir. En primer lugar, esta propuesta invita a preguntarse porqué la civilización industrial debería tener prioridad sobre las otras formas de vida, permitiéndose dictaminar a quienes no participan en ella a cuanto espacio exactamente tienen derecho. Es también cuestionable si es incluso posible para una sociedad alcanzar un “equilibrio” entre la opulencia de la alta tecnología y la sostenibilidad ecológica sin privar del derecho a participar en la toma de decisiones a grandes sectores de la población activa o empleando un detallado esquema de planificación social autoritario.

La complejidad estructural y la jerarquía de la civilización deben ser rechazadas, junto con el imperialismo político y ecológico que propaga a través del planeta. No es posible para l@s seis billones de habitantes actuales del planeta sobrevivir como cazador@s-recolector@s, pero es posible para aquell@s que no pueden cultivar su propia comida en espacios sensiblemente más pequeños (comparados con el tamaño de los agotados y envenenados campos de las agro-industrias de hoy), como se ha demostrado por la permacultura, la jardinería orgánica, y las técnicas de horticultura indígenas. Se requieren aparatos de gestión e instituciones de control social para administrar la producción e intercambio de mercancías dentro de una economía basada en la división del trabajo, pero no son necesarios cuando los individuos y pequeñas comunidades toman el control de sus propios medios de vida. El rol de la jerarquía y la reglamentación solo desaparecerá cuando la gente comience a de nuevo a encargarse de sus necesidades directamente mediante una relación inmediata con la tierra. El entorno vivo sólo se preservará y restituirá a su vibrante estado natural una vez que se desmantelen los instrumentos de la producción masiva. La anarquía y la autonomía sólo se desarrollarán una vez que la gente aprenda de nuevo a sobrevivir independientemente del cáncer que es la civilización industrial, y finalmente lo destruyan.

miércoles, 13 de mayo de 2009

LA VISIÓN BIORREGIONAL x Kirkpatrick Sale

En "Los Intérpretes" (un libro escrito durante el período más intenso de la Revolución Irlandesa por al autor Irlandés conocido como AE) hay un pasaje en el cual un grupo de prisioneros, un grupo variado, se sienta a discutir cómo sería un nuevo mundo ideal. Uno de ellos, un filósofo, propone la visión ahora familiar de un orden mundial unitario, con una cultura global, científica y cosmopolita.

Otro, el poeta Lavelle, habla fervientemente contra esta concepción, tratando de mostrar que mientras más desarrolle el mundo su superestructura tecnológica, más se alejará de sus raíces naturales. "Si toda la sabiduría fuera adquirida desde el exterior", él dice, "sería una buena política para nosotros hacer nuestra cultura cosmopolita. Pero yo creo que nuestra mejor sabiduría no viene desde el exterior, sino que surge en el alma y es una emanación del espíritu de la Tierra, una voz que nos habla directamente a nosotros habitantes de este territorio".

No es difícil imaginar la alternativa al peligro en que nos ha situado el paradigma industrial y científico. Es simplemente llegar a ser "buenos habitantes del territorio en que estemos".

Debemos tratar de recobrar el espíritu de los antiguos Griegos, comprender nuevamente a la Tierra como una creatura viva e inventar el equivalente moderno del culto a Gaia. Debemos tratar de entender que ella es, en todo sentido real, sagrada, y que hay por lo tanto un modo santo de entenderse con ella y sus trabajos, un modo de temerla reverencialmente, de admirarla, de respetarla y venerarla que simplemente no permitirá el despojo o el abuso. Debemos tratar de entendernos a nosotros mismos como participantes y no amos de su comunidad biótica - "una reinvención de lo humano al nivel de las especies" - en la decidora frase del filósofo Thomas Berry - y de tener en el corazón la observación de Mark Twain de que los humanos son diferentes de otros animales sólo en que son capaces de sonrojarse - cuando lo necesitan.

Pero para llegar a ser habitantes de la Tierra, para reaprender las leyes de Gaia, para llegar a conocer a la Tierra plenamente y honestamente, la tarea crucial - quizás la única y que todo lo abarca - es entender el lugar, el lugar específico inmediato donde vivimos: Los tipos de suelos y rocas bajo nuestros pies; la fuente de las aguas que bebemos; el significado de los distintos tipos de vientos; los insectos, pájaros, mamíferos, plantas y árboles comunes del lugar; el particular ciclo de las estaciones; los tiempos para plantar, cosechar y dar forraje - éstas son las cosas que es necesario conocer. Los límites de sus recursos; la capacidad de sustentación de sus tierras y aguas; los lugares que no deben ser sometidos a presión; los lugares cuyas bondades pueden ser desarrolladas de mejor manera; los tesoros que el territorio tiene y los tesoros que niega - éstas son las cosas que deben ser entendidas. Y las culturas de las personas, de las poblaciones nativas de estas tierras y las de aquellos que han llegado a adultos en ellas, los arreglos humanos sociales y económicos formados por y adaptados a los geomórficos, en las escenas tanto urbanas como rurales - éstas son las cosas que deben ser apreciadas.

Eso, en esencia, es el Biorregionalismo.

Yo sería el último en decir que la palabra "Biorregionalismo" es una que llega fácil a los labios; en verdad, enfrentémoslo, es una palabra incómoda y difícil, y no sólo porque la mayoría de las personas no capta instantaneamente su significado. Pero creo que es un concepto tan accesible, una vez entendido, tan útil e incluso productivo, que vale la pena usarlo y explicar su sinificado con el tiempo.

No hay nada muy misterioso acerca de los elementos de la palabra después de todo: "Bio" viene de la palabra Griega utilizada para designar formas vivientes, y se usa como en biología y biografía; y "Región viene del Latín "Regere": territorio a ser gestionado - y no hay nada, después de pensarlo un momento, tan terriblemente difícil en lo que transmiten juntos estos términos: Un territorio vivo, un lugar definido por sus formas vivientes, su topografía y su biota, antes que por los dictados humanos; una región gobernada por la Naturaleza, no por la legislatura. Y si el concepto inicialmente nos golpea como extraño, puede ser quizás sólo una indicación de cuán distantes hemos llegado a estar de la sabiduría que éste transmite - y de cuán urgentemente necesitamos esa sabiduría ahora.

Hay otra fuerte razón para usar esta palabra. Desde que fue primero propagada por el escritor Peter Berg y el ecólogo Raymond Dasmann más de una década atrás - no está muy claro quien originó el término, pero fueron aquellas dos personas, trabajando en una organización llamada "Planet Drum" (Tambor Planetario) y en un periódico llamado irreverentemente "Raise the Stakes" (Subamos las Apuestas), quienes dieron a conocer el concepto a una audiencia más amplia - éste ha inspirado lo que justamente puede llamarse 'Un Movimiento', aunque aún uno modesto. En 1985 había alrededor de sesenta grupos en Norte América que se definían especificamente a sí mismos como Biorregionales; y una organización continental naciente, "El Congreso Biorregional Norteamericano", formado para promover la Consciencia Biorregional y para nutrir y vincular a Organizaciones Biorregionales. Aquellos desarrollos le dan a la palabra un linaje suficiente, un suficiente uso corriente, para justificar que sea honrada con un uso mayor.

Puede ser de ayuda para captar el sentido del concepto, para obtener una sensación de él, seguir algunas de sus implicaciones naturales:

-CONOCER EL TERRITORIO: Podemos no llegar a ser tan sofisticados acerca del territorio sobre el que vivimos y sus recursos como sus habitantes originales, aquellos que tenían cuarenta palabras para la nieve o conocían cada árbol del bosque. Pero cualquiera de nosotros puede caminar por el territorio y ver qué habita allí, llegar a ser consciente de los cantos de los pájaros, las corrientes de agua y los deposiciones de los animales, seguir un arroyuelo hasta un arroyo y luego hasta un río, y aprender cuándo plantar tomates, qué tipo de suelo es mejor para el apio, y dónde prosperan las cerezas. En un nivel más sofisticado, podemos desarrollar un inventario de recursos de la región, usando información de los Servicios Forestales locales para mapificar y calcular el área de los árboles; revisar estudios hidrológicos para determinar los flujos de aguas, los desagües y los sitios de represas hidroeléctricas; hacer perfiles biológicos de las plantas alimenticias nativas anuales y perennes; aprender las condiciones climáticas anuales y el pleno potencial de las energías solar, eólica e hídrica; y estudiar las formas de uso humano de las tierras y las áreas óptimas para asentamientos. De todo eso - mucho de ello está disponible, aunque no analizado desde una perspectiva Biorregional - uno puede determinar en último término con alguna aproximación la capacidad de carga o sustentación de una región.

Esto puede sonar un poco bucólico, pienso, y puede ser difícil de ver inmediatamente cómo se traduce en términos urbanos. Pero cada ciudad es parte de una región después de todo, y depende del campo circundante para gran parte de sus recursos y mucho de su mercado; y cada ciudad está construida sobre un fundamento natural. Conocer el lugar para el habitante urbano significa, entonces, aprender los detalles del intercambio y la dependencia de recursos existente entre la ciudad y el campo, y los límites de población apropiados para la capacidad de sustentación de la región. Esto también sugiere explorar el potencial natural de la tierra sobre la que la ciudad descansa - porque aunque nuestras inmensas conurbaciones han en gran parte desplazado a la vida natural al desviar ríos, cortar bosques, pavimentar suelos y confinado a la mayoría de la vida animal a zoológicos y parques, también es cierto que uno puede descubrir y calcular las posibilidades para huertos-jardines en los tejados, para la energía solar, el reciclaje, el cultivo de árboles en las ciudades, y cosas similares.

-APRENDER DEL SABER TRADICIONAL: Cada lugar tiene una historia, un registro de cómo las posibilidades humanas y naturales han sido exploradas, y ésto debe ser estudiado con nuevos ojos: hay más por descubrir, como dijo el botánico Wes Jackson, que por inventar. Y aunque cada lugar no ha mantenido su historia exactamente viva, una fuente de información aún existe si sabemos buscarla.

Obviamente no desearemos - o seremos capaces de - vivir como los antiguos lo hicieron. Pero toda exploración histórica o antropológica seria de sus maneras de vivir y de su sabiduría muestra que las culturas antecesoras - particularmente aquellas bien enraizadas en la Tierra - conocían un número de importantes cosas sobre las que sólo ahora estamos aprendiendo: El valor de las hierbas medicinales, por ejemplo, o métodos y momentos de quemar pastizales, o situar y construir casas para el máximo efecto pasivo solar, o el rol regular y central de las mujeres en la toma de decisiones tribales. Si no otra cosa, tales historias nos ayudan a darnos cuenta de que el pasado no fue tan sombrío, laborioso e insalubre como los proponentes de la "avanzada energía" y la "avanzada tecnología" tratan de hacernos creer. Fue E. F. Schumacher quien nos recordó que cuando el mundo moderno organizó su pensamiento "a través de una extraordinaria estructura que llamamos ciencia objetiva", éste se separó de "las dos grandes maestras de la humanidad": "El maravilloso sistema de la Naturaleza viviente" y "la sabiduría tradicional de la Humanidad", por la cual hemos llegado a saber acerca de aquella. Parece que ya es hora de que se rectifique el balance.

-DESARROLLAR EL POTENCIAL: Una vez que se conoce el lugar y sus potencialidades, la tarea Biorregional es ver cómo éste potencial puede ser realizado dentro de los límites de la región, usando todos los recursos bióticos y geológicos en su plenitud, limitados sólo por la lógica de la necesidad y los principios de la ecología. Desarrollar plenamente la Biorregión permite el pleno desarrollo de las personas y las comunidades dentro de ella, cada una de éstas capaz de emplear procesos por largo tiempo abandonados e ingenio por largo tiempo no utilizado, pero con la plena bendición del conocimiento y las habilidades contemporáneas.

La Autodependencia, no tanto al nivel individual como al nivel regional, es así inherente en el concepto Biorregional. Podemos comenzar a pensar cuántos recursos humanos y materiales de cualquier región son ignorados, malgastados o dejados sin desarrollar debido a que la región mira a fuentes distantes y depende en vez de ellos de bienes y servicios externos. Debemos ver cuánta de la riqueza de la región es exportada a bancos distantes, ministerios centrales o propietarios ausentes, en vez de ser utilizada "para regar los jardines de la casa". Y debemos tratar de imaginar qué podría hacerse en cualquier región si todos sus fondos, facilidades, existencias y talentos fueran usados en su plenitud, limitados sólo por la capacidad de sustentación del territorio y sus restricciones ecológicas.

-LIBERAR AL YO: El Biorregionalismo también implica el desarrollo del potencial individual junto con el desarrollo de la región, a lo largo de dos amplias perspectivas:

Por un lado, muchas restricciones actuales a la libertad y la elección personal existentes desde el exterior serían disminuídas o eliminadas - aquellas de fuerzas de mercado distantes e impersonales, por ejemplo, o de gobiernos y burocracias remotas, o de corporaciones invisibles que dictan elecciones de consumo - mientras que dentro de la Biorregión las oportunidades económicas y políticas se abrirían. También, al vivir más cercanamente a la tierra uno vive necesariamente más cercanamente a la comunidad, es más capaz de disfrutar los valores comunitarios de la cooperación, la participación, la amistad íntima y la reciprocidad, valores que favorecen el desarrollo individual.

Por otro lado, el conocer plenamente el carácter del mundo natural circundante y estar conectado a él de un modo diario y físico, provee aquel sentido de unicidad, de enraizamiento, que los antiguos experimentaban - y "estar enraizado", como la filósofa Simone Weil fue lo suficientemente lista para saber, "es quizás la necesidad más importante y menos reconocida del alma humana". Por otra parte, parece claro que los individuos que pueden usar mejor, debido a que la conocen mejor, los dones de la Naturaleza - para alimentación, energía, vivienda, artesanías - son capaces de desarrollarse y prosperar de maneras no disponibles para aquellos que carecen de aquellas habilidades.

Conocer, aprender, desarrollar, liberar - estos conceptos, entonces, son algunos de los procesos más centrales a la idea Biorregional.

Obviamente, el Biorregionalismo es a la vez muy simple y muy complicado:

Muy simple, porque todos sus componentes "están ahí", no ocultos, a nuestro alrededor, ahí mismo donde vivimos; porque sabemos que otras personas antiguas y según nuestros términos quizás no sofisticadas, entendieron estas cosas y vivieron por no complicados siglos por medio de ellas.

Descubrir y presentar el tipo de información básica para una Sociedad Biorregional no es difícil. Hay aún muchas personas ancianas entre nosotros hoy en día que conocen algo de la sabiduría de nuestros antepasados, y la disciplina de la ecología moderna usa procedimientos científicos contemporáneos que pueden ayudarnos a construir el resto del cuerpo de conocimiento Biorregional.

Muy complicado, porque está tan reñido con el modo convencional de ver el mundo hoy en día que puede sonar a muchas personas desde el comienzo como algo demasiado limitante y provincial, o como algo curiosamente nostálgico, o asombroso o utópico, o simplemente irrelevante - o todo eso. Esto es apenas sorprendente, y las dificultades deben ser enfrentadas francamente.

Obviamente será necesario un considerable cambio de actitud antes de que nuestra Sociedad Industrial comience, primero, a abandonar la noción de controlar y rehacer el mundo en nombre de una monocultura global; y, luego, antes que se de cuenta que puede ser que lo que llama "provincial" es simplemente dedicar tu atención a las reformas locales que, dentro de los límites de lo temporalmente posible, puedan tener una oportunidad de contribuír a "Salvar al Mundo".

Tomará algún tiempo antes de que la gente reconozca que el proyecto de entender (plenamente) el lugar en el que se vive no es ni nostálgico ni utópico, sino más bien un tipo de ocupación realista en la que cualquiera puede participar en su vida diaria; y que éste es una oportunidad inmediata y práctica de refrenar nuestro presente despilfarro y atolondramiento.

Será necesaria una educación amplia y persuasiva para llevar a las personas a darse cuenta de que no es la tarea Biorregional la que es irrelevante, sino precisamente la política típica de todos los partidos principales de todas las principales naciones industriales, ninguno de los cuales ha hecho de "La Salvación Ecológica" una prioridad significativa; ninguno de las cuales está preparado para plantear el abandono - o al menos la reducción - de la economía industrial que nos tiene en peligro.

Y será necesaria paciencia para llevar a las personas a ver más allá de su temor y prolongado odio al mundo natural - que crece a medida que crece su ignorancia de él - y hacia una apreciación del Planeta Tierra o "Gaia" como una preciosa entidad viviente, que actúa siempre de modos razonablemente homeostáticos - violentamente a veces, y a veces impredeciblemente, pero para un propósito en último término benevolente y sustentador de la vida.

Por favor entendámonos: No subestimo las complicaciones. Aún así estoy seguro que con el paradigma (Definición: mentalidad; conjunto de percepciones,creencias, conceptos y valores que forman una visión particular de la realidad) bio-regional tenemos una meta, una filosofía, y un proceso para crear un mundo que no sólo es necesario para la continuidad de nuestra especie, sino que, además, es deseable y posible.

jueves, 30 de abril de 2009

EL NATURISMO LIBERTARIO EN LA PENÍNSULA IBÉRICA (1890-1939)

por Josep Maria Rosello
http://www.nodo50.org/ekintza/article.php3?id_article=310


El Movimiento naturista

El pensamiento naturista en su conjunto o naturismo es una reacción ante el industrialismo inmoral -hoy, desarrollismo- que degrada la especie humana y destruye el planeta. Esta inmoralidad o falso progreso no se tiene de confundir con el verdadero pues, para el naturismo, tan natural es una lechuga como la electricidad, la cuestión radica en los usos poco adecuados de esta última o en su procedencia, por ejemplo, de fuentes nucleares.

El naturismo contemporáneo da sus primeras voces en las últimas décadas del XIX. Voces eminentemente terapéuticas y conservadoras a través del Almanaque Kneipp (1894-1898) o de la Farmacia Kneipp, fundada el año 1897 por Jaime Santiveri (1868-1938) y origen de la Casa de Productos de Régimen Santiveri. O voces más revolucionarias desde el naciente movimiento anarquista.

Se considera la primera asociación la Sociedad Vegetariana Española, fundada en Madrid en 1903, seguida de la Lliga Vegetariana de Catalunya, cinco años después. Con ellas también aparecen los primeros solariums y las primeras pensiones y restaurantes vegetarianos.

Esta inicial muestra asociativa nace desde arriba hacia abajo, pero en la segunda década del siglo, tendrá un cariz mucho más popular. La revista Helios (1916-1939) publica en 1925 una guía de ámbito estatal y muy exhaustiva del que es -entonces- el movimiento naturista en datos:

- Sociedades 17
- Grupos 38
- Prensa 12
- Consultorios médicos 28
- Masajistas, comadronas 4
- Pensiones, restaurantes 14
- Bibliotecas públicas naturistas 6
- Establecimientos de venta de pan integral 52
- Establecimientos de productos de régimen 35

Los años veinte y treinta son el período clásico del movimiento naturista, al cuajar en toda su complejidad y ser, a su vez, un movimiento de referencia social de todo lo que tenga que ver con preservar la naturaleza y volver a la vida natural. Especialmente durante estos años el naturismo está presente en toda la Península y, sin desdeñar cifras como las expuestas, en un movimiento con la regeneración del individuo como base, el sector orgánico solo representa una pequeña parte.
Los tres ejes

Los tres ejes básicos del pensamiento naturista son la creencia en un orden natural, la necesidad inmediata de volver a estar en armonía con él y el individuo como punto inicial de este retornar o regeneración. La existencia de un orden natural es la idea fundamental del naturismo; un orden en equilibrio que se perpetua así mismo y que tiene como principal elemento la equidad -la justicia-; es decir, en el caso de la agricultura, la biológica toma pero también da a la tierra mientras que la química solamente la expolia. El falso progreso nos aparta de este orden mediante una ficción, el artificialismo; causa de todos los odios, guerras o epidemias. El conjunto de leyes naturales que constituyen el orden natural son las mismas para la naturaleza, la sociedad y la humanidad. Motivo del que nace la necesidad del retorno del individuo hacia el mencionado orden el cual no es preciso explicar, pues, una vez se vuelve a estar en armonía todo deviene un fluir de la vida.
Caminos de regeneración

Para alcanzar este retorno son necesarios caminos de regeneración: el vegetarianismo trascendente y la desnudez física hacia la sicológica. El primero, considera la alimentación vegetariana como la propia de la especie humana, por las dos características inseparables que le da: la biológica y la moral, de aquí el carácter trascendente. El naturalista francés Georges Cuvier (1769-1832), considerado el padre de la anatomía comparada y la paleontología, elabora, para explicar la desaparición de los animales, la teoría de los catástrofes, diferente a la después mas aceptada del evolucionismo; sin embargo es muy valorado dentro del vegetarianismo, pues, sus estudios de anatomía comparada y fisiología son su argumentación biológica. Soledad Gustavo en “Jorge Cuvier” (1936) nos da una muestra de la consideración, en que se tenia y se tiene al naturalista. Las comparaciones anatómicas para determinar el carácter frugívoro de la especie son los siguientes:

- aspecto no feroz.
- manos y no garras, adecuadas para recoger frutos.
- la dentadura preparada para cortar y triturar con una masticación más lenta y constante que requiere una producción de saliva al mismo ritmo.

Las comparaciones fisiológicas son tres:

- un estómago más grande y fuerte preparado para digerir especialmente los hidratos de carbono y la extensión del tubo digestivo que es de diez a doce veces la distancia de la boca al ano.
- más facilidad de digestión de las proteínas de origen vegetal sin creación de toxinas como las de origen animal.
- unas glándulas sudoríferas muy desarrolladas frente a su ausencia o poco desarrollo en los carnívoros.

El aspecto moral del vegetarianismo queda bien desarrollado en el pensamiento del filósofo venezolano, también naturista, Carlos Brandt (1875-?), especialmente en su obra El Vegetarismo (1909) la cual ha sido bastante reeditada a lo largo del siglo XX. En ella, se relacionan y argumentan todo un conjunto de razones de como el consumo de carne atenta contra el hecho de que todos los animales somos de la misma familia y, también, contra la ley natural de velar por la vida, alejándonos de las cualidades morales, propias de la especie humana, de justicia, bondad, solidaridad y tolerancia, fomentadas por el vegetarianismo.

El segundo camino, el de la desnudez, ve importante el desnudarse de nuestros vestidos por moralidad en contra de las obsesiones sexuales producidas por la ocultación del cuerpo, por salud por el contacto directo con los elementos naturales: tierra, aire, sol, agua y por estética, por ser la desnudez la belleza natural. Pero aún así, a pesar de su interés, no es lo más importante; para los decididamente partidarios de éste camino, la desnudez física es un paso hacia la desnudez sicológica, la decisiva en el momento de hacer desaparecer las barreras sociales que, separándonos por sexos o por roles sociales, imposibilitan la fraternidad entre humanos y de estos con la naturaleza.
Cinco corrientes

El pensamiento naturista toma diferentes vías según si al orden natural se le busca o no un origen y un destino divino, según si se considera o no que dentro del mundo capitalista es posible el naturismo o, bien, si se da una mayor tendencia hacia el vegetarianismo o hacia la desnudez.

Se dan cinco corrientes principales dentro del conjunto del movimiento naturista: el vegetarianismo naturista, la trofología, el vegetarianismo social, la librecultura o desnudismo y el naturismo libertario.

Las tres primeras tienen como guía el vegetarianismo trascendente y a pesar de las diferencias entre ellas, el punto en común es la tendencia a apartarse de la sociedad creando colonias en donde acoger a los nuevos adeptos. Esta actitud, por lo que respecta al vegetarianismo naturista y a la trofología queda reflejada en estos puntos:

- el individuo es visto en su dimensión biológica -física y psíquica- dejándose la social.
- la regeneración es vista como un apartarse de la sociedad para estar en armonía con las leyes naturales.
- la esperanza de que de unos padres naturistas nazcan hijos sanos y, de ésta forma, ir extendiéndose progresivamente como una mancha de aceite.
- la necesidad cristiana de querer ser bueno, es decir, de no reivindicar.

Estos planteamientos se recogen en la Asamblea Naturista de València (1922) y aún, hoy, son los hegemónicos dentro del movimiento naturista de tipo vegetariano.

Mientras el pensamiento anterior conduce, socialmente, a considerarse unos sabios que no deben tomar partido, pues, están llamados a poner paz entre las clases sociales enfrentadas para reducir la confrontación y mantener mejor la jerarquía clasista, entendida como el equilibrio natural entre las fuerzas evolutivas y las conservadoras, el vegetarianismo social contiene un cariz mucho más activo de difusión directamente vinculado con las corrientes progresistas de la época. El vegetarianismo social tiene escasa pero ruidosa incidencia dentro del movimiento, sólo un poco antes del Congreso Naturista de Bilbao (1925) a raíz de la publicación del manifiesto «A los naturistas españoles« (1924), donde el considerar la propiedad colectiva como ley natural levanta mucha polémica con las otras corrientes vegetarianas. La dictadura franquista borra posteriormente cualquier carácter reivindicativo mientras que, por otro lado, los más reaccionarios tienen campo abierto.

La librecultura tiene como punto principal el considerar la desnudez como el estado natural de la humanidad, por ello, la desnudez física es camino de la sicológica. Públicamente, en forma asociativa, tuvo de esperar hasta la II República española, proclamada el año 1931, para ser tolerada. Campos naturistas, revistas como Luz (1931), Nueva Vida (1931), Vita (1932), Febo (1933-?) y Biofília (1935-1937) en Barcelona, Natura (1932) en Madrid y Gimnos (1934-1937) en València o películas proyectadas en los circuitos comerciales como Desnudismo (1933) y Elysia (1936), son una buena muestra del auge de la librecultura que la dictadura franquista persigue y empuja a la clandestinidad.

La quinta corriente, el naturismo libertario, motivo del presente estudio se expone a continuación.
Naturismo y anarquismo: el naturismo libertario

El estudio del naturismo libertario es más complejo que el del resto de corrientes, pues, se da tanto en el movimiento anarquista como en el propiamente naturista, por eso es necesario analizar las diferentes perspectivas de relación entre las dos corrientes de pensamiento y, a la vez, hablar de Reclus y de Tolstoi precursores, ambos, de lo que poco después se denomina naturismo libertario. Eliseo Reclus (1830-1905), geógrafo y teórico del anarquismo, es muy influyente en el movimiento ibérico por la rapidez con que son traducidas sus obras, tal como ocurre con su gran estudio de geografía social El Hombre y la Tierra (1905-1908), material didáctico en la Escuela Moderna de Ferrer y Guardia. En el volumen VI de este estudio se encuentran elementos de los cuales se nutre el naturismo libertario, Reclus, vegetariano, defiende, como un gran acontecimiento revolucionario, recuperar el derecho de los antiguos griegos a ir desnudos a la luz del sol, pasando a ser la ropa una cuestión exclusivamente climatológica. Si fuese necesario recomendar una obra del sabio geógrafo, breve, bella y didáctica de la interrelación entre naturaleza y sociedad sería, sin duda, El arroyo (1864).

También es pronto conocido en la Península, el escritor, pedagogo y revolucionario ruso León Tolstoi (1828-1910), promotor de un anarquismo basado en el mensaje social de la palabra de Cristo una vez desprovisto de todo aspecto religioso. Tolstoi, vegetariano y esperantista como Reclus, escribe en su postrer libro Últimas palabras (1909) que vivamos según la ley de Cristo: amandonos los unos a los otros, siendo vegetarianos y trabajando la tierra con nuestras propias manos.

A pesar de que no lo parezca, el naturismo y el anarquismo ibérico tienen los mismos puntos básicos en común: la idea de un orden natural del cual nos aleja el artificialismo, razón de la necesidad de retornar desde el individuo. Sin embargo esto no es motivo para que no se den más interpretaciones, pues, también, por ejemplo, se puede considerar un retorno a la sociedad natural -naturaleza- la insurrección para la instauración del comunismo libertario. Otra visión que no pasa por el naturismo libertario, así como, tampoco, guarda una relación necesariamente directa con él son las prácticas de los primeros anarquistas de la segunda mitad del siglo XIX, motivadas, quizás, por querer dar ejemplo de austeridad y de higiene social al no comer carne o no beber vino ni jugarse el sueldo a las cartas.

El naturismo libertario en su momento de más gran esplendor -los años veinte y treinta como el resto del movimiento naturista- tiene diferentes perspectivas:

- el naturismo y el anarquismo, dos puertas que dan al mismo lugar.
- el naturismo y el anarquismo, dos sistemas filosóficos diferentes pero obligadamente complementarios.
- el individualismo libertario.
- los anarquistas no naturistas Un mismo ideal

Dos maestros racionalistas, la madrileña Antonia Maymón y el sabadellense Albano Rosell, junto al barcelonés Adrián del Valle, son los partidarios más representativos de los que consideran naturismo y anarquismo un mismo ideal con dos entradas.

Antonia Maymon (1881-1959), es una destacada militante que se orienta en cuatro ejes: anarquismo, naturismo, liberación de la mujer y pedagogía racionalista. En el terreno del naturismo Maymon participa en el Congreso de Bilbao (1925), preside el de Málaga (1927), además de colaborar durante diez años en la revista Helios, hasta 1931, y seis, hasta 1932, en la revista Naturismo (1920-1934), es decir, es muy conocida y valorada tanto en el movimiento naturista como en el anarquista, con la visión que ella misma refleja, entre otros, en «Anarquismo y naturismo« (1925):

«(...) para mi no es naturismo aquel que no se preocupa de la vida integral del individuo y como ésta solo puede desarrollarse dentro de una sociedad igualitaria, sin leyes ni gobiernos, sin explotadores ni explotados, deduzco de aquí la consecuencia de que las ideas naturismo y anarquismo van tan íntimamente unidas, que no pueden separarse sin que a cada una de ellas les falte algo para ser completa.» (p.12)

Y por si no ha quedado suficiente claro: «¿Que ley natural marca la explotación del hombre por el hombre?. ¿Puede ser naturista una colectividad donde exista esta anomalía?.Cualquier hombre libre al contestar a estas preguntas, habrá de unir los dos ideales tan íntimamente, que forzosamente se verán unidos, sin que puedan separarse uno de otro.» (p.12)

El pionero del anarquismo en Catalunya, Albano Rosell (1888-1964), es también un activo naturista que a pesar de sus dos exilios en Montevideo, la capital uruguaya, uno a consecuencia de la Semana Trágica (1909) y otro, el definitivo, a causa de la represión previa a la dictadura de Primo de Rivera, participa muy activamente en los primeros años de la revista Helios. Igualmente, va de delegado al no llegado a celebrar Congreso Naturista Ibérico de Lisboa y edita, posteriormente, El Naturista (1922-1923) donde expone sus opiniones durante los años de definición del movimiento naturista. Su obra Naturismo en Acción (1922), es una crítica a la visión exclusivamente terapéutica sin una base filosófico social la cual desarrolla en El Naturismo Integral y el Hombre Libre (1918):

«(...) el Naturismo no es solamente un problema de higiene, de mesa, de terapia; (...) no son más que aspectos que estudia y razona el Naturismo; pero, además de estos aspectos estudia sus complementos que hacen relación con el medio social y económico vigente, con las necesidades de raza, de clima, de ambiente; con los sentimientos y lo que el hombre ha creado como ciencias, artes, lazos autóctonos, tradiciones modificables, afectos sanguíneos, bondades humanas, (...).» (p.69)

Rosell ve el naturismo integral o libertario como la ciencia del vivir felices que supera dogmas e «ismos«, al ser producto del estudio de las leyes naturales. El naturismo integral abarca el aspecto físico-vital, el ético, el social, el artístico emotivo y el científico. La idea básica del aspecto social consiste no en resolver los efectos de la decadencia sino sus causas viendo como afrontar la resistencia del capital a la solución. Rosell, en su utopía naturista, En el país de Macrobia (1929), da un ejemplo de la importancia del aspecto artístico-emotivo, el sentido estético, el cual nos lleva a la identificación con las cosas y seres de la naturaleza.

Adrián del Valle (1872-?), periodista y escritor nace en Barcelona pero se instala definitivamente en la capital cubana después de la independencia de la isla, formando parte de la Sociedad Naturista «Pro-Vida». Su pluma, orientada por el anarquismo y el naturismo, escribe la novela Náufragos (1926) que aún sigue siendo la mejor descripción del naturismo libertario, a través de las vivencias del médico Octavio Alvar tanto ante las injusticias del mundo colonial como ante el retorno al orden natural que borra las clases sociales en la isla desierta que da título a la novela. En Naturismo (1931) expone su visión del naturismo a partir del aspecto sociológico y del filosófico:

«El objetivo del Naturismo sociológico es observar los obstáculos que ofrece la sociedad al desenvolvimiento natural del individuo y a la vez estudiar el modo de ir eliminándolos, hasta alcanzar un medio social que no esté en pugna con dicho desenvolvimiento.» (p.24)

«El Naturismo filosófico debe proponerse unicamente el conocimiento de la naturaleza que circunda al hombre, la que constituye su medio. Estudiar al ser humano, en su naturaleza propia (constitucional) y con sus relaciones con el medio social (agregados humanos) y el medio natural (terrestre y cósmico). Y de semejante estudio deducir las reglas físicas, morales, sociales y naturales, más convenientes a la vida normal y armónica de los hombres.» (p.27)

La Sociedad Naturista Cultural de Alcoi publica esta obra del escritor naturista, una muestra de que a pesar de vivir en la isla gran parte de su literatura se edita también en la península.
Diferentes pero complementarios

El Dr. Puente y el sindicalista montañés González Malo son dos ejemplos de considerar el anarquismo y el naturismo como dos sistemas filosóficos completos pero necesariamente complementarios.

Isaac Puente (1896-1936) nace en la población vizcaína de Las Carreras, se doctora en Medicina en 1918 y ejerce prácticamente toda su carrera en el municipio alavés de Maeztu. Puente es uno de los grandes difusores del naturismo libertario y el principal en dar a conocer la medicina naturista dentro del movimiento anarquista.

El médico libertario opina que anarquismo y naturismo son dos ideales diferentes que vistos como soluciones últimas crean dogmatismos -especialismos, dice él- en lugar de desarrollar nuestra libertad camino de la perfección humana. A pesar de todo, los considera compatibles y complementarios. Compatibles, por su idéntica finalidad de suprimir el dolor humano y su parentesco ideológico de encontrar la raíz del sufrimiento en el apartarse de la naturaleza.

Complementarios, al ocuparse de aspectos diferentes, el anarquismo libera el ser social y el naturismo libera el ser vivo. En «Generación Consciente« (1924), sigue esta exposición dando a ambos ideales una superioridad respecto al resto por:

- la disciplina a que someten los actos sociales y corporales.
- el entrenamiento consciente que esta produce en quien los realiza.
- La amplitud de miras que tienen a pesar de su especialismo.
- la exaltación del humanismo.

Jesús González Malo, sindicalista portuario, funda en 1930 un Grupo Naturista en el Ateneo Obrero de Santander afín a la C.N.T.. Un año antes había dado respuesta con el artículo «¿El Naturismo integral se basta a sí solo?«, a otro de Silvestre del Campo partidario de las de un mismo ideal. González Malo pone el ejemplo de los tres brazos del mismo cuerpo, es decir, el anarquía es la meta -el comunismo libertario-, el sindicalismo es el medio colectivo para alcanzar dicho objetivo y, el naturismo, es el medio de perfección individual indisoluble del avance hacia la sociedad comunista libertaria.
El individualismo libertario

Costa Iscar, individualista libertario, realiza en su ensayo Crítica y concepto libertario del Naturismo (1923), una crítica al vegetarianismo naturista al relativizar el valor de la alimentación y de la medicina naturista, haciéndose partidario de la sobriedad más que de cualquier exclusivismo, a la vez que también critica la poca profundidad o el marcado conservadurismo de sus planteamientos sociales. En ésta línea, el concepto de naturismo libertario es un ideal de transformación social aunque, como buen individualista, le prevé un futuro de pequeñas colectividades agrícolas de afines, pues ningún ideal puede alcanzar el servir para todo el mundo y para todo momento.

Mientras que Costa Iscar no es naturista, el colectivo de la revista Iniciales (1929-1937) con sede en la barriada barcelonesa de Sants y, a su vez, heredera de Ética (1927-1929), sí que lo es, pero siempre con la idea de que es un empezar, no una finalidad, tal como simboliza su título y expone su primera editorial.

Para acabar éste apartado es necesario referirse a la familia Montseny y la segunda época de su publicación La Revista Blanca (1923-1936). Los Montseny consideran el individualismo como la interpretación más refinada de la anarquía siempre, eso sí, que no quiera imponerse en ella. Federica Montseny (1905-1994) ilustra bien el paso de «naturista« a «naturalista«, máxime cuando el naturismo es uno de los ejes editoriales iniciales de su revista. En «El Naturismo« (1923), Federica escribe que éste necesita del anarquismo para tener un carácter transformador, mientras se decepciona por el auge, dentro del movimiento naturista, de posiciones más terapéuticas que sociales, lo cual la conduce a denominarse «naturalista« y a distanciarse, en la práctica, de los planteamientos naturistas, aunque no de ésta sensación en «Naturismo y naturalismo« (1927). Anarquistas no naturistas

En el seno del movimiento libertario, no todos los anarquistas tienen la misma opinión. Los hay como Fortunato Barthe, maestro que coincide en las escuelas racionalistas de Alacant con Antonia Maymón, que afirma en «Como veo yo el naturismo« (1927) que un anarquista, a pesar de no ser naturista, nunca puede estar en su contra. Otros, sin embargo, le ven como una dispersión de las fuerzas o un retardar el objetivo principal de la revolución social que, una vez alcanzada, traerá consigo todo el resto añadido. Y, otros, hasta llegan a ridiculizarlo diciendo que es un querer hacer la revolución con coliflores y alcachofas.

La respuesta de los naturistas libertarios también es clara como se puede ver en «Algo sobre Naturismo« de Silvestre del Campo o «Se ríen de nosotros« de Julio Enrique, ambos de 1927. Tanto uno como otro, ven en el naturismo libertario un enriquecimiento del anarquismo y no ven en el hecho de que el capitalismo no permite serlo al cien por cien una justificación para dejar de intentar acercarnos a la naturaleza. Silvestre del Campo, añade que dado que ningún capitalista pide al obrero, para darle trabajo, la condición de alcohólico o de fumar tabaco, si uno no es capaz de afrontar sus propias debilidades o vicios difícilmente puede buscar la emancipación social.
Vegetarianismo y desnudismo

A diferencia del resto de corrientes, el naturismo libertario une ambos caminos. Del vegetarianismo no es necesario añadir nada a lo dicho en otros apartados, pero del desnudismo sí.

El naturismo libertario no comparte la idea de la librecultura de que el estado natural de la humanidad es la desnudez. El escritor Laura Brunet en la muy conocida Desnudismo Integral. Una nueva visión de la vida (1931), manifiesta la postura libertaria en tres aspectos: constata la existencia regulada de cuando ir vestido y cuando no en todas las sociedades, sitúa el problema en la transformación de una cuestión de abrigo en un tema de orden moral -el vestidismo- y muestra la simpatía hacia la librecultura por su carácter progresista.

Esta perspectiva está reflejada también en la encuesta de la revista Iniciales con colaboraciones desde septiembre de 1929 hasta abril de 1931. La encuesta recoge la crítica del vestidismo y su simbología clasista, defiende las ventajas higiénicas de la desnudez, su estética, su belleza como ejemplo de salud y combate guiada por la evolución contra el menosprecio del cuerpo por parte de la moral cristiana. Colaboran, entre otros, Puente, Maymón, Martínez Novella, Augusto Moisés Alcrudo y Pierre Vachet. Como no podía ser de otra manera en una publicación individualista no deja de señalar que, mientras que tomar el sol es saludable, el hecho de estar moreno no te hace ni mejor ni peor, por esto, en primer lugar es preciso despertar el espíritu de libertad del individuo el cual ya encontrará su propio camino para desarrollarlo.
La pedagogía naturista libertaria

La pedagogía libertaria también recibe aportaciones de Rosell y de Maymón, ambos pedagogos y maestros como ya se ha dicho. Rosell no cree, debido a la degeneración de la especie, que se venga a éste mundo como una página en blanco donde el resultado final es debido a lo que en ella se escriba. Él propone, en cambio, una reeducación de la infancia para devolverlos a la armonía con la naturaleza. En esta forma no es necesaria ninguna acumulación de materias o instrucción precisándose, en cambio, un sistema educativo mixto diferente donde el maestro es una especie de hermano mayor -iniciador- en una escuela al aire libre, sin vacunas y con una alimentación vegetariana, donde lejos de castigos y de premios, se potencia el darse cuenta de la trascendencia, en relación a los demás, de las propias acciones y su incidencia en la mencionada armonía. El pedagogo sabadellense, utiliza narraciones de otras experiencias educativas suyas -Albores (1932), la más conocida- como medio de fomento y percepción de dicha trascendencia. Su pensamiento queda expuesto en Naturismo y Educación de la Infancia (1918):

«Nuestra finalidad es dejar obrar a la Naturaleza, amortiguar en la infancia todo lo que de ilógico, y pernicioso aparezca, todo lo absurdo y violento que se presente, (...).» (p.6)

En 1912 se constituye en Vitoria-Gasteiz la primera tropa de la Asociación Nacional de los Exploradores de España (boy scouts españoles). Promotores de ésta asociación paramilitar son el capitán de Caballería, Teodoro Iridier, y el periodista y escritor barcelonés Artur Cuyàs afincado en Madrid y director de la revista El Hogar Español, el cual, tres años después, es nombrado su comisario general. Rosell consciente de la incidencia de la educación en el pacifismo o belicismo de los pueblos, señala y denuncia la presencia de los valores y la organización militar en el asociacionismo de Exploradores detrás de una fachada de camaradería y contacto con la naturaleza.

Maymón, cree que la educación es cosa de las mujeres y tiene de estar dentro del naturismo pues la salud física lleva al desarrollo de la inteligencia y la educación de los sentimientos. Esto representa una autoeducación de las mujeres adultas en el naturismo por su propia salud y el ejemplo que tienen de dar a los hijos, mientras que a las niñas les es necesaria una asignatura específica, maternología, capaz de desarrollar el amor de madre. Maymón escribe gran cantidad de artículos tanto en la prensa anarquista como en la naturista aunque su pensamiento educativo de escuela única para niños y niñas sin distinción de clases sociales se recoge en Esbozo Racionalista (1932).

Entre el naturismo libertario también es reconocida la obra del maestro de Azuaga (Badajoz), Daniel L. Coello, titulada El Naturismo y la educación (1924), mucho más cercana a los postulados vegetariano naturistas en cuestiones como que la finalidad propia de la mujer es la maternidad.
La ciudad-campo

El ingeniero y maestro racionalista murciano Alfonso Martínez Rizo (1877-1951), se considera a si mismo un naturista diletante por ello además de sus series de artículos, entre 1933 y 1934, en la revista Helios sobre la contaminación urbana y la contaminación agrícola, en la misma publicación, durante 1925, describe la vivienda base de la ciudad-campo que, después, desarrolla en La urbanística del porvenir (1932) desde una perspectiva colectiva. En ella incluye, también, una crítica a la ciudad inorgánica del crecimiento desorganizado del capitalismo, una ciudad -antieconómica por los gastos y la perdida de tiempo originados por las distancias, -antihigiénica por las condiciones de vida en aglomeración de las clases populares y, -antisocial por facilitar la neurastenia y el arribismo.

La estructura de la ciudad-campo, supera la división de los dos medios al formar un tejido integrado en la naturaleza. La distancia entre casa y casa es de cien metros de campo. Debido a la extensión, Martínez Rizo, planifica unas grandes avenidas bordeadas de árboles y con dos vías peatonales, formando una red octogonal que al entrecruzarse crean cruces y aspas para facilitar la forma triangular de las casas. A lo largo de las avenidas una línea de fachadas de edificios dedicados al comercio y no aptos para vivienda, mientras que el resto de servicios como escuelas o mercados de abastos están en núcleos, separados por un kilómetro de campo, en las plazas circulares resultantes de la confluencia de dos calles en cruz y dos en aspa. El tejido se completa con tres zonas: la industrial, la de estudios y la de ocio, exclusivamente dedicadas a estas finalidades. Los únicos límites de la ciudad-campo son los naturales.

La urbanística del porvenir significa adaptar la idea de ciudad-campo a una situación urbanística ya existente; por esto, Martínez Rizo, suponiendo la previa desaparición de la especulación inmobiliaria propone las siguientes medidas:

- demolición del ochenta por ciento de las viviendas de ciudades como Madrid y Barcelona.
- núcleos de población de cien mil habitantes.
- creación de un comité de regularización de la migración.
- reconversión de las casas adecuándolas a la nueva red.
La maternidad consciente

La teoría de Malthus del desigual crecimiento de la población en relación a los recursos para alimentarla, origina una nueva corriente, el neomalthusianismo, partidaria de difundir los métodos anticonceptivos.

El neomalthusianismo tiene eco en el movimiento libertario, pues permite la maternidad consciente -querida-, la cual, junto con la independencia económica de la mujer, representa los dos puntales de su liberación.

Isaac Puente es un gran difusor de los métodos anticonceptivos que, exceptuando la química, son los mismos de hoy en día. Aunque no todos en el mundo naturista opinan por igual, sí tomamos con referencia al colectivo de Iniciales y a Federico Urales, padre de Federica Montseny. Iniciales es partidaria del control de natalidad y distribuye el pesario «Fermita», pero esto no significa que no lo vea como algo antinatural, aunque menos natural es la miseria de las familias numerosas pobres, como dice Dróvar en «Quicio« (1934). Por otro lado, Urales no ve la necesidad del neomalthusianismo pues para él la naturaleza ya se regula sola y lo que le conviene al anarquista es librarse él y su descendencia de la explotación del capital, tal como expone en «Responsabilidad, personalidad, descendencia« (1925). El trofólogo Nicolás Capo tampoco es partidario de la anticoncepción, de hecho no le es necesaria pues la exclusiva función del copular -según él- es la reproducción. En «¿Somos los Naturistas Neomalthusianos o Tolstoianos?» (1934), trata de «anarquistas» a los adictos a los deberes matrimoniales. Capo, hace apología de la convivencia muy casta con una sola mujer, añadiendo que no se puede llamar hombre el que no aguanta un año sin relaciones. Ángel Benza en nombre de Pentalfa (1926-1937), la revista de Capo, dice en «El problema sexual y el Naturismo» (1935):

«El Naturismo aprueba, pues, que los que sepan transformar el exceso de la energía orgánica en energía superior, mental o espiritual, aprueba, digo, o se considera natural que no sientan necesidad del acto sexual, y que, en consecuencia, se abstengan de él.» (p.4)

Desde que Galton funda la eugenesia en 1860, va enraizando la idea de que la selección natural tiene de ser sustituida por la social para garantizar la continuidad de la especie. La eugenesia se divide en positiva o potenciación de la reproducción de los más aptos y en eugenesia negativa o restricción de la procreación de los no aptos, también llamados degenerados. En la práctica y desde los estamentos estatales conduce a leyes de esterilización, por esto, desde el mundo libertario, primeramente neomalthusiano, se encuentran interesantes los conocimientos eugenésicos pero se está contra la esterilización y se reivindica el derecho a la salud que garantice una descendencia sana dentro de una sociedad sana.

Antonia Maymón lo plantea así en «Naturismo»(1925):

«Es, pues, evidente, que juntándose la ignorancia progenitora con la injusticia social, resultan de esta unión generaciones cada vez más degeneradas, y de aquí también se colige que no es bastante transformar la actual organización social por otra más justa y racional que la presente, ya que mientras el hombre sea esclavo de la alimentación antinatural y de muchos de los vicios que hoy se tienen, por distracción, placer o recreo, no será apto para perpetuar la especie en las condiciones que reclama la naturaleza, a fin de que resulten más sanos, no solamente física, sino intelectual y moralmente.» (pp.21-22)

Desde las páginas de Generación Consciente/Estudios, revista libertaria emblemática, Puente, difunde extensamente el nomalthusianismo, la eugenesia y la medicina naturista en artículos como «Neomalthusianismo» (1930), «Eugenesia preventiva« (1925) o «Eugenia y Naturismo» (1928), popularizando, a su vez, el seudónimo «Un Médico Rural»
Las enfermedades sociales

Dentro del amplio abanico de médicos simpatizantes o militantes anarquistas, hay un sector interesado por la medicina naturista, de los cuales, José María Martínez Novella e Isaac Puente son los más destacados.

Martínez Novella nace en Alpuente (València) en 1896, se gradua como doctor naturópata en la escuela neoyorquina del Dr. Benedict Lust, para colaborar primero en el sanatorio de éste, hasta que abre uno propio en Cranburg, Nueva Jersey. Su actividad alcanza más allá del naturismo, es un difusor de la ciencia que escribe tanto en Helios y Naturismo como en Iniciales y Estudios.

Desde el naturismo y la medicina naturista, Isaac Puente, elabora dos conceptos antitéticos: el medicalismo y el sanitarismo. Puente cuestiona además la carrera y el papel del médico, se opone a la policía sanitaria y critica los absolutismos de algunos naturistas. Puente caracteriza el medicalismo como la fobia antimicrobiana necesitada de vacunas, lo cual le evita plantearse combatir el consumo de tabaco y de alcohol, la miseria y la ignorancia, transformando, de ésta forma, al medico en el único camino hacia la salud. En cambio, el sanitarismo supera las limitaciones de lo anterior, pues exalta la salud desarrollando las defensas del organismo, sin intentar adaptarlo a un medio social patógeno al que debemos derrocar y, a su vez, aumenta la cultura sanitaria en lugar del desarrollo de la complicación terapéutica.

El médico libertario cuestiona la carrera de medicina por su dogmatismo al ignorar la naturista pero, también, por su mercantilismo al dar a los conocimientos la característica de propiedad privada regulada por un código deontológico, sin hablar de la función social de la medicina.

Cuando, especialmente, los gobiernos republicanos promulgan leyes de policía sanitaria: declaración obligada de enfermedades infectocontagiosas o certificados prematrimoniales, Puente lo ve como un ataque a la libertad individual y a la integridad del organismo mediante las vacunas.

Los elementos de crítica de Isaac Puente a la medicina alopática también los hace extensivos a la naturista, es decir, los médicos naturistas no están libres de los vicios y defectos de los alópatas al tener que subsistir de sus conocimientos, aún que, a diferencia de aquellos, el autocontrol de la salud realiza la función de contrapeso. El médico libertario cuestiona, por ejemplo, dogmas como el del pan blanco, que es al que considera más una estafa -le quitan lo mejor de trigo- que un veneno. Igualmente relativiza el tópico de la eficacia de la vida natural, ya que en las grandes urbes no se puede ir más allá de una alimentación rigurosa y de tomar el sol los domingos que luce. Puente no le quiere restar importancia al naturismo, sino darle dimensión social en aspectos como el contemporizar con el uso de los medicamentos de la misma manera con que tenemos de contemporizar con un medio hostil.

Se pueden encontrar todas estas ideas en artículos como «Una falsa ruta de la medicina« (1931), «La libertad individual ante la Medicina«»(1933), «La nueva Universidad. La medicina que se expende en las Facultades» (1926) o «Sanitarismo. Supervaloración de la salud» (1931). También en sus obras Embriología (1924), Los microbios y la infección (1931) o La Fiebre: sus causas, su tratamiento (1934), o La higiene, la salud y los microbios (1935).

Otros médicos libertarios, sin considerarse naturistas, apoyan las iniciativas de Puente en el sindicalismo sanitario, son el zaragozano Augusto Moisés Alcrudo, fusilado en 1936, y el sevillano Pedro Vallina (1879-1970), firmantes los tres de una ponencia al Congreso de Sindicatos Únicos de Sanidad en 1931.

Tanto Roberto Remartínez (1895-1977) como Eusebio Navas (1881-1966), médicos naturistas los dos, sin considerarse anarquistas, son, el primero, un colaborador continuado de Generación Consciente/Estudios y, el segundo, con menor frecuencia, es tenido por igual como un viejo amigo desde el ámbito libertario.
EPÍLOGO: Ecologistas, veganos y anarcoprimitivistas

Independientemente del interés de todo lo expuesto referente al naturismo libertario, éste desapareció como corriente en 1939. La dictadura franquista ya se preocupa lo suficiente de que sea así. Por ejemplo, la sociedad naturista de la población alicantina de Alcoi no puede legalizarse hasta los años setenta, casi veinte años más tarde que el resto, debido al recuerdo de la tradición libertaria de la Sociedad Naturista Cultural, ejemplo de asociación naturista harto reconocido en su momento.

A finales de los setenta se da alguna reanimación: aumenta la presencia libertaria dentro de las asociaciones naturistas y se publican boletines de algún colectivo vinculado a C.N.T. o a C.G.T., como el del Colectivo Naturismo y Ecología del Ateneo Libertario Carabanchel (Madrid) próximo a ésta última. De hecho son intentos basados en el pasado, mientras las jóvenes generaciones que despiertan socialmente en los años setenta u ochenta andan por otros caminos considerados parciales por la C.N.T. debido, según ella, a que el ecologismo o el feminismo no tienen una alternativa global. El espíritu que en una época se manifiesta como naturismo libertario, está presente -no digo continua-, por ejemplo, en marzo de 1989, en la VI Asamblea de la Coordinadora Asamblearia del Movimiento Ecologista (CAME) cuando se adhiere a los doce puntos del Manifiesto de Daimiel. El quinto, extraído de un estudio del autor (1989), es lo suficiente elocuente:

«Rechazamos, por tanto, el modelo de producción capitalista, y consideramos insatisfactorio todo socialismo burocrático y, en general, cualquier fórmula socio-económica basada en el productivismo y en la acumulación de poder.» (pp.13-14)

Está presente, también, en toda la red vegana que desde la liberación animal aporta un vegetalismo de cariz social, muy relacionado con sectores del movimiento okupa: comedores, fanzines, música,...

Y, claro, no deja de estarlo, pero de otra manera, en la actual corriente anarcoprimitivista, la del Futuro Primitivo (1994) de John Zerzan que, desde los últimos estudios de antropología y arqueología, revitaliza la idea de la civilización como una degeneración portadora de estados y jerarquías.

Pero todo esto, realmente, ya es otro tema.
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