Mostrando entradas con la etiqueta hippies. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta hippies. Mostrar todas las entradas

miércoles, 22 de julio de 2009

Las armas de la provocación. De yippies, motherfuckers, provos y demás sin-vergüenzas.

NOTA DE EL HEDONISTA: EL DE ACA ALADO ES EL GRAN ABBIE HOFFMAN.


Antón F. Irimia.

Coruña, octubre de 2005.

“Estamos dispersando los mitos de América. Una vez que el mito es expuesto, la estructura detrás de ellos se desmorona como la arena. Resulta el caos. La gente debe crear nuevas realidades. En el proceso creamos nuevos mitos, y estos mitos predicen el futuro.”
Manifiesto Yippie

[Mas:]

Extasiado de alcohol y LSD, Abbie Hoffman rodaba por el suelo y gritaba “¡Yippie!, ¡Yippie! ¡Yippie!” El nuevo movimiento tenía al fin un nombre. El Youth International Party (Partido/Fiesta Internacional de la Juventud) iniciaba su andadura. Los yippies se ponían a la carga.
En las luchas contraculturales de los sesentas, Margolies creyó ver una “polarización wheelie feelie” entre los revolucionarios. Los wheelies serían los partícipes de la vieja izquierda; los políticos que piensan en términos de transformación de las instituciones. Los feelies, como diría Melville, serían los “artistas, los psicólogos y los chamanes del movimiento, avocados a la tarea privada de expandir la conciencia y hacerse más suaves, sensitivos y expresivos.” Pero esto era una exageración, la mayoría de los activistas se encontraban en términos intermedios. Una de las muchas formas intermedias fueron las de los yippies. Según Jerry Rubin, autor del Manifiesto Yippi, “los yippies creen que no puede haber una revolución social sin una revolución de las cabezas ni una revolución de las cabezas sin una revolución social.” Partícipes de esta visión de relación recíproca entre revolución social y revolución personal, y de la necesidad de combinar ambas de forma unitaria, son los grupos o movimientos contraculturales aquí mentados, si bien con sus propias peculiaridades. Ellos son los provos, los motherfuckers, la Weathermen Underground, la Comuna 1, y, como no, los yippies. El presente escrito pretende ser un recordatorio y un pequeño homenaje.

La polarización “wheelie feelie”.

Para los feelies la revolución era una revolución interior o no era nada; más aún, es a través de la revolución personal de los valores como se materializa la transformación social de las instituciones. Para los wheelies, en cambio, es necesario cambiar las estructuras sociales que condicionan las relaciones sociales y la misma esencia social e individual. Los feelies partían de la concepción hipppie que ve en el hombre de organización, el viejo izquierdista, una persona que no está realmente sino engarzado en un “viaje de poder”, un camino hacia la instauración de unas nuevas formas de dominación. La misma lógica burocrática –de partido o sindicato- conlleva la reproducción de los valores, pautas y premisas del sistema que se intenta derrocar. Por otra parte, el problema de los feelies para los wheelies no deja de ser menos obvio: todo movimiento apolítico y meramente personalista está fuertemente inclinado a la falta de responsabilidad y su fácil asimilación por los aparatos ideológicos del estado. Unos y otros tenían razón.

Los yippies intentaron combinar la faceta personalista y anti-burocrática con la de lucha social.

Para Abbie Hoffman, el yippie más conocido, la política no era tanto el voto electoral, las manifestaciones o las ideas filosóficas, como “el modo de vivir de cada uno de nosotros”, una idea muy feelie también muy presente en Rubin. Ahora bien, el yippie no se limitaba a esta revolución interior; quería también una interacción social combativa a través de la guerrilla simbólica. La importancia para la revolución personal/social del happening, en cuanto forma de confrontación espectacular con la realidad silenciada o adormecida, es expresada en el Manifiesto Yippie de forma exhortativa:

Haz que América vea su vampírica cara en un espejo. Destruye la barrera entre el habla pública y el comportamiento privado. Solo cuando la gente ve qué está pasando podrán ellos escuchar nuestros gritos, y sentir nuestra pasión. La guerra de Vietnam es una enseñanza para América.

Los yippies fueron una clara una mezcla de los estilos wheelie feelie, si bien no eran una superación de ninguno. Lo cierto es que los problemas que causaron esas drogas, que tanto promovían, en los movimientos sociales se hicieron más que evidentes al poco tiempo: la drogoadicción se mostró como un arma mucho más efectiva que las porras, balas de goma y botes de humo de la policía. Al poco de desintegrarse los yippies el gobierno yanqui, consciente del potencial de las drogas, indundó los guettos negros con crack, procedente de Vietnam, para acabar con el movimiento del Black Power. La droga fue una de las principales estrategias de guerra sucio del gobierno de EEUU para acabar con los Black Panthers.

Otro problema grave de la solución yippie era su falta de capacidad para crear redes organizativas sólidas, con capacidad para crear lazos indentitarios y proporcionar en el largo plazo la satisfacción mediante la autoorganización de los deseos de los revolucionarios. De hecho, la falta de un proyecto revolucionario/vital consecuentemente organizado y el extremo rechazo a nada que se pareciese a una mínima organización, se mostró como un error casi infantil.

Aún los yippies, que fueron representativos de toda una corriente de entender la Revolución Cultural, nos dejan un legado no exento de enseñanzas. Aquella rama revolucionaria en la que se ubican, suplantó la visión de inspiración cristiana de la revolución como un acto de sacrificio con su respectivo santoral, por una suerte de Festival de la Vida de prodigalidad e inmediatismo a la manera pregonada por el poeta Allen Ginsberg. Daniel Cohn-Bendit, líder estudiantil del mayo francés, expresaba simultáneamente esta premisa en su célebre máxima “¡Qué la revolución sea la mejor manera de vivir!”. La Internacional Situacionista, un grupo influyente en la ruptura con los viejos cánones izquierdistas, unos años antes había manifestado en este mismo sentido su concepción del proceso revolucionario. Las revoluciones, decían los situacionistas “serán festivales o no serán, pues la propia vida que ellas anuncian será creada con ánimo festivo. El juego es la última razón de este festival. El vivir sin tedio, el gozar sin límites son las únicas reglas que aceptaremos.”

La Revolución del Placer contra el mundo construido para el Capital/Trabajo desde los sesenta ya no puede ser por más tiempo un objetivo secundario, ni nada que los revolucionarios permitan que pueda ser como en el capitalismo, constantemente postergado; ni siquiera postergado en alguna medida. La máxima que anuncia la revolución como una fiesta es todo un acto de provocación contra los carcas capitalistas, y los carcas de la hoz y el martillo. ¿Se trataba todo esto de una mera frivolización? No. Se trataba de una liberación por parte de los revolucionarios de las cadenas de aburrimiento y de la abnegación de la Izquierda. Se trataba de acabar con la herencia cristiana negadora de la vida en la que se había forjado el izquierdismo. Era una intención de materializar el paraíso microcósmico en las entrañas del infierno presente, que oculta las propias posibilidades de realizar el Cielo ahora ya; se trata de reubicar el prometido más allá en el más inmediato aquí y ahora.

Un claro ejemplo literario de la combinación discursiva de esta intención inmediatista con el arte de la provocación, tan cultivado por el Youth International Party, fue el Manifiesto yippie escrito por Rubin. Entre otras cosas nos dice: “Nosotros ofrecemos: sexo, drogas, rebelión, heroísmo, hermandad. Ellos ofrecen: responsabilidad, miedo, puritanismo, represión.” Las reglas, aúlla, están hechas para ser rotas, y lo políticamente correcto ya no tiene cabida:

No hay NINGUNA PALABRA que el hombre deba limpiar de su boca, ninguna palabra que dé miedo. “¡Ellos quieren la ANARQUÍA!” ¡Joder, es cierto, nosotros estamos por la anarquía! De todas maneras este país está podridamente sobreorganizado. “¡No hagas esto! ¡No hagas lo otro, no hagas! Crecer en América es aprender que NO hacer. Nosotros decimos: “¡Hazlo, hazlo. Haz todo aquello que quieras hacer!”

La utopía yippie vuelve a escapar de la seriedad para abrazar lo provocativo:

En las asambleas comunitarias de todo el país, Bob Dylan reemplazará el himno nacional.
Ya no habrá cárceles, tribunales ni policías.
La Casa Blanca se convertirá en un crash pad [casas donde los hippies “aterrizan” de pasada] para toda persona que no tenga donde dormir en Washington.
El mundo se transformará en una gran comuna, con comida y vivienda gratuita, todo compartido.
Se destruirán todos los relojes.
Los peluqueros serán internados en campos de rehabilitación, donde el cabello les crecerá muy largo.
No existirá el crimen de “hurto”, porque todo será gratis.
El Pentágono será reemplazado por una granja experimental de LSD.
No habrá más escuelas ni iglesias, porque el planeta entero se habrá convertido en una iglesia-escuela.
La gente cultivará los huertos por la mañana, hará música por la tarde y follará cuando le venga en gana.

El Amor Armado.

Estas reivindicaciones de la contracultura no eran incompatibles con las acciones más comprometidas y arriesgadas, en ciertos casos. Por ejemplo, el grupo de activistas hippies Against The Wall Motherfuckers! (¡Contra la pared, hijos de puta!), nombre que hace mención a las detenciones policiales, que era una radicalización del grupo dada Black Mask, que rechazaban el viejo izquierdismo, realizaron una campaña de colocación de bombas contra bancos y otros objetivos simbólicos bajo el provocador nombre de Armed Love (amor armado). Eran los tiempos en los que las Universidades Libres impartían seminarios de masajes para romper la separación física, volverse suaves y hacer la comunicación más íntima, al tiempo que también impartían cursillos para usar armas o preparar cócteles incendiarios. La intención: socializar todo conocimiento que se considerase útil para la liberación personal y social.
Una escisión de la Students for a Democratic Society, la Weathermen Underground Organization (Organización del Hombre del Tiempo Underground) anunciaron en el 1970 “una nueva mañana, un cambio de clima”. Efectivamente, unos meses antes el clima estaba cambiando. La Wethermen, bajo el explícito slogan “Traer la guerra a casa” en relación a la guerra de Vietnam, convocaron en la ciudad de Chicago unos “Días de Furia” en forma de protesta contra la Convención Nacional Demócrata que en dicha ciudad tenía lugar. Los hombres y mujeres del tiempo underground habían pronosticado un aumento de las temperaturas en la ciudad de Chicago, y así fue. Para ello realizaron una gran hoguera de rabia. Varios cientos de activistas cruzarán Chicago destrozando con piedras y cócteles molotov las instituciones representativas del capitalismo, tales como bancos, comisarías de policía, restaurantes y hoteles de lujo, etc. A raíz de los disturbios 287 activistas fueron detenidos. Después de esto la Weathermen se convertiría en varios grupos de hippies, partidarios del amor libre, las orgías psicodélicas, y la revolución interior, pero también dedicados a la colocación de bombas en diversos lugares: las oficinas de la ITT de Nueva York en protesta contra el apoyo al sangriento golpe militar de Pinochet, o contra diversas comisarías de policía. Incluso llegaron a explosionar una bomba en el mismísimo Capitolio en el 1971. Un Weatherman, John Jacobs, justificaría estas acciones de forma irónica: “Weathermen está en contra de todo aquello que para Norteamérica significa decencia y bondad. Weathermen quiere quemar y destruir los Estados Unidos de América”.

La violencia fue un tema recurrente para ciertas facciones del movimiento contracultural, ya se tratase esta violencia de violencia real o no. Al contrario que los Weatherman (que debemos matizar que jamás mataron a nadie y todas sus acciones eran realizadas con cuidado de que esto fuese así), otros decidieron utilizar no la violencia física, sino el tabú en torno a la violencia política, explotando en vez de bombas palabras. Un ejemplo de ello es la Comuna 1 berlinesa, creada en el 1967, o como gustaban llamarla los medios de información burguesa: la “comuna del horror”.

En ese año, a raíz de un incendio que había sido fortuito en unos grandes almacenes belgas, donde murieron incineradas unas 300 personas, la Comuna del Horror difundió una serie de octavillas falsificando lo ocurrido y politizando la tragedia. La última de estas octavillas se titulaba “¿Cuándo arderán los grandes almacenes de Berlín?” y decía:
Nuestros amigos belgas han comprendido finalmente cómo pueden hacer entender al público el alcance de lo que está pasando en Vietnam. Han incendiado unos grandes almacenes, a 300 ciudadanos saciados, a sus vidas fascinantes y han convertido Bruselas en Hanoi. Ya nadie que esté leyendo su periódico, ante un opulento desayuno, tiene por qué soltar lagrimitas por la pobre gente de Vietnam; hoy no tiene más que acercarse al departamento de moda de KaDeWe, Hertie, Woolworths, Bika o Neckermann y encender discretamente un cigarrillo.
Aunque los comunicados eran falsos, la prensa burguesa montó en cólera, la población se indigno, y la comuna cobró popularidad… y debió pagar un cierto tiempo entre rejas, al considerar las autoridades que estos comunicados hacían apología del terrorismo. La provocación, no obstante, no quedó aquí: prosiguió en el juicio. La Comuna 1 aprovechaba cualquier momento para poner en tela de juicio los valores represivos del sistema. Cuando Teufel, destacado miembro de la comuna, se encontraba ante el tribunal decidió impartir a todo el mundo una lección sobre el absurdo del autoritarismo y sus rituales. Al recibir la orden del tribunal de ponerse en pie, Teufel aceptó de buena gana: “Bueno, si eso ayuda a encontrar la verdad…” Una respuesta que no puede sino traer a evocación al mitificado y célebre Diógenes el Cínico. Nos dice Diógenes Laercio que encontrándose Diógenes el Cínico tranquilamente sentado en el suelo, se presentó ante él el célebre conquistador Alejandro Magno. Cuando el imperialista, que admiraba al filósofo perruno, le ofreció sus favores y le dijo a Diógenes “pídeme lo que quieras”, éste alzó la vista al sublime Alejandro Magno y le dijo “Apartarte: no me tapes el sol”.

Los chamanes holandeses y sus planes conspirativos.

Otro movimiento especialmente inspirado en lo referente a la acción/provocación contracultural fueron los Provos holandeses. Se trataban de un grupo pacifista que, no obstante, también recurrió una vez al uso de la explotación del tabú entorno a la violencia política para hacer llegar sus mensajes.

En el primer número de su publicación los probos reprodujeron un diagrama tomado de El anarquista práctico que enseñaba al lector a producir explosivos. A partir de este escándalo, y después de diversas actuaciones, la publicación pasó de tener una tirada de 500 ejemplares a 20.000. La técnica para elaborar estos explosivos, sin embargo, era inútil; no servía realmente para producir nada.

Los provos fueron, junto a los yippies, los reyes de la provocación activista. Provo era una persona que rechaza la ansia monetaria del capitalismo que “educa para el tener, menospreciando el ser”. Provo estaba contra la gris política burocrática que impide la espontaneidad. Provo era beligerantemente disidente: “sus miembros –decía la revista Provo- solo pueden ser gente creativa e individual mediante conductas antisociales”. Provo era antimilitarista y condenaba la neurosis de una desquiciada carrera de armas. Su grito era el “Provo never ruled” (Provo nunca mandó). Por último, provo vestía de blanco; así se reconocían los unos a los otros.

Los provos eran una suerte de chamanes anarquistoides y hippies. Su arma preferida, como indica su nombre, era la provocación mediante transgresiones en los discursos del status quo y las prácticas sociales que en el día a día contradecían los valores reinantes del capitalismo burgués. Desde 1964 actuaron en Ámsterdam, ciudad que consideraban un “centro mágico”, a través de happenings, sabotajes y lo que ellos llamaban planes blancos, destinados a solucionar los problemas sociales y ecológicos.

Los “planes blancos” de los provos merecen especial consideración. El primero de ellos era el “Witte fietsen plan”, destinado a la grandilocuente tarea de socializar los medios de transporte todos. La idea era disponer por toda la ciudad de bicicletas pintadas de blanco, sin candado, socializadas. El folleto que anunciaba el plan definía la bici blanca como el “transporte comunitario gratuito”. Estas bicicletas podían ser usadas por quién quisiese; al dejar de utilizarlas quedaban en la calle a la espera de otro improvisado ciclista. La intención que perseguían era acabar de una vez por todas con el “coche monstruo” que fagocita la naturaleza y privatiza el espacio a costa de la convivencia. Como provocación contra el capitalismo y en defensa de la ecología (los provos estaban especialmente preocupados por este problema) el plan fue un éxito; sin embargo, su aplicación práctica resultó ser un fracaso. No porque como podría pensarse la gente acabó robando las bicis, sino porque, aquellos que en teoría protegen contra el hurto, la policía, acabó incautando (robando) toda bicicleta que se encontraba en la calle sin candado, y ya en la Presentación de la Primera Bicicleta Blanca cargó con contundencia contra los reunidos.

Hubo también “planes blancos” para el sexo, la mujer (aborto gratuito), incluso para la policía. La consigna de este último plan era “Pórtate bien con la policía”. El yippie Jerry Rubin en su manifiesto dejaría años más tarde, expresaba en una sola frase la interpretación que los contraculturales daban entorno al tema policial; quedaba claro con rotundidad en su consigna “estas con el ser humano o estás con la policía”. La célebre pintada parisina lo expresaba de una manera más íntima: “mata al policía que hay en ti” –en mención a las retrógradas teorías del psicólogo conductivista Eysenk, que consideraba dentro de nosotros existe un agente represor y que, además, esto debiera ser así. Los provos, en cambio, optaron por una táctica más sutil: su plan blanco proponía que el colega policía (que debía ir vestido de blanco al efecto) realizase su labor de protección social repartiendo condones a los menores, y sirviesen a la sociedad repartiendo muslos de pollo a los transeúntes y cerillas a los fumadores de porros necesitados.
El movimiento provo prefería la provocación al enfrentamiento y lo lúdico a lo militante (militar). Aunados con los anarco-pacifistas su mensaje libertario y sus tácticas de guerrilla simbólica calaron entre cada vez más jóvenes. Su popularidad llegó a su apogeo en el 1967: en ese año tenía lugar un evento público nupcial con motivo de la boda del príncipe Claus von Arsberg (que había sido miembro del ejército nazi). El evento era retransmitido en directo por la televisión. Los provos llenaron la atmósfera de humo naranja en honor al color de la familia real. La policía cargo de forma brutal, pero el mensaje antimonárquico ya había sido lanzado. Tras los disturbios, podía leerse en las paredes grafiteado: “Qué me devuelvan la bicicleta”.

En ese mismo año Provo se acabaría de disolver en una reunión realizada en el parque Vondelpark. Un año antes las disensiones entre los provos ya se habían hecho notorias. Provo se decidió a presentar a las elecciones, algunos entendieron esto como venderse al sistema, según Stewar Home las actividades de los provos estaban ya siendo asimiladas por éste. Fuese como fuese, los neoanarquistas Provo, como los considera Teodori, consiguieron en 1966 un total de 13.000 votos (1 concejal), y tres años más tarde, los Kabouters (los duendes) que sucedieron a Provo obtuvieron 38.000 (5 concejales).
Al final, algunos provos se decidieron por la reforma política a través de partidos verdes, otros siguen en el activismo, otros se dedicaron a la literatura, y también hubo quien se reciclaró en el mundo de los negocios. Al final, nos dice A.F.R.I.C.A. en su Manual de la Guerrilla de la Comunicación, lo que ha quedado es que “desde los tiempos de los provos se ha tornado difícil hacer política seria en Holanda. Por lo menos por parte de la izquierda. Demasiada gente ha comprendido que existen otras cosas más importantes y menos aburridas.”

Una historia groucho-marxista.

Los yippies fueron otro destacado grupo en el arte de la provocación. El Youth International Party, por supuesto, no se trataba de un partido político ni mucho menos. La respuesta tradicional al problema revolucionario era crear un partido o sindicato de masas para tomar el poder e iniciar así los cambios. Pero los yippies condenaban todo “viaje de poder”. El poder corrompe, decía Bakunin, y ellos se lo tomaban al pie de la letra. No se puede hacer la revolución en los términos del establishment, decían, por eso de nada sirven partidos ni sindicatos. La visión de los yippies, compartida por tantos otros postizquierdistas, queda patente en las opiniones de Chester Anderson:

En lugar del Partido Revolucionario Americano, yo propongo una asociación informal de pandillas revolucionarias, que no se preocuparán por coordinar sus respectivas acciones ni se inhibirán mutuamente en ningún sentido. Que sólo se preocuparán por mantener una buena comunicación entre sí.

A la mierda los líderes, los uniformes y las causas santas más importantes que la gente. Una pandilla que corrompa juguetonamente al hijo del alcalde producirá cambios más importantes y perdurables que la escuadrilla asesina, estrictamente disciplinada, severa y aburrida, preocupada por borrar del mapa a su padre.

La idea de “corromper al hijo del alcalde” no es mear fuera del trasto. Pocos años después de escribir esto Anderson, en el 1973 la Symbionese Liberation Army (Ejército de Liberación Simbiótica), de corte marxista-leninista, raptó a la hija del multimillonario Randolph Hearst, Patty. Gracias a este secuestro la SLA consiguió convertir a los medios de comunicación burgueses en una catapulta para sus comunicados anticapitalistas. También consiguieron sacarle un millón de dólares al capitalista, que le obligaron a dar como comida a los pobres. Lo gracioso del asunto es que Patty no estaba secuestrada, sino “corrompida” por las ideas anticapitalistas: había fingido su propio secuestro. Era una activista del SLA y había participado en atracos de bancos para subvencionar la causa revolucionaria. (El final de la SLA, todo sea dicho de paso, fue dramático: varios encarcelados, y 6 de ellos fueron asediados en su casa y asesinados por la policía mientras se retransmitía por la televisión).
El estilo informal de organización comunitaria, a pequeña escala, tribal, así como las proclamas contra el aburrimiento y la disciplina marcial de la vieja izquierda es una constante en los grupos contraculturales revolucionarios. La revista Fifth Estate de Detroit, por ejemplo, llenaba sus páginas con contenidos similares a estos e incluso, aún en su momento de mayor esplendor en el inicio de los 70, cuando distribuía unos 20.000 ejemplares, en su buzón de correos podía leerse la siguiente etiqueta: “The Fifth Estate: un grupo de amigos”.

Los yippies era un grupo de amigos más. Y este amplio grupo de amigos estuvo tercamente interesado en liarla.

Los alrededor de 1.200 amigos que se concentraron en Washington tenían no pequeñas pretensiones. En protesta contra la guerra de Vietnam se les ocurrió que no había mejor cosa que dirigirse al Pentágono para practicar un “Ritual Sagrado de Exorcismo”, de carácter público y comunitario. El exorcismo era necesario, decían, porque se encontraba adentro del edificio militar el mismísimo Diablo. Tal ocurrencia fue expuesta en una rueda de prensa, y así fue hecho. Los chamanes se reunieron entorno al Pentágono formando una cadena humana, con la intención de hacer levitar el edificio 300 pies por encima del suelo, altura a la que debería ponerse naranja y quedarían expulsadas las fuerzas maléficas. Este fue el inicio de lo que lo que se conocería como los Yippies, unos locos que decían querer “tomar el Pentágono para convertirlo en factoría de LSD”. Jerry Rubin amenaza a la sociedad americana: “llevaremos una comunidad de amistad a un lugar donde sólo se ejerce muerte. El siguiente paso será el hundimiento de todas las instituciones importantes de la sociedad americana.”. El yippie Abbie Hoffman daba la razón a los media: “el movimiento pacifista se ha vuelto loco, ¡ya era hora!”.
Los yippies fueron un producto de la Bay Area de San Francisco, una meca hippie fuertemente influenciada por las ideas anarquistas, donde el dada, los beatniks y las drogas tenían lugar. Los yippies se declararon profundamente marxistas: Rubin decía, “estamos en la tradición revolucionaria de Groucho, Chico, Harpo y Kart”. Ellos eran “groucho-marxistas” o, mejor aún, “marxisto-lenonistas”, en relación al célebre Beattle.

Las acciones de estos “marxisto-lenonistas” tuvieron un gran eco mediático, y llegaron a influenciar en gran medida al movimiento contracultural (entre otros, por ejemplo, a la mencionada Fifth Estate desde la que escribía el comprometido manager de los MC5 John Sinclair). Los yippies consiguieron ser considerados por el gobierno como el enemigo número 1 en cuanto a lo que grupos contraculturales se refiere, a pesar de ser pacifistas y no usar jamás la violencia. Por ello, al fin, la represión calló sobre ellos tras los disturbios en Chicago en el 1968, tras presentar públicamente en la calle a un cerdo llamado Pigasus como el candidato del Youth International Party a la presidencia norteamericana, en el “Festival de la Vida” que contraponían a la Convención Nacional. El caso, conocido como la “Conspiración de Chicago”, llevó a 8 personas a la cárcel tras un juicio muy parcial; Hoffman y Rubin estaban entre éstas. La brutal represión del estado fue minando el ánimo de los yippies hasta su desaparición. Según Stewart Home la cualidad represiva del sistema era mayor de lo que los propios yippies habían pensado: “el movimiento yippie fue desintegrándose lentamente a medida que sus seguidores comprobaron que el sistema capitalista era en verdad tan malvado como ellos afirmaban en sus más retóricas declaraciones.”

Los yippies jugaron con la provocación y con la explosión de los sentimientos. Los sentimientos liberados podían ser una arma política tan fuerte como cualquiera otra. Es célebre la acción de exaltación de estos sentimientos realizada por ellos en New York: se colaron en la bolsa de Wall Street y lanzaron billetes al aire. Los agentes de bolsa olvidaron su trabajo y los intereses de sus jefes, y se arrojaron a un frenesí ávido de recolectar este dinero gratis, dándose condazos los unos a los otros. Rubin, quien por paradojas de la vida terminaría volviéndose yuppie, se reía de ellos en su manifiesto: “Míralos: animales salvajes persiguiéndose y peleándose por billetes de dólar arrojados por los hippies.”

En otra ocasión decidieron convertir la represión en un teatro. En las manifestaciones contra la guerra no era extraño que la policía decidiese cargar con contundencia. Los yippies se prepararon. En el momento que comenzó la carga policial y con ella las carreras y los gritos, empezaron a hacer sonar ruidos de disparos de metralleta y de sirenas de policía, y se explotaron bolsas de líquido que imitaba sangre sobre sus cuerpos. El espectáculo era dantesco: todo el mundo ensangrentado corriendo y dando alaridos. El caos fue total. Tal vez se pueda pensar que esta acción es en sí contraproducente, pues trivializa una represión que ya era real, y conlleva el problema de Pedro y el lobo. Hoffman pensaba que este impacto visual diría más de la guerra que cualquier slogan en una pancarta.

En este mismo sentido de propaganda por la liberación del sentimiento, los yippies realizaron otro acto en New York, esta vez contra la guerra de Vietnam. Cientos de yippies se lanzaron a la calle gritando exaltados, desbordados de alegría: “¡La guerra ha terminado! ¡La guerra ha terminado!” El resultado fue una conmoción total; la gente no daba crédito. Al fin acabaron todos abrazándose, contagiados por el entusiasmo de tal noticia y situación. Incluso la policía acabó abrazada de los melenudos festejando el fin de la guerra. El gobierno tuvo que desmentir la historia en la televisión.

La táctica yippie era el “terrorismo psíquico” y la “guerrilla de la comunicación” a través del happening teatral. Una especie de Teatro de la Crueldad, para utilizar el término acuñado por Artaud, que convierte al espectador en actor; que obliga a posicionarse y vuelve a la vida lo que en apariencia es una simulación.

Papa Noel se queda desnudo.

En este sentido querría comentar una última acción, esta vez llevada a cabo por los Motherfuckers. Como tantas otros happenings de los sesenta, éste ha sido reproducido, plagiado y reinventado en posteriores situaciones.

Varios Motherfuckers querían denunciar la miseria tras la navidad en el sistema capitalista: a los niños se les llena con esperanzas de un mundo gratis y de amor, sin intereses enfrentados, un mundo de regalos. Estos niños antes o después tendrán que despertar de su burbuja y darse cuenta de que todo eso era mentira: no hay Papa Noel que regale nada, la mayoría ha de ganar con el sudor de tu frente, y en el mundo de las mercancías hay de todo menos comunidad, amistad y compartir: todo se paga, y los consumidores y productores, los trabajadores y capitalistas, suelen tener intereses antagónicos. La simulación de una vida distinta que significa la navidad, con el Papa Noel y sus renos, o con los reyes y sus dromedarios, es también un Teatro de la Crueldad: una representación mítica, con la fuerza que el mito y el ritual tienen, pero no para la libertad sino para todo lo contrario: para la dominación. Festejan una realidad que se anhela, de comunión y gratuidad, y que no existe. El capitalismo es, exactamente, todo lo contrario a estos valores, y todo lo que en esta sociedad se expresa en estos anhelados términos se da con exclusividad en las situaciones y reinos donde no opera el capital (en el amor, en la amistad de verdad).

Los Motherfuckers entendieron qué es lo que debía hacerse: se disfrazaron de Papa Noel, ¡Jo, jo, jo!, y se pusieron a regalar los juguetes que los capitalistas de los grandes almacenes retenían en las estanterías. Los niños con naturalidad recibían los regalos, hasta que el simpático Papa Noel fue reducido, detenido por la policía, tirado al suelo y esposado. Su delito era evidente: regalar regalos en navidad. Papa Noel no es la gente de a pie, has de creerte que quien regala algo son los empresarios, aunque sólo sea trabajo.

El mito reproduce la dominación y explotación, pero redirigido, como dirían los yippies, “el mito hace la revolución”.

Bibliografía:• Grupo A.F.R.I.C.A., Manual de guerrilla de la comunicación. Virus. Barcelona, 2000.
• Home, Stewart. El asalto a la cultura. Virus. Barcelona, 1998.
• Melville, Keith. Las comunas en la contracultura. Kairós. Barcelona, 1975.
• Rocha, Servando. Los días de furia. Contracultura y lucha armada en los Estados Unidos. La Felguera. Madrid, 2004
• Rubin, Jerry. Manifiesto Yippie.
• Teodori, Maximo. Las nuevas izquierdas europeas (1956-1976). Volumen I y II. Blume. Barcelona, 1978.

domingo, 19 de abril de 2009

Raíces del renacimiento comunal de 1962-1966

x Timothy Miller

Original en: http://www.thefarm.org/lifestyle/root1.html

Uno de los grandes florecimientos del comunitarianismo en América [Estados Unidos] llegó con la era de los hippies en los años 60 y los primeros años 70. Las comunas rurales hippies llamaron la atención de los medios de comunicación, llenas de oportunidades para conseguir buenas fotos, anécdotas salvajes, y la gente con pintas más raras que la mayoría de los americanos habían visto en su vida. La cobertura de la prensa fue masiva de 1969 hasta 1972, y surgió pronto una cadena de libros populares, la mayoría de ellos eran libros de viajes sobre las visitas de los autores a las comunas. Eventualmente emergió también todo un campo de erudición.

Un tema común a toda esa cobertura y erudición, sin embargo, era extrañamente erróneo. Caso tras caso, los observadores del nuevo comunalismo que intentaban explicar los orígenes de las comunas concluían que eran productos de la decadencia de la vida urbana hippie en Haight-Ashbury, East Village, y otros enclaves. Los centros urbanos hippies, según estas tesis, pudieron haber sido brevemente felices centros de paz y amor y de conciencia expandida, pero ellos pronto se convirtieron en pozos negros de drogas duras, crimen callejero, y de represión oficial de las formas de vida disidentes. Los hippies en este punto huyeron a los cómodos recintos del campo, en donde construyeron comunas como nuevos lugares para trabajar por la visión hippie.

Ejemplos de esta explicación de los orígenes del comunalismo hippie abundan en obras populares y eruditas. Maren Lockwood Carden, por ejemplo, al escribir en 1976, dice que las primeras comunas hippies " fueron creadas dentro de las áreas urbanas en las que ya vivían, " y que esto comenzó en 1966 "y especialmente durante 1967 y 1968, tales comunidades hippies abandonaron la ciudad." Helen Constas y Kenneth Westhues pretendieron rastrear la historia de la contracultura " desde sus principios carismáticos de los viejos bohemios urbanos a su localización actual en comunas rurales, " concluyendo que las " comunas significan la rutinización del hippismo."

Realmente, sin embargo, las nuevas comunas comenzaron a aparecer antes de que hubiera una cultura total claramente reconocible como hippie, y mucho menos una en decadencia; representaban una nueva cosecha de la venerable tradición americana que era mucho más grande que la cultura alternativa, una parte de la cual ha implicado la vida comunal. Catalizadas por los movimientos de la cultura americana de los últimos años 50 y los primeros años 60, las comunas hippies no eran, al principio, productos del hippismo, sino los crisoles que desempeñaron un papel importante en formar y definir la cultura hippie. Es decir los hippies urbanos no crearon las primeras comunas hippies; estaría más cerca de la verdad decir que las primeras comunas ayudaron a crear a los hippies. Mientras que ciertas comunas fueron fundadas de hecho por hippies que huían de las ciudades, éstos eran johnnies - recién llegados a la escena comunal hippie. ¿Cuándo aparecieron los primeros hippies?

Un argumento que la nueva ola de las comunas rurales esgrime sobre el crecimiento de los hippies urbanos depende de la presuposición de que los hippies no estuvieron presentes, como movimiento reconocible, en las ciudades americanas hasta la segunda mitad de los años 60. Por supuesto nadie puede señalar el momento exacto en el que el primer hippie apareció en la esquina de las calles Haight y Ashbury. Los hippies evolucionaron de los beats de los años 50 y de los bohemios de las décadas anteriores, pero sería difícil verles unidos como movimiento social diferenciado antes de 1966. Los Diggers de San Francisco, altruistas que ayudaban a los hippies en penuria a sobrevivir y cuyos domicilios eran a veces más o menos comunales, comenzaron a tomar una clara forma en ese año. Aunque el LSD, cuyo uso se convirtió en un pilar de la experiencia hippie, había sido descubierto por algunos pioneros culturales (entre ellos Timothy Leary y Ken Kesey) algunos años antes, no se convirtió en un símbolo y vehículo del rechazo a la cultura dominante hasta mediados de la década, cuando Kesey efectuó un año de Pruebas Acidas (Acid Tests) de noviembre de 1965 a octubre de 1966.

El término " hippie ", que parece haber sido acuñado a finales de 1965, era absolutamente oscuro incluso en 1967; no aparece en tales libros pioneros de la nueva cultura disidente hasta que el de J. L. Simmons y Barry Winograd It's Happening y el de John Gruen The New Bohemia (ambos publicados en 1966). Para mediados de 1967, sin embargo, todo el mundo sabía quiénes eran los hippies. La guía del lector (Reader's Guide) de 1966-67 no tiene ningún significado para el término " hippie "; el volumen de 1967-68 tiene más de una columna dedicada a ellos. En suma, parecería justo concluir que el fenómeno cultural de los hippies comenzó a adquirir características claras y distintivas en 1966 y que enormemente familiar al público en general para el año siguiente.

Pero comunas que eran hippies ya existían para entonces. Drop City, un verdadero prototipo del comunalismo hippie, fue creada en mayo de 1965; otra comunidad con una orientación notablemente hippie, Tolstoy Farm, dos años después. Ken Kesey y sus Merry Pranksters emprendieron su famoso viaje en autobús en 1965 y se establecieron después en una libre existencia comunal en California y Oregon más tarde. La comunidad Fort Hill de Mel Lyman adoptó la vida comunal en 1966 en Boston, y se había estado moviendo hacia ese modelo desde que Lyman había comenzado a atraer seguidores en el área de Boston cerca de 1963. Estas comunas habían estado desarrollando nuevos modelos subculturales y ayudaban a formar las características del emergente movimiento hippie.

Por otra parte, otras comunas que no eran la " hippies ", pero que en algunos casos influyeron a los hippies, fueron también establecidas en esa época. El comunalismo religioso, un tema clave en la historia americana, fue una parte del contexto, con grupos dedicados a diversas creencias como el catolicismo, varias religiones del este, y la tradición Anabaptista que prosperaban en los primeros años 60. Había también comunidades seculares dedicadas a la política radical, al anarquismo, a la libertad sexual, al reparto del trabajo, a la creación de artes y oficios, al desarrollo de la tierra, a la pertenencia étnica, y a un deslumbrante arsenal de visiones de profetas y de seres extravagantes. Mientras que el comunitarianismo americano ha tenido históricamente períodos más fuertes y más débiles, ha sido un tema habitual en la vida americana durante más de tres siglos, y había mucho de eso allí cuando una nueva generación de disidentes decidió darle un giro.
Esto no significa que cada nueva comuna estudia deliberadamente la tradición comunal e intenta construirla. Como recientes estudios han precisado, la mayoría de los grupos comunales tienen una razón de ser independiente y adoptan la vida comunal como vehículo para el logro de metas específicas. Sin embargo, las comunas han tenido una presencia más sustancial y constante en los Estados Unidos de la que muchos se han dado cuenta.

Documental de los Yippies en ingles

lunes, 13 de abril de 2009

documental "educativo" idiota contra los hippies. jovenes, viejos, ahanse hippies miren ke vien se la pasan



el hot dog me va a comer!

Encuentros Rainbow en Europa

Encuentros Rainbow en Europa

Sábado, Enero 19th, 2008

El siguiente artículo habla y describe los Encuentros Rainbow - Arcoiris en los años 90 en Europa. La tribu rainbow o familia del arcoiris es un grupo internacional de gente que se reunen en la naturaleza para meditar y rezar por la protección del medio ambiente. La comunidad rainbow gira alrededor de la hermandad entre todos los seres humanos y el amor fraternal. En las reuniones tienen lugar diferentes actividades que “facilitan el crecimiento personal, la generosidad, la amabilidad, la meditación, etc”. Incluyen yoga, artes marciales, sesiones de percusión, reiki, tarot, interpretación libre de los sueños, teatro, danza, etc. En algunas reuniones se practican ceremonias relacionadas con tribus nativas de américa. Esta red de personas interconectadas esta activo en la actualidad y se celebran reuniones en diferentes lugares del mundo año tras año. Los encuentros Rainbow se difunden con carteles, boca en boca, correo tradicional (el que llevan los carteros, nos cuenta Neutrina en su blog una experiecia en un encuentro del arcoiris -abre una ventana nueva-).

Este texto que reproduzco a continuación, habla sobre este movimiento en europa durante los años 90.

Los Encuentros del Arcoiris (Rainbow) en Europa durante los años noventa
Autoría de Holger Hieronimi, 1999, corregido y enriquezido por Alberto Ruz Buenfilencuentro en españa, 1988

Este articulo ilustra la evolución del movimiento de los encuentros “arcoiris” en el continente europeo en los años noventa. Muy diferente all movimiento arcoiris en los Estados Unidos, el cual se originó a partir del legedario festival de Woodstock del 1971 y realiza cada año encuentros de decenas de miles de personas invocando al espiritu de aquellos tiempos, en Europa los encuentros de arcoiris se comenzaron a organizar a partir del 1983 como una convergencia de un pequeño grupo de radicales ecologistas y naturistas, exiliados de los movimientos urbanos “squat”/ ocupa, buscadores politicos, espirituales, sociales, centrifugados de los sistemas consumistas de las sociedades europeas.

Derecha: foto de encuentro en españa en 1988

El articulo fue escrito en 1999 para una re-edición del libro “Los Guerreros del Arcoiris” de Alberto Ruz Buenfiel, como seguimiento de un capitulo que cubre la historia del los origenes de este movimiento hasta el segundo encuentro en España, en el 1988. Espero, que pronto tenemos la posibilidad de publicar también este primer articulo.

Encuentro en Noruega, verano ‘89

Después de varios años de realizar encuentros anuales en el sur de Europa, en Italia ‘85, Francia ‘86, y dos años consecutivos en las montañas de la provincia española de León en 1987 y ‘88, las tribus del norte convocaron al Séptimo Encuentro del Arcoiris, uniendo este evento con la celebración del “Ting Mote”, reunión de las redes alternativas de Dinamarca, Suecia, Noruega y Finlandia, que ya venía realizándose desde principios de los setentas dos veces al año durante los Solsticios, retomando una tradición muy antigua de los pueblos Vikingos. Y fue así que en verano del 1989 tuvo lugar el encuentro anual de las tribus europeas se llevo en una isla en el norte de Noruega, mas arriba del circulo ártico.

Pese al largo viaje (desde Copenhague todavía unos 2000 km. mas hacia el norte) unos 500 guerreros y guerreras de toda Europa llegaron a Karlsoy, para celebrar uno de los encuentros mas extraordinarios del Arcoiris Europeo, bajo del sol de medianoche y a orillas de un mar cristalino. Este Séptimo Encuentro marcó importantes cambios estructurales: fue el último de los “pequeños” encuentros europeos; una nueva generación de focalizadores recibió el cargo de organizar las próximas reuniones, mientras otra parte de los grupos y familias, quienes hasta entonces habían organizado y coordinado los eventos durante los últimos años se sintieron listos y preparados para fundar un “pueblo arcoiris”, una visión y un proyecto que se venían discutiendo por muchas lunas alrededor de los círculos y fogatas de la familia.

Durante el año anterior un pequeño grupo de pioneros había explorado por varios meses distintos pueblos abandonados en el norte de España, muy cerca de los lugares donde se habían celebrado los dos encuentros europeos anteriores. Después de semanas enteras en las montañas, negociaciones con las autoridades y los antiguos dueños, los exploradores encontraron un valle con tres pueblos abandonados en un paraje casi inaccesible en las altas montañas de León, que parecía reunir las condiciones suficientes para que un grupo más grande de activistas y guerreros del arcoiris se pudiera establecer en ese sitio. Se trataba del valle de Matavenero, y de inmediato el proyecto de crear una aldea fue dado a conocer en los círculos de las tribus de toda Europa, con la invitación para participar en su fase pionera que iba a iniciarse en Septiembre de 1989 .

Al finalizar el encuentro en la tierra de los Vikingos, durante su Consejo de Visiones, los representantes de las diferentes redes alternativas del continente europeo decidieron que el lugar de la próxima reunión anual de las tribus del arcoiris debería tener lugar en el centro de Europa, intentando a responder de alguna manera a los cambios políticos que se estaban gestando en ese momento y para abrir un espacio para la reunificación de las tribus del Este y Oeste.

Austria 1990
helicoptero militar austriaco vigilando el campamento del encuentro de arcoiris en Austria 1990

Derecha: helicoptero militar austriaco vigilando el campamento del encuentro de arcoiris en Austria 1990

Después de una larga búsqueda de locaciones, se eligió Austria, adonde fue muy difícil encontrar un sitio apropiado para llevar a cabo el evento. Finalmente un grupo de activistas de la “Peace School Loschberg” convocó a los grupos europeos a un lugar llamado Waldviertel, a pocos kilómetros de lo que un año antes había sido la “cortina de hierro”. Esta decisión implicó la ocupación temporal de un terreno que estaba ubicado adentro de una zona militar–la más grande de toda Europa, y por cierto en una de las tierras más bellas y silvestres. Fue este también un encuentro muy espectacular y caótico, con unos 3000 asistentes, uno de los más numerosos celebrado hasta entonces en Europa, marcado por una serie de presiones por parte de la policía y autoridades locales, y por problemas internos como la escasez de agua. De cualquier manera fue un evento inolvidable que demostró el poder de convocatoria que entonces ya tenía la visión del arcoiris y la extraordinaria capacidad de los asistentes para resolver situaciones complicadas, llevando acabo sus círculos multicolores bajo las mas difíciles condiciones de marginalidad y sobrevivencia. También estuvieron presentes en nuestro círculo por primera vez un centenar de hermanos y hermanas de Polonia y Rusia, que al finalizar la reunión invitaron a que el 9o. Encuentro anual de las tribus se celebrara en algún lugar de Europa Oriental.

Encuentros y movimientos biorregionales Los encuentros “Rainbow” empezaron en los noventas a construir fuertes redes nacionales e internacionales, atrayendo a muchos jóvenes, niños y adultos. Muchos “rebeldes por vocación” de las sociedades del consumo del mal llamado “Primer mundo”, los hippies, los punks, los gitanos modernos, artistas de la vida, los músicos, soñadores, y anarquistas encontraron en Europa por primera vez un lugar donde poder expresarse, un círculo donde fueran escuchadas sus voces y una visión positiva para vivir y compartir. Muchos hermanos y hermanas después de los encuentros se dejan impregnar de esta energía y entusiasmo para luego iniciar proyectos, comunidades, eco- aldeas, caravanas, centros de salud holística y otras iniciativas relacionadas con el nuevo paradigma en sus distintas biorregiones, comprometiéndose a vivir de una manera diferente todo el año y no solo durante los pocos días de la reunión. Se comenzaron entonces a convocar encuentros regionales, como en España, donde se realiza desde 1989 cada año un encuentro durante el equinoccio de primavera.
La fundación de una eco-aldea

En Marzo del 1990 las tribus ibéricas y un grupo selecto de guerreros y guerreras de Alemania, Suiza, Italia y Escandinavia se dieron cita en el pueblo de Matavenero para celebrar un “Festival de Trabajo” y la formal fundación de un nuevo pueblo ecólogico europeo. Un pequeño grupo de pioneros había vivido allí desde Septiembre del año anterior, con sus tipis y tiendas de campaña, abriendo caminos y brechas entre las zarzales, explorando el valle y conociendo las bellas montañas y los largos y duros inviernos, intentando rescatar lo que se podía de las construcciones antiguas, todas hechas ruinas después de mas que 25 años de abandono.

Al festival acudieron alrededor de 300 hermanos y hermanas de todo el continente y su impacto sobre el nuevo pueblo fue fuerte y significativo: Llegaron un grupo de representantes de la ciudad libre de Cristiania (Copenhague), con un camión lleno de materiales y herramientas para la construcción, compartiendo su larga experiencia organizando y construyendo una comunidad alternativa. Durante esta semana de fiesta y trabajo colectivo se reconstruyeron, entre muchas otras cosas, el edificio de la escuela y un canal de mas que 2 kilómetros de largo, que antiguamente también había servido para abastecer al pueblo con agua de riego. Así fue asegurada la posibilidad de hacer huertos y campos para el autoconsumo alimenticio, y unas 25 personas decidieron al terminar el encuentro de quedarse a vivir en este lugar tan retirado, al principio instalándose en tipis, tiendas y carpas, y luego, poco a poco levantando casas y cabañas.

El valle de Matavenero se fue transformando en los años siguientes en una de las manifestaciones mas inspiradoras de movimiento del Arcoiris de Europa. No solo por su ubicación en las altas montañas, sin vías de acceso de vehículos, sino también por su diversidad en nacionalidades, credos y estilos de vida y por la perseverancia, capacidad de trabajo y organización en lo practico, las que hicieron de este lugar un ejemplo vivo de cómo crear y sustentar una eco-aldea planetaria. En sus primeros tres años de existencia, Matavenero experimentó un rápido crecimiento hasta llegar a una población de alrededor de 120 habitantes, entre ellos mas de 40 niños de todas las edades. La aldea cuenta hoy en día con las estructuras básicas de cualquier pueblo: una tienda cooperativa, la escuela libre con tres maestros profesionales, la panadería, una sala de eventos, la cafetería, huertos de producción de alimentos orgánicos y docenas de casas privadas, cada una de ellas una verdadera obra de arte utilizando las mas diversas formas y materiales de construcción. Todo esto se realizó con muy pocos recursos económicos y muchos recursos humanos, utilizando sobre todo el entusiasmo y la imaginación y la visión de crear, en medio de las sociedades de consumo en los países “desarrollados”, una nueva forma de vivir.

Desde 1994, el pueblo de Matavenero cuenta también con reconocimiento legal, siendo la primera junta vecinal re-fundada en toda esta biorregión de España.

Encuentros en Polonia

En los anos 1991 y 1992 los encuentros del Arcoiris se realizaron en las montañas Bieszca en el Sureste de Polonia, y en las dos ocasiones convivimos como un círculo en medio de los paisajes mas bellos de Europa. Fueron dos encuentros multitudinarios, y la familia Arcoiris pudo integrar a cientos de nuevos hermanos de los paises de Europa oriental, muchos de los cuales ya llevaban años experimentando con formas alternativas de vivir, tejiendo redes fuertes y efectivas de comunicación que con gran facilidad se conectaron con sus almas gemelas del resto del continente.

Un puente Arcoiris

El año 1992 marcó también el 500. aniversario del dramático encuentro entre Europa y las Américas. Para conmemorar esta fecha histórica de alguna forma distinta y más respetuosa hacia las culturas indígenas del continente americano, el movimiento del Puente de Wirikuta había tejido durante los últimos años distintas redes entre diferentes grupos alternativos y espirituales de México y España, con el fin de convocar a una marcha de poder y un peregrinaje sagrado, liderado por un grupo de danzantes “concheros” de la tradición azteca a lo largo del Camino de Santiago, finalizando con una ceremonia en el interior de la catedral de Santiago de Compostela, Galicia, España. Muchos representantes de las tribus y familias del Arcoiris europeo se sumaron a esta alianza histórica agrupando movimientos ecologistas, espirituales, y de la “Nueva Era”, incluyendo un grupo de habitantes de la eco-aldea Matavenero y un autobús con unos 50 viajeros de 11 diferentes nacionalidades provenientes directamente del encuentro del Arcoiris de Polonia.

El día 25 de Julio de 1992 todos nos unimos a un millar de seres conscientes en la ceremonia guiada por la anciana guardiana de la tradición azteca Dona Nanita, ocupando pacíficamente el interior de la nave de la catedral de Santiago de Compostela, vibrando ese día con una energía de limpieza kármica y proclamando el inicio de la “reconquista espiritual” de Europa, en uno de sus mas importantes centros espirituales y religiosos. Si bien este no era el primer encuentro entre las redes Arcoíricas mexicanas y europeas, este evento tuvo un fuerte impacto y marcó el inicio de una conexión y el intercambio de información y experiencias durante los años consiguientes entre ambos continentes.

Caravana a Israel

Uno de los principales voceros del movimiento Arcoiris de Israel, Gabriel Yuval y un grupo de hermanos y hermanas de su país natal, quienes habían participado en las ultimas reuniones del Arcoiris en Europa y en México, decidieron de llevar a cabo los primeros encuentros de las tribus de Israel en Octubre de 1992. Este evento histórico se realizó con el apoyo de una caravana de activistas y organizadores de la familia europea. Partiendo del conocido evento eco-artístico “Baloon Festival” de Amsterdam/ Holanda, una veintena de guerreros y guerreras de paz procedentes de diferentes países viajó por todo el continente europeo, trayendo consigo las canciones, danzas y el espíritu de los círculos del Arcoiris para llevarlas a estas tierras tan afectadas por la guerra y las divisiones políticas, étnicas y religiosas.

Al llegar a la Tierra Prometida, después de varias semanas de viaje colectivo en Caravana, este pequeño grupo de pioneros empezó a hacer contactos con tribus, redes e individuos de diferentes movimientos de transformación social y personal, llevando a cabo una serie de mini-encuentros tribales. El mensaje del Arcoiris fue recibido con entusiasmo por las nuevas tribus israelís, a tal grado que desde entonces se celebra cada año en los meses del verano, un encuentro del Arcoiris en Israel ,con una asistencia internacional y multicultural.

Irlanda ‘93

Para completar su gira a través de las diferentes biorregiones del continente europeo, faltaba nada mas un encuentro en el Oeste. En 1993 el círculo de las tribus se reunió por primera vez en algún lugar de las islas británicas- el sitio elegido fue una tierra situada en el centro de Irlanda. Este primer encuentro en tierras de los celtas fue un gran éxito, gracias a una muy buena preparación previa del grupo semilla, que llevaba meses en la planeación- con cuatro cocinas funcionando todo el tiempo para dar de comer a mas de 4000 personas; la asistencia de representantes de todo el continente europeo, una multitud de círculos, actividades, talleres, Consejos y ceremonias. No faltaron por supuesto las largas noches bailando al ritmo de los tambores alrededor de la fogata central y los círculos de los músicos tocando antiguas y nuevas melodías celtas. La reunión de Irlanda se caracterizó especialmente por la magnifica relación que tuvimos con la población local; miles de habitantes de los pueblos y ciudades cercanos visitaron nuestra aldea ceremonial y participaron en todas las actividades, así como grupos grandes de asistentes al encuentro salieron del campamento para dar funciones de teatro y música en las plazas y para convivir con la población local en sus mismas aldeas.

La cobertura del evento por la prensa y televisión local y nacional fue amplia y sin excepción, por una vez en la historia, fue positiva, y a veces hasta entusiasta. Un grupo de activistas decidió al terminarse esta reunión de realizar una “Marcha para la Paz”, caminado desde Irlanda hasta Eslovenia, donde nosí planeábamos reunirnos en 1994, y tender así un puente simbólico con nuestros hermanos de las regiones conflictivas del sudeste de Europa.

El río va creciendo

Lo que al principio de los anos ochenta había iniciado con un centenar de soñadores, un pequeño núcleo de activistas y visionarios de Alemania, Suiza e Italia, se había transformado en poco tiempo en un movimiento internacional con docenas de miles de seguidores en todos las países de Europa. Aparte de las grandes reuniones anuales, adonde convergen las diferentes nacionalidades, lenguas y culturas en un gran círculo multicolor, hay docenas de pequeñas reuniones biorregionales desde Escandinavia hasta Italia, desde Escocia hasta Alemania, Israel, Suiza y la India. Hay cientos de grupos, comunidades, familias y individuos haciendo su presencia desde las montañas y bosques hasta las grandes urbes, trabajando y conviviendo para transformar cada aspecto de su vida en un proceso para crear una cultura mas tolerante, sostenible y respetuosa con la Madre Tierra y todos sus habitantes.

Por sus propias características los encuentros del Arcoiris son como un laboratorio para experimentar con una cultura totalmente distinta a la que estamos acostumbrados a ver en estos países del así llamado “primer mundo”, donde la depresión y la falta de sentido de la existencia se han vuelto crónicos entre los niños, jóvenes, y adultos por igual. La visión del Arcoiris responde a esta crisis de la existencia con una alternativa real y al mismo tiempo transcendental, una invitación para volvernos a conectar, sin dogmas ni ideologías, con nosotros mismos, como hermanos y hermanas, y con la vida, en todas sus manifestaciones. Año tras año se siguen celebrando las grandes reuniones anuales: en Eslovenia en 1994, en Tchechia en el 95, Portugal en el 96, Escocia en el 97 y en Rusia en el ‘98.

También surgieron nuevas iniciativas inspiradas por una visión similar, tratando de llevar a toda la sociedad propuestas serias y factibles para una transformación económica, ecológica, social e espiritual, como el movimiento Bioregional en los EE.UU., los encuentros de “Ecotopia” en Europa y el movimiento de permacultura y de eco- aldeas al nivel mundial.

Consejo de visiones en México

En México el movimiento Arcoiris tuvo su propia manifestación con la celebración de hasta ahora siete encuentros anuales llamados “Consejo de Visiones de Guardianes de la Tierra, entre 1990 y 1997. Este evento surgió con el deseo y el intento de juntar las redes del Arcoiris de Europa y América con el movimiento biorregional, con representantes de las naciones y tradiciones indígenas y de la nueva espiritualidad, artistas, activistas sociales y ecologistas. También se celebraron numerosas reuniones en las bellas playas del Pacífico e incontables eventos, festivales, ceremonias y círculos en todo México, muchos de ellos proyectados y organizados por un entusiasta y pequeño grupo de activistas residentes en los alrededores del poblado de Tepoztlán, Morelos, y de la comunidad eco-artística de Huehuecóyotl.

México de por si es un crisol de diferentes culturas y colores. Al encontrarse el movimiento internacional del Arcoiris con los grupos de transformación de este país, esta nueva convergencia adquirió una nueva fuerza, trascendiendo las antiguas barreras de la sociedad. Los Consejos de Visiones pudieron integrar chamanes indígenas, biorregionalistas y”rainbows” con chavos banda de los barrios mas marginados de la ciudad de México, ecologistas “serios”, movimientos como “Greenpeace” y campesinos en un solo lugar y un mismo circulo a compartir sus diferencias y sus propósitos comunes. Igualmente llegaron representantes de Norte y Sudamérica, y por supuesto grupos e individuos del Consejo tribal de las familias del Arcoiris de Europa.

El movimiento de los “Consejos de Visiones” culminó con la convocatoria al “Primer Consejo Biorregional de las Américas” en Noviembre del 1996, en el pueblo de Tepoztlán, adonde por primera vez se reunieron un millar de representantes de las redes ecologistas, biorregionales e espirituales de todo el continente americano y del mundo.

Caravana hacia America del sur

Durante esta serie de eventos internacionales en tierras mexicanas y especialmente en un viaje colectivo de miembros y coordinadores del” Consejo de Visiones” al encuentro de las tribus del Arcoiris en Nuevo Mexico/ EE.UU. en Julio del 1995, se confirmó la visión colectiva de convocar a una Caravana del Arcoiris para llevar estas mensajes de paz y (Re-)encuentro con la Madre Tierra a Centro y Sudamérica.

Para preparar este proyecto, nuestro hermano, el Subcoyote Alberto Ruz se dio a la tarea de convocar a grupos y tribus selectos de todo el mundo a una serie de reuniones en la comunidad de Huehuecóyotl y en el poblado pesquero de Maruata, en la costa del océano Pacífico.

Una docena de representantes del Consejo del Arcoiris de Europa y de la eco-aldea de Matavenero respondieron al llamado y llegaron a finales de 1995 para participar en estas primeras jornadas de preparación de la “Caravana” .

Encuentros en Maruata

Henning Bethge, un hermano aleman, artesano y carpintero, miembro fundador del Consejo del Arcoiris de Europa y de las comunidades “Santa Barbara”(Alemania) y Matavenero, también llego a México en esas fechas decidido a participar en el inicio de esta “Caravana del fin de Milenio”.

Henning, aparte de ser uno de los principales protagonistas del proyecto de aldea de Matavenero y del Arcoiris europeo, también había puesto mucha energía y visión en tender este puente entre Europa y México desde finales de los ochentas.

Participó en la toma espiritual de la catedral de Santiago de Compostela en 1992 y en el primer “Consejo de Visiones” de España en Segovia en 1993. En Octubre del 1995 Henning participó en la Primera Conferencia Mundial de Eco-aldeas y comunidades sustentables en Findhorn/ Escocia para incluir al movimiento del Arcoiris y a su propia comunidad Matavenero en la creación de la Red Global de Eco-aldeas, GEN.

Henning perdió la vida el 29 de diciembre del 1995 durante un encuentro de las tribus del Arcoiris en la playa del poblado de Maruata, tratando a salvar la vida de un hermano que estaba atrapado entre las olas del mar. El día anterior a su trágica y heroica muerte, Henning había intentado de convencer a aquellos que permanecían dudosos en el circulo tribal sobre la necesidad de realizar esta Caravana para llevar los mensajes del Arcoiris hasta América del Sur y sus últimas palabras fueron: “esta Caravana tiene que salir ya….y yo estoy listo a partir con ella–mañana….”

Meses después, en julio del 1996, una quincena de guerreros y guerreras de paz partieron de la comunidad de Huehuecóyotl para emprender este peregrinaje de los siete colores. Pero esto ya es otra historia…

Hacia un nuevo milenio

Durante el mes de Agosto del año 1999 unos 5000 representantes de las tribus y familias de Europa celebraron la 17.ava. Reunión anual del Arcoiris en algún lugar de la PUSTA de Hungría, una vez mas en el centro del continente. El día 11 de Agosto se realizó una meditación colectiva a la misma hora del gran eclipse del sol, sincronizando el círculo multicolor con miles y millones de seres humanos en todo el planeta que hicieron lo mismo en el mismo momento. Otros experimentos sociales, como la ciudad libre de Cristiania o el proyecto Matavenero, cumplieron en este año 26 o 10 años de existencia, y ya no pueden seguir siendo considerados como experimento, sino como verdaderos y únicos ejemplos de aldeas planetarias. En el umbral del nuevo milenio el movimiento del Arcoiris esta plenamente presente en el continente europeo, contribuyendo día tras día, círculo tras círculo y encuentro tras encuentro en la construcción de una nueva cultura planetaria y biorregional al mismo tiempo, basada en los valores de la paz, la cooperación, la no-violencia, el respecto y el amor hacia todos los seres vivos de este planeta.

(H.H.; septiembre 1999, Huehuecóyotl, Mexico)






Contador gratis

WHITE PANTHER MANIFESTO

"Nuestro programa de rock’n’roll, drogas y sexo en las calles es un programa de libertación total para todo el mundo. Estamos comprometidos con dar a conocer nuestro programa. Transpiramos revolución. Somos los maníacos adictos al LSD del universo. Vamos a hacer todo lo que esté en nuestras manos para que la gente se vuelva loca tanto fuera de sus cabezas como dentro de sus cuerpos."



* General


Que no se nos confunda con grupos de supremacía blanca de ninguna clase ni white power– se trata exactamente de lo contrario. Nuestro programa es la Revolución Cultural a partir del asalto generalizado a la cultura, lo cual nos llevará a utilizar todas las herramientas, energías y canales en los que podamos aplicar nuestro esfuerzo colectivo. Llevaremos el programa con nosotros allí donde vayamos y usaremos todos los medios que hagan falta para exponérselo a la gente. Nuestra cultura, nuestro arte, la música, los periódicos, libros, pósters, nuestras ropas, nuestros hogares, la manera en como caminamos y hablamos, la manera en cómo nos crece el pelo, la manera en como nos fumamos los porros y follamos y comemos y dormimos – es todo parte del mismo mensaje, y el mensaje es ¡LIBERTAD!

Nosotros somos los últimos locos de la Madre Patria que controlan sus propias vidas y que llevarán su libertad a la gente de América, en las calles, salas de baile y clubes juveniles, en sus salitas de estar mientras miren la tele, en sus cuartos mientras estén leyendo periódicos alternativos, o masturbándose, o fumándose porros en secreto, en esas sus escuelas a las que vamos a hablarles o a tocar nuestra música, en sus gimnasios bizarros -¡les encantan los gimnasios!-. Nosotros representamos el único estilo de vida actual válido para los chavales americanos, y debería saberse de una vez por todas que ¡ESOS CHAVALES YA ESTÁN PREPARADOS!

Están preparados para entrar en acción pero no saben cómo. Nuestra tarea se limitará a demostrarles que van en buena dirección. SÉ LIBRE joder, que les den a esos carcamales, eso es todo cuanto les decimos, y ellos pueden ver que lo decimos en serio. La única influencia que ejercemos sobre ellos, la única cosa que les llega, es que somos algo real. Nosotros somos LIBRES. Somos un puñado de hijos de puta arrogantes y nos la sudan todos esos policías y esos asquerosos hipócritas adictos a la represión y a controlarlo todo que quieren terminar con nosotros. Por primera vez en America, en este país de blancos hijos de puta, ha aparecido una generación de maníacos visionarios, drogadictos y salvajes del rock’n’roll que están listos para echar mano a los mamones –A TODOS LOS MAMONES-, romper con todo y liberar a todo el mundo de sus prisiones reales y imaginarias –incluso a todos esos mierdas, cerdos y cabrones que siempre nos estan dando por el culo. ¡Pedimos libertad total para todo el mundo! Y no vamos a parar hasta conseguirlo.

Somos mala gente.

Sólo hay dos clases de personas en el planeta: las que causan problemas y las que los solucionan. NOSOTROS SOMOS LA SOLUCIÓN. No tenemos problemas. Todo es libre para todo el mundo. El dinero es una mierda. Los líderes son una mierda. La escuela es una mierda. La muy barata cultura blanca que nos ha llegado en bandeja de plata no significa nada para nosotros. ¡No la queremos!

Nuestro programa de rock’n’roll, drogas y polvos en las calles es un programa de libertación total para todo el mundo. Estamos comprometidos con dar a conocer nuestro programa. Transpiramos revolución. Somos los maníacos adictos al LSD del universo. Vamos a hacer todo lo que esté en nuestras manos para que la gente se vuelva loca tanto fuera de sus cabezas como dentro de sus cuerpos.

El rock’n’roll es la punta de lanza de nuestro ataque por lo muy efectivo y divertido que es. Hemos desarrollado potentes bandas que, con espíritu guerrillero, están infiltrándose en la cultura popular y destruyendo millones de consciencias con ello. Con nuestra música y nuestra genialidad económica ya hemos dominado el confiado y encorsetado mundo del dinero y ahora tenemos los medios para llevar adelante nuestro programa, revolucionando a sus hijos al mismo tiempo.

Y con nuestra irrupción en los medios de comunicación “decentes” hemos demostrado a los capullos que cualquier cosa que ellos hagan para jodernos va a repercutir en sus hijos. No hace falta que derrotemos a todos los capullos; es suficiente con robarles a sus retoños y permitir que se atrofien para quitarles de en medio.

Todavía no tenemos pistolas –al menos no todos y cada uno de nosotros- pero tenemos armas aún más poderosas: el acceso directo a millones de adolescentes es una de ellas, así como la confianza que ellos tienen en nosotros. Pero usaremos las pistolas si nos vemos obligados –haremos cualquier cosa- si nos vemos obligados.

No somos unos ilusos. Conociendo el poder de los símbolos en el universo abstracto de los americanos hemos elegido la Pantera Blanca por que simboliza nuestra fuerza y arrogancia.

Somos mala gente.

Programa de diez puntos de Los Panteras Blancas:

1. Reconocimiento y apoyo total al programa de diez puntos de Los Panteras Negras.
2. Asaltar la cultura por todos los medios, incluyendo el rock’n’roll, las drogas y follar por las calles.
3. Libre intercambio de esfuerzos y productos -¡queremos el fin del dinero!
4. Comida gratis, ropa, alojamiento, drogas, música, cuerpos, cuidado médico -¡todo gratis para todo el mundo!
5. Libre acceso a los medios de comunicación –¡liberemos la tecnología de las manos de esos cerdos avariciosos!
6. Libertad de horarios y residencia para la Humanidad –hay que disolver todas las fronteras antinaturales.
7. Liberar todas las escuelas y estructuras del control de las corporaciones -¡Hay que devolver ya los edificios a la gente de una vez!
8. Libertad para todos los presos –ellos son nuestros hermanos.
9. Liberar a todos los soldados –no más reclutas en los ejércitos.
10. Liberar a la gente de sus “líderes” –los líderes apestan- ¡todo el poder para todo el mundo, libertad significa todos libres!

John Sinclair, Ministro de Información del Partido de los Panteras Blancas.

1 de noviembre de 1968

acid mothers temple:sonidos patafisicos



Historias Trastornadas Vol. IV: LOS YIPPIES





"La revolución no es la que creéis;
no es ninguna organización
a la que podáis pertenecer;
no es aquello por lo que dais vuestro voto.
La revolución es lo que hacéis desde la mañana
hasta la noche; es vuestra forma de vivir".


1.¿Hey colega, dónde está mi coche?

El 1 de octubre, el ex-estudiante graduado Jack Weinberg estaba sentado apaciblemente en la mesa del Congreso de igualdad racial. Dos polis del campus se acercaron a la mesa. El bueno de Jack, requerida su identificación, se negó a mostrarla. Los polis, haciendo el clásico mohín de la autoridad, se enfadaron. Lo arrestaron. Lo metieron en un coche. La voz se corrió (con perdón). Weinberg no salió del coche policial, y el coche tampoco se movió durante 36 horas. Fue rodeado por unos 3.000 estudiantes y sirvió de forma detournemental-trastornada como un podio para conferenciantes. Una agradable discusión pública tuvo lugar hasta que se retiraron los cargos contra Weinberg. Una sentada y cinco meses después la universidad acusó a los estudiantes que organizaron esa misma sentada. Que las posaderas de cientos de estudiantes se posaran en el suelo y su consiguiente acción punitiva, cual castigo corporal sublimado, desencadenó una protesta estudiantil y la toma del edificio de administración del campus. 800 detenidos.
As se conformó El Movimiento Libertad de Expresión o Free Speech Movement (FSM). La universidad se vio obligada a ceder y terminó levantando la prohibición sobre las actividades políticas en el campus.

De una de las ramas del FSM más sanas y retorcidas de risa, donde se podrían ahorcar los sesudos gafapasta con halo de left adoctrinado e inteligente, nacieron los Yippies, un grupo político apodado formalmente como el Partido Internacional de la Juventud . El chiste bilingüe era evidente: entre la fiesta y el partido nos echamos unas risas y, como diría el periodista underground de turno, descolocamos colocados y contraculturalmente a la sociedad norteamericana. Fruto de aquella organización groucho-marxista (New York Times pixit y dixit) florecieron trastornados lucidísimos como Abbie Hoffman y Jerry Rubin.

2."We are going to take the Pentagon and turn it into an LSD factory"

En octubre de 1967, 75.000 opositores a la guerra del Vietnam se movilizaron en Washington. Mientras unos se preocupaban por un transcurso ordenado del acto (dentro de esa rutina cabalgatera de las protestas), según lo acordado con el Gobierno, otros decidieron expulsar al mismísimo diablo del Pentágono. Y no solo eso, sino que incluso dieron a conocer sus exorcistas intenciones en una rueda de prensa. Numerosos santos rodearían el Pentágono en un ritual sagrado de exorcismo acompañados de salmos y espirituales percusiones. 1.200 personas crearían un poderoso anillo que haría levitar el diabólico edificio. La salida de todas las energía malignas se constataría con la mutación coloreada del edificio a una altura determinada. En ese momento se acabaría la guerra del Vietnam. En casi toda la prensa norteamericana apareció la visión del Pentágono como encarnación del mal.

3. Lluvia de billetes

Antes, el 24 de agosto de 1967, los yippies aparecieron sonriendo en la galería de la Bolsa de Nueva York. Como si soltaran palomas en un acto de solidaridad con algún broker muerto, lanzaron puñados de billetes (la mayoría falsos) hacia donde estaban los corredores gruñían. Ante tal chaparrón de cashflow, la mayoría cesó en su jerga de números y gritos y comenzó a agacharse para recoger charquitos de verdes. Algunos brokers, como habitantes de un país con sequía, empezaron a pelearse frenéticamente para agarrar el dinero. Hoffman afirmó estar intentando mostrar que eso es lo que los agentes de Bolsa del NYSE "ya estaban haciendo". El NYSE entonces instaló barreras en la galería, para prevenir que desaprensivos como estos no volvieran a interferir con el intercambio monetario otra vez .

4. La convención y los MC5

1968. La Convención Nacional Demócrata de en Chicago. El escenario de manifestaciones en contra de la Guerra de Vietnam. Miles de personas agitadas por discursos y el jaleo electrizante de los MC5. El menú del activista se componía de carteles y pancartas, camisetas, música, danza y poesía. Un cerdo, Pigasus el Inmortal había sido traído a la ciudad para ser nominado para Presidente. Algunos respondieron al toque de queda nocturno con piedras pero no de toque. Como una cortina represiva, el gas lacrimógeno desató las lágrimas de toda la love generation. Luego los cuerpos de esa misma generación fueron golpeado con porras. Hubo arrestados. Un gran jurado acusó el 20 de marzo de 1969 a ocho manifestantes y a ocho oficiales de policía. Empate. Fueron: Abbie Hoffman, Jerry Rubin, David Dellinger, Tom Hayden, Rennie Davis, John Froines, Lee Weiner y Bobby Seale. El juicio comenzó el 24 de septiembre de 1969 y el 9 de octubre se llamó a la Guardia Nacional de los Estados Unidos para controlar a la masa que se concentraba en el exterior del tribunal de justicia.
La taquígrafa tecleó "PIG". Bobby Seale completó su descripción del juez con unos "cerdo fascista" y "racista". El juez ordenó que se atase y amordazase a Seale durante el juicio. Fue sentenciado a 4 años de prisión por descato al tribunal.Los yippies Hoffman y Rubin se mofaron del decoro del tribunal debido a que el juicio, ampliamente promocionado. Se presentaron en el juzgado ataviados con togas de juez. El juicio se Jerry Rubin extendió meses, siendo llamadas a testificar muchos personajes públicos de la izquierda Americana y de la contracultura (incluyendo a Arlo Guthrie, Norman Mailer, Timothy Leary y el Reverendo Jesse Jackson). Durante la sentencia, Hoffman sugirió al jurado que probasen el LSD y se ofreció para ponerles en contacto con un dealer enrrollao que conocía en Florida.

El 18 de febrero de 1970, los siete acusados fueron encontrados no culpables de los cargos de conspiración, dos de ellos fueron absueltos, y cinco fueron declarados culpables de sobrepasar las reglas estatales con la intención de incitar a la violencia. Esos cinco fueron sentenciados a cinco años de prisión cada uno y multados con 5.000 dólares el 20 de febrero de 1970. Las condenas fueron todas revocadas por la apelación del United States Court of Appeals for the Seventh Circuit el 21 de noviembre, 1972.

5. "All we are singing, is shoot Spiro first"

Los yippies, mal vistos por la miopía lefty norteamericanna, recurrían al Pop-Art y a técnicas dadaístas en vez de atacar abiertamente el "mal inherente al sistema capitalista"; pero declaraban; "los yippies son marxistas. Estamos en la tradición revolucionaria de Groucho, Chico, Harpo y Karl" (J. Rubin).

Sólo hay que echarle un vistazo al dossier que el FBI recopiló sobre Hoffman (se dice que es el más extenso de un ciudadano norteamericano) para asegurar que los yippies fueron considerados enemigos públicos número uno durante su periodo más activo. Las razones no son otras que su disposición a la militancia, su capacidad de llevar a las barricadas a la juventud blanca de clase media y la voluntad de establecer vínculos operativos con grupos afroamericanos como los Black Panther y otras minorías radicales organizadas. Afirman que eran considerados enemigos de la teoría."!Solipsistas y de orientación subjetivista!" añadiría el intelectual. El escrito de acusación contiene toda una letanía de reproches como "escepticismo lingüístico, crítica de la civilización y negación del discurso intelectual": "Le hacían el juego al fascismo al preferir esloganes fáciles en vez de explicaciones laboriosas e imágenes caricaturizadas en vez e críticas clarificadoras". La preferencia por las acciones de efectividad mediática les reportó a los yippies con frecuencia la acusación de ser unos simples bufones de la sociedad capitalista mediática y unos suministradores de la industria sensacionalista.

Esto se puede resumir en que propagaban la acción en vez de la mera charlatanería. Consideraban la acción no sólo como medio de propaganda, sino como acto liberador en sí mismo. Aún así la bibliografía yippie rebosa de erudicción trastonada y lucidez política. Desde "Roba este libro" volumen autoreferencial redactado por Abbie Hoffman para uso y usufructo de los jóvenes que deseaban vivir felizmente sin soltar un centavo (con técnicas para dormir comer y comunicarse gratis o mediante el saboteo) a "School Stoppers Textbook - A Guide To Disruplive Revolutionary Tactics for High.Schoolers". Volúmenes dirigidos a los chicos y chicas blancos de clase media hasta ahora apolíticos. Las "81 ways to trash the school" (81 maneras de destrozar la escuela) tenían por trasfondo un rechazo general a todo tipo de poder y autoridad.

6. Estetizar la resistencia política. Bleeding my time y el MEDIA FREAKING

Abbie Hoffman Los yippies se propusieron estetizar la resistencia política. Con su "teatro de guerrilla" (happening y teatro invisible según los manuales de guerrilla de la comunicación) elevaron la "teatralización de la política" a programa. Un efectivo ejemplo de esto es el "Media Freaking". Nueva York. Manifestación. Los yippies habían repartido sangre en pequeñas bolsas de plástico. Armados como si hubieran atracado un banco de sangre, buscaron el enfrentamiento con la policía. En los primeros golpes, los manifestantes rompieron las bolsitas de sangre en la cabeza. El decorado bélico se completó con los penachos de varias bombas de humo y el agradable sonido de las ametralladoras deletreando muerte desde algún casette. Los transeúntes admiraban la escena con estupefacción. Toda la plaza rebosaba de sangre. Estas acciones afirmarían más rotundamente y con más efecto que cualquier pancarta exigiendo el final de la guerra en Vietnam.

Afirmaban: "The myth makes the revolution" (el mito hace la revolución) e intentaron instrumentalizar para este mito la fijación por los acontecimientos de la prensa estadounidense: "¡Todo guerrillero ha de saber cómo puede valerse del terreno de la cultura que intenta destruir!" (J. Rubin).

El mito del yippie no debería describir ninguna posición concreta, sino crear un escenario abierto, perfilado por alusiones, en el que se puedan vivir los sueños y fantasías. Los eslóganes como "Fuera del Vietnam", según su concepción de la política, pueden ser informativos, pero no pueden crear mito. Justamente la aparente falta de sentido de muchas acciones así como las imágenes drásticas y efectistas son la materia a partir de la cual se tenía que tejer este mito. Rubin y Hoffman estaban convencidos de que del solo hecho de que se informase públicamente de sus actividades opositoras ya resultaría un efecto de cambio de la sociedad y de las conciencias: "la simple idea de una "historia" ya es en sí misma revolucionaria; puesto que la "historia" ya implica la destrucción de la vida normal. [...] El medio de comunicación no transmite "noticias", sino que las crea. Un acontecimiento no sucede hasta que aparece en la pantalla, entonces se vuelve mito [...] Es igual lo que puedan decir de nosotros. Las imágenes son las que hacen la historia" (J. Rubin).

7. "Es demasiado tarde. No podemos ganar. Se han hecho demasiado poderosos".

Rubin acabó convirtiéndose en un broker de Wall Street como aquellos que recogían dinero falso del sueño años antes. Murió en 1994 cuando fue atropellado por un coche. Hoffman, buscado por las autoridades federales, estuvo escondido durante siete años en México, Francia y los Estados Unidos. Mientras estaba huído, Hoffman continuó escribiendo y publicando, con la ayuda de simpatizantes en el underground americano. Su artículo en el Playboy Magazine (Octubre de 1988) resumiendo las conexiones que constituyen el "October Surprise" llamó la atención por primera vez sobre la conspiración a un amplio número de lectores. Hoffman sobrevivió gracias a tarjetas de identidad falsas y trabajos intermitentes. Finalmente, se hizo la cirugía plástica y adoptó una personalidad totalmente nueva como "Barry Freed". Fue encontrado muerto el 12 de abril, en 1989. 52 años. 150 píldoras de Fenobarbital. Su nota de suicidio decía "Es demasiado tarde. No podemos ganar. Se han hecho demasiado poderosos".

Filmaron una película sobre su vida en Hollywood.

Yippies, politics and the state

For the Hell of It: The Life and Times of Abbie Hoffman
By Jonah Raskin
University of California Press, 1996. 315 pp., $45 (hb)

Review by Phil Shannon

High up the league ladder of US '60s icons is Abbie Hoffman. Co-star, with Jerry Rubin, of the “Yippies” and their anarchic street theatre of protest, he is memorable for his New Testament-like parables pitting innocence and virtue against the hypocrites, money-changers and Roman might of corporate America.

Hoffman disrupted trading on the New York Stock Exchange by throwing dollar bills onto the trading floor; he nominated a pig for president; he inspired a hippie “Festival of Life” at the Democratic Party “Convention of Death” in Chicago (which was bloodily truncheoned by Mayor Daley's cops); he was a target of the truncheons (beaten unconscious) at the Massacre of the Innocents, when cops attacked a hippie celebration at New York's Grand Central Station; and he was a star of the courtroom drama of the Chicago Eight, the eight '60s radicals framed in the Chicago Conspiracy Trial.

Jonah Raskin, former Yippie, is the latest to tackle a biography of Hoffman, who was warily tolerated by the left and loathed by the right as the great '60s insurgency of hippies and revolutionary socialists startled and alarmed the cozy world of corporate calm and suburban slumber.

Born in 1936, Hoffman was dissatisfied with his parents' conservative world and graduated from a '50s juvenile delinquency into political protest at the University of California in Berkeley.

Clark Kerr, university president, had declared in 1960, “The employers will love this generation. They aren't going to press many grievances. They are going to be very easy to handle. There aren't going to be any riots.” How wrong can a guy get! Very, if class-of-'60 Hoffman had anything to do with it -- which he did, big time.

A civil rights activist in the early '60s, Hoffman took his first LSD trip in 1965 and discovered the hippies and anarchist outfits such as the Diggers. “Organise your own head, not other people”, shouted the Diggers as they disrupted Students for a Democratic Society meetings in a display of anarchist purity and irrelevance.

“Too much analysis, too much intellectualising”, chimed in Hoffman, dressed as a cowboy and waving a cap-gun as he disrupted an anti-Vietnam War meeting.

Placing feelings above analysis, LSD and mysticism above program and demands, and the media stunt above the mass mobilisation, Hoffman founded the Youth International Party (Yippies), a “roving anarchist theatre group”, a non-organisation of individualists.

John Lennon was one of their most famous recruits. The radical feminist Robin Morgan was one of the Yippies who pulled out in disgust at the elitist, egoist and chauvinist style of the Yippies.

Hoffman and the Yippies blasted forth the cry of havoc, mayhem and confrontation from their trumpets to blow down the walls of the military-industrial Jerusalem. It was an attempt “to rewrite the stuffy textbook of revolution”, but with children's crayons rather than the pen of political analysis.

Energy, creativity and a talent for publicity allowed the Yippies to steal some of the thunder of the growing mass movement against the Vietnam War. The Yippies didn't manage to levitate the Pentagon, but hippies did place flowers in the gun barrels of the soldiers.

The “hippie happening” in New York's Grand Central Station, a “tribal celebration of the spring equinox”, which, like many Yippie actions, had no political demands, was smashed by truncheons, but this did not deter Hoffman from proposing a similar pointless confrontation with authority at the Democratic convention in Chicago in 1968.

The brilliant propaganda of nominating Pigasus the Pig for president (Mayor Daley's cops were all pigs, Hubert Humphrey, the successful Democrat nominee for President, was “pig as all hell”) could not redeem the small turnout of around 10,000, many frightened off by Hoffman's irresponsible talking up of violence. Those who did turn up sampled all the wares of the 23,000 cops, National Guard and soldiers -- rifle butts, clubs, tear gas and mace.

Chicago was a demonstration of the brutality and repression of US capitalism, a domestic Vietnam which did revolutionise many hippies and supporters of the so-called “doves” in the Democratic Party.

The cost was high, however, and when Hoffman pooh-poohed the enormous half million-strong demonstration in Washington in November 1969 as mere “commuter protest” with not enough violence, his elitist and substitutionist aversion to the politics of mass mobilisation was made clear.

Hoffman's curtain call was the Chicago Conspiracy Trial, masterminded by J. Edgar Hoover to curtail the New Left, when Hoffman and seven other activists were charged with conspiracy to foment civil disorder in Chicago.

Hoffman turned the court into theatre, for example by wearing a judge's robes over a cop's uniform to symbolise that the capitalist judicial system was about punishment and political repression rather than justice.

Hoffman's symbolic low point was at Woodstock, where the relative weakness of the political radicals in the counter-culture was revealed. During a set by the Who, Hoffman attempted to speak on stage about police harassment of marijuana users but he was attacked and knocked from the stage by a member of the band.

Hoffman's star had been all but extinguished when the Yippie splinter group, the Zippies (“never trust anyone over 30”), took to heart Hoffman's principle that generational and not class conflict is the engine of history, and turned on the thirtyish Hoffman and Rubin.

Arrested for smuggling and selling cocaine in 1973, Hoffman went underground, resurfacing in 1980. Although he flashed on and off the political scene -- saving a river here, protesting against intervention in Nicaragua and CIA recruitment at universities there, he suffered from clinical depression.

Hoffman the Yippie also found little satisfaction in the Yuppie lifestyle. Once banned from public activities in 20 US states, Hoffman was pulling in $100,000 a year from the US lecture circuit in the '80s, and he also traded in oil stock. This only added to his chronic nostalgia for personal fame and the '60s, and Abbie Hoffman died from a drug overdose in 1989.

All protest and no play makes politics a very dull affair, and Hoffman's energy and genius for theatre did make a positive contribution to the left-wing politics of the '60s. Hoffman wanted his “Woodstock Nation” of peace, love and happiness, wanted it now, and thought he had found a shortcut to it through cultural revolution, flower power and drugs, or crashing head first through police truncheons.

But there are no shortcuts past corporate and state power other than through working class-based mass political activity, democratic organisation and socialist politics. Hoffman wrote off unions and Marxism; he was a celebrity rather than an accountable leader of an organised movement; and his fetishising of the tactic of increasing militancy into an all-purpose principle was not, and is not, the test of revolutionary commitment.

Current political struggles and future insurgencies will throw up further Abbie Hoffmans, who hate capitalism but don't have much of an idea about how to end it.

If the capitalist state overestimated the threat posed by Hoffman and the Yippies, the left shouldn't similarly overestimate their political value, although we can cherish the powerful images and parables that Hoffman created in the struggle between freedom and repression.

LSD, la forma más inteligente de viajar


por federacion anarcosurrealista



Españoles... Albert Hoffman... ha muerto... ¡¡¡a los 102 años de edad!!!

Muchos no sabréis ni quién fue y probablemente ni os importe.

Pues fue el descubridor de la dietilamida del ácido lisérgico-25, ¿¿¿eiin??

De la LSD, malandrines.

Siempre confesó que el secreto de su longevidad estaba en los huevos con mantequilla y en hacer el shirsasana diariamente (el pino, vamos). Aunque esos cartoncitos bicicleteros probablemente también tengan algo que ver...

Pues eso, que somos conscientes de que hemos vivido un momento histórico-psicodélico y que siempre te llevaremose en nuestros corazones (y gotita a gotita en nuestro cerebro).

Muchas gracias.

Esperemos que descanses en ese mundo que tanto nos gusta visitar de vez en cuando.

RIP LSD FAS

También esperamos que llegue a nuestras lenguas una partida de algún blotter puro sandoz con motivo de tan señalada facha fecha ficha salchicha ayahuasca vómito.

Y ahora repitan conmigo:

¡¡Viva Hoffman!! ¡¡Viva la LSD!! ¡¡Viva la FAS trilorí trirolá!!