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martes, 8 de septiembre de 2009

Manifesto psiconautico x Igor Domingo Sacristán

MANIFIESTO PSICONÁUTICO



Introducción

El navío de la psique se prepara para zarpar con rumbo a la gnosis. La navegación por la mente, no constreñida por las fronteras que imponen espacio y tiempo, constituye una vía alternativa de utilización de unas sustancias demonizadas por la doble moral, que se lucra a su costa y se divierte con ellas pero las vilipendia públicamente. Lejos del contexto recreativo (aunque no por ello renunciando al componente lúdico del recorrido), el psiconauta se enfrenta a sus propios temores, expande su conciencia, diluye su ego y se ensambla con el todo, accediendo a otra dimensión de la realidad. Se trata de un viaje al interior cuya meta es el autoconocimiento: la sabiduría de la incertidumbre.

En soledad o cuidadosamente acompañado, lejos de mundanales griteríos, en su casa o en la naturaleza, el psiconavegante, en un acto de higiene mental, profundiza en su cerebro, dialoga con su subconsciente, reflexiona, experimenta su propia muerte y renace. Unos otorgan más importancia a la asimilación posterior de la experiencia que al viaje en sí, otros prefieren extasiarse ante el infinito como forma de evadirse de un presente vertiginoso, sin pretensiones de comprensión. Unos y otros, partidarios de Hofmann y acólitos de Leary, occidentales y orientales, chamanes modernos y devotos de tradiciones ancestrales, todos ellos comparten su afición por la ingesta de sustancias modificadoras de la conciencia, ya sean plantas, hongos o drogas sintetizadas en un laboratorio. En ese recoveco de la cognición no existen contornos ni líneas divisorias. Hay quienes defienden la licitud moral de otras vías más laboriosas aunque del mismo modo respetables: meditación, respiración holotrópica, etc. La esencia es la misma: las drogas sólo suponen un atajo maquiavélico, una forma de tecnología que agiliza el proceso.

Asimismo, hay quienes pretenden recrudecer discusiones etimológicas sobre el término más adecuado para nombrar a estos compuestos: alucinógenos, psicodélicos/psiquedélicos, enteógenos… En cualquier caso, las llame como las llame, les conceda un carácter sagrado o no lo haga, quien ha probado estas sustancias entrevé una misma verdad, dotada de una espiritualidad que trasciende cualquier religión, despertando el misticismo interior de cada individuo, más allá de la interpretación que éste quiera otorgarle. Quienes optan por las drogas naturales olvidan que todo, en último término, procede de la naturaleza y que muchos de los venenos más potentes son a su vez naturales. Sintetizar lo positivo descartando lo no deseado no implica un perjuicio mayor. La relativamente escasa toxicidad de la mayoría de estos elixires visionarios asienta sus riesgos en el plano psicológico. Por ello, conviene no perder nunca el respeto a las experiencias, con o sin veneración hacia la droga, de manera frívola o con recato, pero siempre desde una cierta madurez intelectual que permita eludir el naufragio. El psiconauta avezado sabe sortear con maestría los primeros atisbos de un mal viaje y esquivar los obstáculos del abrupto terreno en el que se desenvuelve: sólo la práctica reiterada ―ensayo y error― permite cultivarse en tan venerable disciplina.

Por lo tanto, no podemos de antemano establecer límites a la psiconáutica, abarcando lo inabarcable, pues se trata de una disciplina personal sometida a tantas subjetividades como individuos la practican. El peregrinaje por la razón no esconde señales ni itinerarios definidos; tampoco hay planos que orienten en el rastreo de nuevas dimensiones: los escalones hacia el encuentro con uno mismo varían de un cerebro a otro. Sólo podemos acercarnos, con sigilo, a su esencia y establecer unas pautas de uso común, lejos de supersticiones y tajantes axiomas. Servir de nexo que conjugue opiniones enfrentadas con un interés mutuo: el respeto de la libertad individual y el inalienable derecho a la autonomía sobre el propio cuerpo.

El colectivo de psiconautas en particular y de consumidores de drogas en general adolece de una enorme falta de cohesión: cada uno alaba las bonanzas de lo que él consume y critica lo demás, sin reparar en que todos los compuestos fiscalizados se encuentran en un mismo saco, más allá de sus propiedades particulares. Del mismo modo, para combatir la hipocresía de la doble moral, se hace necesario que un amplio número de ciudadanos usuarios de drogas ilegales salga del armario y declare públicamente y sin miedo su utilización responsable de sustancias al margen de la legalidad. Si en algo aún no han triunfado las drogas es en la gestación de una subversión real y mayoritaria, más allá de gratuitas transgresiones. Estos compuestos, al interactuar con los neurotransmisores cerebrales, nos ofrecen perspectivas diferentes de la realidad, permitiéndonos cuestionar el pensamiento único, reparando en que tal vez lo que nos cuentan no responda a la verdad. No podemos despreciar su poder; al contrario, deberíamos utilizarlo como herramienta para la construcción de alternativas a este suicidio colectivo. Violar sin miramientos todas las normas y leyes injustas, demoler doctrinas y fanatismos, reivindicar la propia identidad y alcanzar espacios de emancipación. Los dadaístas lo llamaban «amíquémeimportismo»: una manera de vivir en la que cada cual conserva sus propias condiciones respetando, salvo en caso de defensa, las otras individualidades. Hay que aprender a reír: reírse de uno mismo, de la vida, de la muerte, de la ortodoxia y la seriedad, de todos los sectarismos. Una sociedad jamás podrá madurar desde la reprimenda, con un Estado que trata a sus ciudadanos como a niños pequeños sin capacidad de decisión.

En definitiva, quienes firmamos este manifiesto nos declaramos consumidores responsables de sustancias psicoactivas, ya sea con objetivos lúdicos, terapéuticos o espirituales, en absoluto identificados con el trato recibido por parte de los medios de comunicación ―según los cuales las únicas relaciones posibles con las drogas ilegales son la dependencia y el abuso―, y reclamamos que, al igual que cumplimos con nuestros deberes como ciudadanos, se respete nuestro derecho a la libertad de introducir en nuestro propio cuerpo lo que nos plazca. Hartos de que se nos manipule con maniqueos argumentos y enemigos inventados, hasta la coronilla de que se utilice a los menores de edad o a los consumidores problemáticos como absurdo pretexto para mantener viva la injusticia. Exigimos otra política de drogas, no represiva y preocupada realmente por la salud pública y por los consumidores, que se aleje de intereses económicos y deje de generar ingentes cantidades de dinero negro atiborrando las prisiones de delincuentes sin víctimas. Que no se vuelva la espalda a la realidad: las drogas existen y seguirán existiendo mientras persista la demanda. Solicitamos, a su vez, que no se establezcan impedimentos burocráticos o legislativos a la investigación con unos compuestos que se utilizan con asiduidad y que, en muchos casos, gozan de una innegable capacidad terapéutica. Del mismo modo, pedimos que se fortalezcan las estrategias de reducción de riesgos y que se dote a los consumidores de la capacidad para integrar las drogas en la vida cotidiana. Como personas maduras y plenamente responsables de nuestros actos, demandamos el mismo trato que reciben el resto de los ciudadanos, que los discursos oficiales cejen en su empeño de persuadirnos de la no conveniencia de nuestras decisiones. Las drogas suponen hoy el mismo tabú que hasta hace unos años acarreaba el sexo: ya es hora de desprenderse del estigma social de una conducta que nos ha acompañado desde los albores de la humanidad.



Manifiesto

Como ciudadanos mayores de edad, en plenas facultades físicas y mentales, perfectamente responsables de nuestros actos, declaramos:

1. Que el ser humano es soberano, individualmente, para hacer con su cuerpo lo que considere conveniente, siempre y cuando no coarte la libertad de otros individuos.

2. Que toda persona tiene el derecho de investigar voluntariamente sobre su propio cerebro el efecto de las sustancias que la naturaleza le proporciona, más allá de consideraciones legales en gran medida alejadas del conocimiento científico.

3. Que el paternalismo a que los gobiernos someten el cuerpo de cada sujeto constituye un delito contra su libertad y está basado en intereses económicos y de subordinación. El experimento de la prohibición, justificado en la preservación de la salud pública y en un afán de control de las sustancias, ha supuesto el efecto contrario al que originalmente pretendía: merma de la salud pública (adulteraciones, contagios, mayor toxicidad de las drogas legales, aumento del número de usuarios, etc.) y un descontrol difícil de reparar debido a las desorbitadas sumas de dinero negro puestas en circulación, con el consiguiente impacto en especulación inmobiliaria, corrupción política, mafias, etc.

4. Que los representantes políticos son culpables de causar dolor al delinquir contra la salud pública, imposibilitando la investigación y el consumo de plantas y sustancias que pueden resultar beneficiosas para el desarrollo de la persona y la sociedad. En ese sentido, deben exigirse responsabilidades por el fiasco mayoritario que han supuesto las políticas sobre drogas, así como abrir un debate público donde se pongan sobre la mesa opciones alternativas viables, empezando por la despenalización de la adquisición, tenencia, fabricación, empleo y cultivo de todas las drogas ilegales.

5. Que el Estado tiene la obligación de facilitar información verídica y datos de pureza contrastada científicamente sobre cualquier sustancia que el individuo quiera probar, velando en esta información por la seguridad y el bienestar de cada uno de sus ciudadanos.

6. Que las culturas, religiones y rituales asociados a las diferentes sustancias merecen el mismo respeto que cualquier otra disciplina, debiendo permitirse su desarrollo con plena libertad. La heterodoxia de los consumidores tiende a diluir barreras sociales mediante el culto al dios interior, estableciendo una relación de respeto con el entorno, la naturaleza y el resto de individuos.

7. Que la educación es la base fundamental sobre la que se apoya el edificio de cualquier sociedad, siendo necesario para el sujeto y la propia colectividad un flujo de información científica y experiencial que permita que el individuo, al igual que elige una religión, pueda adoptar la cultura que una u otra sustancia proporciona.

8. Que las políticas sobre drogas han de tener en cuenta a los consumidores para construir una sociedad integradora, reducir los riesgos y evitar los daños que pudieran derivarse de un uso incorrecto de las sustancias, empezando por la derogación inmediata de todos los convenios y convenciones internacionales antidroga: Convención Única de Estupefacientes (1961), Convenio sobre Sustancias Psicotrópicas (1971) y Convención de la ONU contra el Tráfico Ilícito de Estupefacientes (Viena, 1988). En el caso concreto de España, un buen comienzo sería revocar algunos artículos de la ley Corcuera (L.O. 1/92 de Protección de la Seguridad Ciudadana), sobre todo aquellos que atropellan a los consumidores con abusivas sanciones: artículos 25.1 y 23.h, principalmente.

9. Que los gobiernos mundiales han de interrumpir su celosa labor de rechazo a todas aquellas sustancias y medicamentos susceptibles de producir placer, razón por la cual, no lo olvidemos, se consumen con asiduidad. Asimismo, en la gestión del dolor debe primar la eficacia científica por encima de consideraciones de índole política y/o económica.

10. Que la prohibición de enteógenos y otras drogas constituye una práctica económicamente ruinosa, ineficaz y anticientífica, que fomenta y propaga enfermedades venéreas, impide la investigación biomédica y corrompe a la sociedad obstaculizando el sistema judicial. Las sustancias causantes de ebriedad han sido legalmente utilizadas, de manera natural, durante miles de años, sin suscitar el mayoritario problema que suponen en la actualidad. En consecuencia, exigimos que los ingentes fondos económicos ―pagados con nuestros impuestos― que actualmente se destinan a la represión sean utilizados con fines constructivos, en aras de la normalización y regulación definitiva de las drogas, que engrosarían las arcas del Estado con sus gravámenes, ofreciendo a los usuarios garantías y controles de calidad sobre los productos consumidos.



Justificación

Lejos de acometer el fomento o la condena del consumo de drogas ―que debe constituir una decisión libre y madurada individualmente―, queremos incidir en las nefastas consecuencias que han supuesto las leyes contrarias a su consumo en el ámbito mundial. Frente a su función teórica como instrumento de la voluntad popular, la legislación se ha empleado en la práctica como arma de la mayoría para criminalizar a las minorías, distanciándose en muchos casos del objetivo ideal de justicia. Se trata de una intromisión en la libertad personal que, para colmo de males, no ha conseguido sino agravar el problema que pretendía subsanar.

Excusada en la protección de la salud pública, la prohibición supone, sin embargo, desterrar a las sustancias de los procesos farmacéuticos de control de calidad, sin disuadir a la gran mayoría de usuarios potenciales. Analizando los informes proporcionados por el Observatorio Europeo de Drogas y Toxicomanías (OEDT), se desprende una tendencia clara al aumento en los consumos, en el tráfico y en el número de detenciones, sin que se pueda establecer relación directa entre mayor represión y menor consumo. Asimismo, los costes para la salud pública del impacto de las drogas ilegales son ínfimos si los comparamos con los que acarrean las drogas legales, principalmente tabaco y alcohol. Del mismo modo, las tendencias de consumo reflejan que los consumidores de sustancias ilegales derivan progresivamente hacia hábitos de consumo más saludables. Pese al enorme desembolso social de la prohibición, los supuestos beneficios resultan prácticamente insignificantes.

Por otra parte, la proscripción que sufren las drogas arrastra graves consecuencias ecológicas debido a los programas oficiales para la erradicación de cultivos, con fumigaciones tóxicas que repercuten negativamente en el producto final y contaminación descontrolada de amplias zonas de selva virgen. Al mismo tiempo, las inyecciones de productos procedentes del mercado negro tienen gran parte de culpa en la transmisión del sida y otras enfermedades. Como atestigua Jonathan Ott en su Pharmacotheon, «en Estados Unidos y en Europa alrededor del 25 % de todos los casos de SIDA, principalmente entre heterosexuales y niños, son resultado directo o indirecto de la administración intravenosa de drogas».

Otro de los perjuicios a la salud pública es la detención en seco de estudios e investigaciones sobre las propiedades terapéuticas de varios de los embriagantes prohibidos, como la LSD, comercializada originalmente por Sandoz y con interesantes aplicaciones en psicoterapia, además de su contrastada valía como analgésico de larga duración y coadyuvante en el tratamiento de pacientes con cáncer terminal. Sin embargo, su inclusión oficial en la Lista I la condena a la condición de fármaco sin ninguna utilidad terapéutica aceptada. Pero el ácido lisérgico no es el único perjudicado: compuestos como el cannabis, la ketamina, la MDMA o la tan difamada heroína, con aplicaciones médicas legales en países científicamente avanzados, han demostrado un amplio potencial como medicamentos. Una vez más, los intereses económicos se anteponen al conocimiento científico, frenando así el avance en la comprensión del funcionamiento del cerebro humano. De hecho, varias de las sustancias fiscalizadas son generadas de manera endógena por nuestra materia gris (DMT, morfina, endocannabinoides), mientras que otras actúan por similitud con los neurotransmisores cerebrales. El hecho de que se prohíban principios activos presentes en el encéfalo de los mamíferos constituye una evidente paradoja rayana en el absurdo. Para colmo, la excesiva reglamentación legal ha llevado a Estados Unidos a aprobar la Ley sobre Compuestos Análogos a Sustancias Controladas, que impide incluso el desarrollo de nuevas sustancias cuya composición química se asemeje a alguna de las drogas desautorizadas, aparte de convertir en ilegales todas las especies animales y vegetales del planeta, según los antojos del gobierno.

El principal problema del control sobre las drogas es que éstas se llevan utilizando universalmente desde el principio de los tiempos, se utilizan ahora y se utilizarán en el futuro, por mucho que la ONU siga imponiéndose metas para su erradicación mundial: la próxima, en el 2008. Los datos disponibles no sólo convierten en irrisorias sus predicciones, sino que obligan a replantear la eficacia de tan enorme inversión, en términos sociales y económicos, con la infecunda tentativa de contrariar la voluntad de un creciente número de ciudadanos adultos. Siempre que exista demanda persistirá la oferta. De hecho, el consumo de embriagantes constituye a su vez una actividad común entre los animales. Las leyes en este sentido no hacen sino pervertir el sistema, encareciendo los precios y auspiciando la adulteración: el mayor beneficiario es, por lo tanto, el traficante, mientras que millones de consumidores sufren las consecuencias de un sistema que los trata como criminales.

Cualquier nueva iniciativa legal debería ser sometida a un análisis en términos de eficacia y seguridad. En este sentido, la ley antidroga, que ni siquiera ha cumplido el siglo de vida, arroja cifras cada vez más preocupantes, mientras que los gobiernos eluden con insistencia su diagnóstico, que forzaría el planteamiento de estrategias diferentes. En su lugar, se persevera en la pueril actitud represiva, cuyo logro no ha obtenido más que una eficacia marginal, en un absurdo intento por cambiar el comportamiento de la sociedad. Además, la mayoría de los esfuerzos represivos se centran en castigar al consumidor más que en reducir la oferta, lo que resulta sumamente ineficaz.

Por otra parte, una de las mayores víctimas de la hipocresía actual es la información, cuya transparencia se ha perdido en beneficio del sesgo moralista y la tergiversación coactiva, provocando que muchos hayan retirado su confianza a las tesis oficiales, ampliamente cacareadas, además, por los medios de comunicación. Tanto la banalización de los riesgos derivados del uso de drogas como la exageración de los mismos constituyen actitudes peligrosas y moralmente reprensibles.

Al prohibir ciertos tipos de drogas, los gobiernos no hacen sino promover el uso de otras, como el alcohol o la nicotina, cuya aceptación social no se corresponde con su escasa peligrosidad: de hecho, ambas sustancias son causantes del 12\% de las muertes anuales en el mundo, según un estudio de la Organización Mundial de la Salud (Ginebra, 17 de marzo de 2004). Por su parte, drogas como la cocaína, el opio, la marihuana y las anfetaminas, legalmente prohibidas, causan únicamente el 0,4 % de las muertes, como atestigua el mismo estudio. Lo mismo sucede en otras sociedades, como en algunos países musulmanes, donde se condena moralmente el alcohol pero se aceptan otras sustancias, como el hachís y el opio. Las drogas socialmente aceptadas varían, por tanto, de unas sociedades a otras, pero el problema sigue siendo el mismo.

Si analizamos la historia de la prohibición, comprobaremos que ésta ha estado ligada históricamente a prejuicios raciales y discriminación de las minorías: el opio, para frenar el progreso económico de los emigrantes chinos en EE UU; la cocaína, por ser considerada una droga de negros, acusándola de incitarlos a cometer violaciones; la marihuana, asociada en los años treinta a los emigrantes mexicanos pobres, se prohibió porque el cáñamo hacía competencia como tejido al nylon de DuPont, íntimo del presidente Nixon, lo cual marginaba aún más a los chicanos.

Pero esto no es todo. Volviendo con Ott, «un gobierno como el de Estados Unidos controlador de una lucrativa operación que mueve billones fomentando el uso de drogas legales, mata a cientos de personas inocentes para detener a uno de sus antiguos empleados […], un gobierno que ha envenenado secretamente con LSD y otras drogas a incontables civiles, enfermos mentales y prisioneros, que ha filmado clandestinamente cómo contribuyentes drogados se divertían en la cama con prostitutas pagadas con dinero público, que empujó a uno de sus funcionarios al suicidio poniéndole LSD en su cóctel, que no ha dudado en traficar con narcóticos y cocaína, recaudando dinero sucio para acciones militares ilegales, contra la prohibición expresa del Congreso, no tiene base moral alguna para prohibir ninguna droga».

La mayoría de los problemas asociados a las drogas no son causa de las mismas, sino de su prohibición, y las razones esgrimidas por drogabusólogos y distribuidores de paranoia carecen de base científica, aparte de centrarse en hipótesis difícilmente demostrables, como el hecho de que la legalización dispararía el consumo. Sólo hay que remitirse a los datos: Holanda, país que desde 1976 aplica una política de tolerancia hacia los consumidores de cannabis, presenta un tercio menos de heroinómanos que en España y la mitad de consumidores de cannabis (en ratio por mil habitantes). También es el país europeo con menor tasa de contagio de VIH y otras enfermedades venéreas entre heroinómanos: sólo hay que comparar los diversos informes del OEDT.

Mo Mowlan, ex ministra por Irlanda del Norte y ex responsable de la política sobre drogas del gobierno británico, afirmaba en un artículo publicado en The Guardian el 9 de enero de 2003: «Las drogas en este país son casi más fáciles de conseguir que el alcohol: la oferta de esas sustancias no está limitada por regulaciones como las que limitan la venta de bebidas alcohólicas; un número importante de personas, sobre todo adolescentes y jóvenes, fuman marihuana y muchos consumen también éxtasis y cocaína. No son delincuentes; son personas que usted conoce. Es gente que perfectamente podría estar sentada junto a usted en el trabajo, o viviendo en su casa. Y se les está obligando a un contacto casi diario con el crimen organizado. ¿No es una situación delirante? Deberíamos encontrar algo de sentido común […] y empezar a pensar cómo legalizar las drogas y cómo despenalizar nuestra sociedad. Reconozcamos la realidad y empecemos por reducir la cantidad de presos que están saturando las prisiones. Empecemos a distribuir las drogas a través de establecimientos autorizados y debidamente regulados, donde, a diferencia de los traficantes callejeros de hoy, la posibilidad de tener que vérselas con alguien que empuña una pistola sea virtualmente igual a cero. Admitamos que lo estamos haciendo mal, dirigiendo nuestros miedos y prejuicios contra ciertas drogas para cumplir unas políticas obcecadas que tienen efectos sociales nefastos».

También en España se han alzado voces paralelas. Sin ir más lejos, José María Mendiluce, en un artículo publicado en El País el 27 de marzo de 1995, afirmaba lo siguiente: «El informe recientemente publicado por la Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes […] constata que en el último año, siguiendo la misma tónica que en años anteriores, se ha producido un marcado aumento del consumo de sustancias prohibidas, se han incrementado la violencia y la delincuencia, así como la peligrosidad en la lucha contra el narcotráfico, y, en lógica consecuencia, se aboga, se exige casi, continuar con la política de intolerancia, represión y victimización de millones de personas implicadas en la cadena de producción, distribución, consumo y terapia que se ha ido tejiendo en torno a las drogas prohibidas. Es obvio que el camino emprendido desde que se inició, bajo los auspicios de Naciones Unidas y en el marco de los acuerdos de Ginebra de 1963, la senda de la prohibición, ha demostrado no ser la vía que conduce a la superación del problema. Más bien —de continuar con la actual política de intolerancia y represión—, este camino conduce a un abismo cada vez más profundo. El empeño en no rectificar, por parte de los burócratas y responsables políticos de Naciones Unidas, se asemeja a una (involuntaria quizá) conspiración perversa de estos expertos y dignatarios, que en su ingenua y utópica ceguera quizá consigan que este abismo se vaya llenando, año tras año, de mayor número de seres humanos muertos, enfermos, encarcelados, perseguidos, marginados, prostituidos, camellos de poca monta, policías y militares corruptos, inductores arrepentidos, trabajadores sociales y sanitarios frustrados, y un largo etcétera de miserias».

En lo que respecta a las soluciones, Francisco Ayala, narrador y crítico español, publicaba en El País, el 18 de agosto de 1988, un artículo, titulado «La droga, entre la moral y el derecho», que concluía así: «Una cosa es evidente: la despenalización, si hubiera de efectuarse, tendría que llevarse a cabo de manera coordinada en todas partes. Decretada por un solo gobierno, convertiría de inmediato al país correspondiente en depósito franco para el comercio de la droga y centro de atracción de sus adictos. Sería, pues, indispensable poner en práctica de forma conjunta y concertada, quizá paulatina, acaso oficialmente controlada, la liberación de su venta. Pero ello requiere un acuerdo firme entre los gobiernos de los países afectados, y de modo principal Estados Unidos. Mi impresión, según veo las cosas, es que de ellos tal vez pueda partir también la iniciativa para rectificar el funesto error cometido cuando se quiso convertir al poder público en guardián de la moralidad privada».

El mismísimo Gabriel García Márquez, en su «Manifiesto a favor de la legalización de las drogas» (Cambio16, 29 de noviembre de 1993), apuntaba que «la polémica sobre la droga no debería seguir atascada entre la guerra y la libertad, sino agarrar de una vez al toro por los cuernos y centrarse en los diversos modos posibles de administrar la legalización. Es decir, poner término a la guerra interesada, perniciosa e inútil que nos han impuesto los países consumidores y afrontar el problema de la droga en el mundo como un asunto primordial de naturaleza ética y de carácter político, que sólo puede definirse por un acuerdo universal con los Estados Unidos en primera línea. Y, por supuesto, con compromisos serios de los países consumidores para con los países productores». Podemos encontrar, a su vez, una interesante propuesta de acciones concretas encaminadas a la regulación de las sustancias ilegales en el portal de Internet Politicadedrogas.info, donde Santiago Tena presenta un método formal —la planificación estratégica— para intentar objetivar la respuesta ante el creciente uso de drogas ilegales, esbozando un posible plan de acción de alto nivel para cubrir la misión de preservar la salud pública.

Queda clara, pues, la necesidad de dar pasos en el sentido contrario a la represión que se viene fraguando en la actualidad, que debe tratarse de una acción conjunta por parte de varios Estados, y que la iniciativa habría de emanar de la primera potencia mundial. Como es muy poco probable que la patria del puritanismo reconozca su fracaso, quizás haya que esperar a que la situación caiga por su propio peso, o a que la presión por parte de los consumidores obligue a rectificar. No se puede bajar la guardia. Como afirmaba, a modo de colofón, Martín Barriuso en el seminario internacional «Exploring Global Prohibition Regimes. The Case of Dangerous Drugs», organizado y celebrado en The International Institute for the Sociology of Law, de Oñati (Guipúzcoa), del 20 al 22 de junio de 2001, «la prohibición goza de buena salud […], pero eso no significa que las cosas no puedan cambiar. La experiencia de los últimos años muestra que es posible poner en marcha programas novedosos de reducción de riesgos y abrir nuevas vías legales para la normalización, mediante la presión a escala local, permitiendo cambios descentralizados, discretos y efectivos. Ello exige un fino análisis de las estructuras de poder en materia de drogas en cada región, una estrategia clara y realista para enfrentarse a las mismas, métodos de acción flexibles y audaces y, sobre todo, mucha imaginación. El movimiento de oposición a la barbarie prohibicionista se juega el tipo frente a una estructura de poder compleja y bien defendida, dirigida por mentes lúcidas, armadas de información ingente y un adecuado nivel de cinismo e hipocresía, pero cuya principal debilidad es la de llevar demasiados años jugando en un tablero trucado y con el árbitro comprado. Esa misma naturaleza vetusta, ese carácter mastodóntico, es el talón de Aquiles de la prohibición de drogas, un muro ciclópeo cuyas piedras tal vez nadie pueda derribar de momento, pero por cuyas grietas pueden llegar a pasar muchos, a condición, eso sí, de que sean lo bastante flexibles».

Quien desee ampliar información puede encontrar una amplia selección de textos, artículos y titulares de prensa relacionados con el asunto, desde el año 1900 hasta nuestros días, en la página web del infatigable investigador histórico Juan Carlos Usó: Mundo Antiprohibicionista (http://perso.wanadoo.es/jcuso/).



Igor Domingo Sacristán: «Manifiesto psiconáutico». Enteogenia (Revista libre de cultura y estudios psiconáuticos), Madrid, Eds. Amargord, n.º 1, mayo-junio de 2006 (para adherirse al manifiesto, hacer clic aquí).

martes, 11 de agosto de 2009

Entrevista a Hakim Bey x High Times Magazine & Hakim Bey

NOTA DE EL HEDONISTA: PUES SI. KE GRAN COMBINACION. HAKIM BEY HABLANDO DE LA MARIHUANA...Y BUENO OTRAS COSILLAS COMO LAS TAZ Y TODO ESO

Mucho antes de que se convierta en una leyenda “cult”, oí por primera vez el nombre del misterioso y esquivo Hakim Bey cuando giraba el dial de la radio en Nueva York. Él fue mencionado en un programa de la WBAI FM llamado “La Cruzada Mora Ortodoxa”. Pero inmediatamente, varios de mis amigos estaban hablando en surdina sobre sus búsquedas de la Zona Temporalmente Autónoma. Intrigado, busqué este clásico escrito underground de Hakim, T.A.Z., la Zona Temporalmente Autónoma: Anarquismo Ontológico y Terrorismo Poético (Autonomedia, po Box 568, Brooklyn, NY 11211). Lo hallé en una pequeña librería esotérica que tenía desde trabajos de Emma Goldman hasta Aleister Crowley. Comencé a preguntar sobre la Sociedad del Anarquismo Ontológico y sobre el enigmático Hakim Bey. Nadie sabía como llegar al efímero Hakim. Llamar a sus editores fue un nuevo fracaso.

Hakim Bey también lanzó un CD declamado con música de Bill Laswell por el sello Axiom, llamado también TAZ. Entonces también los contacté –otra vez, inútilmente. Hasta que un día hallé un billete en mi cama en el que se me proponía visitar la Calle Mott a las 9 de la noche para una entrevista. ¿Como llego eso hasta allí? En esa calle, un carro anónimo me arrinconó y llevó a un obscuro restaurante en un sótano del Chinatown, donde una cabina privada con cortinas estaba separada con un pequeño narguilé y un plato lleno de Nepal Templo Balls(1). Y fui invitado a entrar.

HIGH TIME: Hakim, ¿de dónde vienes?

HAKIM BEY: Bien, la información básica (que es todo de lo que yo hablo) es que yo fui un poeta de la corte de un principado sin nombre en el norte de la India, que fui prendido en Inglaterra por la bomba de un atentado anarquista y que vivo en Pine Barrens, Nueva Jersey, en un trailer de la Airstream(2). Cuando vengo a Nueva York me quedo en un hotel en Chinatown.

HT: ¿Qué es la Zona Temporalmente Autónoma?

HB: La Zona Temporalmente Autónoma es una idea que algunas personas creen que yo creé, pero no creo haberlo hecho yo. Yo creo que sólo coloqué un nombre que despertó algo que ya estaba aconteciendo: la ineludible tendencia de los individuos para juntarse en grupos y recoger libertad. Y que no tuvieran que esperar por ello hasta que llegue algún utópico y abstracto futuro post-revolucionario.

La cuestión es: ¿Cómo los individuos en grupos maximizan la libertad bajo las situaciones de días como hoy, en el mundo real? Yo no estoy preguntándome cómo nos gustaría que fuese el mundo, ni sobre por qué estamos queriendo transformarlo, sino por lo que podemos hacer aquí y ahora. Cuando hablamos sobre una Zona Temporalmente Autónoma, estamos hablando en como un grupo, una coagulación voluntaria de personas afines no-jerarquizada, puede maximizar la libertad por ellos mismos en una sociedad contemporánea. Una organización para la maximización de actividades placenteras sin el control de jerarquías opresivas.

Existen puntos en la vida de todos en los que las jerarquías opresivas invaden con una regularidad casi diaria; puedes nombrar a la educación compulsiva, o al trabajo. Eres forzado a “ganar la vida”, y el trabajo por sí sólo es organizado como una jerarquía opresiva. Entonces el común de la gente, todos los días, tiene que tolerar la jerarquía opresiva del trabajo alienado.

Por esa razón, crear una Zona Temporalmente Autónoma significa hacer algo real sobre esas jerarquías reales y opresivas – no solamente declarar nuestra antipatía teórica hacia estas instituciones. ¿Comprendes la diferencia que he desarrollado aquí?

Con el aumento de la popularidad del libro, muchas personas confundieron el término y lo usaron como un rótulo para todos los tipos de cosa a las que él realmente no pertenece. Eso es inevitable, una vez que el propio virus de la frase está suelto en la red (para usar metáforas de ordenadores). Si las personas lo usan erróneamente, o no, eso no es tan importante, porque el significado está incrustado en el término. Es como un virus verbal. Él dice lo que significa.

HT: ¿Una Zona Temporalmente Autónoma necesariamente se abstiene del uso del dinero?

HB: Eso es difícil en una situación real, pero puede acontecer. El Rainbow Gathering(3), por ejemplo, se abstiene del uso del dinero. Eso, digamos, garantiza un grado mucho mayor de autonomía temporal en las personas que están participando. El placer de ellos aumenta cuando salen de la dimensión económica de dinero/mercancía.

HT: La prensa conectó el fenómeno TAZ al movimiento Cyberpunk. ¿Crees que Internet es una Zona Temporalmente Autónoma?

HB: No. Es un mal entendido muy peculiar que vino a la tona. La revista “Team” hizo una materia sobre el ciberespacio y me citó erróneamente – lo que me dejó particularmente feliz. Si “Team” entendiese lo que yo estaba hablando, estaría forzado a reestructurar toda mi filosofía, o tal vez desaparecer para siempre en desgracia.

Ellos decían que el ciberespacio es una Zona Autónoma, y yo no estoy de acuerdo. Enfáticamente, no concuerdo. Yo creo que la libertad incluye el cuerpo. Si el cuerpo está en un estado de alienación, entonces la libertad no es completa en ningún sentido. El Ciberespacio es un espacio sin cuerpo. Él es un espacio abstracto y conceptual. No existe olor en él, ni gusto, ni sentimiento, ni sexo. Si una sola de estas cosas existe allá, son sólo simulacros de estas y no ellas mismas.

La única cosa que Internet o el ciberespacio pueden tener con relación a la Zona Temporalmente Autónoma es que ellos son instrumentos o “armamento” útil para alcanzar la libertad. Entonces es importante trabajar para proteger las libertades de expresión y comunicación que están abiertas en este exacto momento por Internet contra el FBI, Clinton y la “Infobahn” (un buen término en alemán para designar la autopista de la información). ¡Hay que ser cauteloso para no ser atropellado en la Infobahn! Comunicándose por una BBS(4), un grupo puede planear un festival de manera mucho más eficaz, alguna actividad como un Rainbow Gathering, estructurando oportunidades que maximicen el potencial para el surgimiento de una TAZ real. Internet también puede ser usada para montar una red económica alternativa genuina. Cambios y permutaciones trilladas en las comunicaciones privilegiadas de Internet.

HT: ¿Puedes explicarnos el “Terrorismo Poético”?

HB: Yo entiendo el terrorismo poético por acciones no violentas a gran escala que pueden tener un impacto psicológico comparable al poder de un acto terrorista – con la diferencia de que este acto es un cambio de conciencia. Supongamos que tienes un grupo de actores de la calle. Si haces un llamado para acudir a este acto en la “calle”, ya se ha creado una división entre el artista y público, y se perdió por sí misma cualquier posibilidad de impactar directamente en la vida cotidiana de la audiencia. Pero si empleamos el engaño, la creación de un incidente, una situación, puede ser posible persuadir a la gente a participar y aprovechar al máximo su libertad. Es una extraña mezcla de mentiras y la actividad ilegal (que es la esencia del arte) con una técnica de penetración psicológica de mayor libertad, tanto a nivel individual como social.

HT: ¿Puedes hacer algunas sugerencias para los lectores especiales del High Times sobre la creación de una TAZ?

HB: Bueno, bueno. Yo diría que me gustaría direccionar el movimiento cannabista, a un nivel más amplio, como una estrecha aleación, formando cruces y zonas de contingencia, con el movimiento libertario en la general.

Si los libertarios han pasado los últimos quince años organizando redes de alternativa económica para potencializar la creación de una Zona Autónoma Temporal y Permanente hacia una Zona Autónoma, en lugar de incurrir en los juegos banales de las políticas de terceros, que es un fracaso desde el principio; si el movimiento cannabista ha puesto su energía durante los últimos quince años en la organización de redes económicas alternativas, no necesariamente basadas en el comercio “criminal” del dinero para la marihuana, sino en las necesidades básicas y las posibilidades de la vida real; si toda esta energía es dirigida, en consecuencia, contrariamente a lo que me parece una total fantasía, un fantasma que podemos llamar en resumen “poder político democrático legislativo” – creo que tenemos mucho en el curso del cambio revolucionario en la sociedad.

En tales circunstancias, toda esta buena intención y mucha energía se ha concentrado en un mal juego – un juego en el que la autoridad establece las normas, y en el que “ellos” las establecen para que la gente como nosotros no pueda recuperar su poder dentro de ese sistema.

Ahora lo que estoy haciendo es una crítica anarquista, con las posibles razones de más compañeros. Creo que es una tragedia que la energía haya sido mal dirigida. No creo que sea demasiado tarde para despertar y ver lo que está sucediendo en la actualidad(5) aquí. Otro punto del que quiero hablar es que el High Times ha sido particularmente culpable en las últimas elecciones, cuando pidió a sus lectores (entre ellos, un gran porcentaje de usuarios de marihuana de este país) votar por Clinton, el hijo de puta, basándose en un rumor muy sospechoso: que Al Gore, un conocido mentiroso, tramposo e hipócrita, susurró a algunos activistas de la marihuana que él estaba de su lado. Así que, presumiblemente, miles si no millones, de los fumadores de marihuana y de la izquierda votaron a favor de otro grupo de hijos de puta, olvidando toda la sabiduría de la vieja consigna anarquista, “nunca vote, eso sólo alienta a los estúpidos”.

Voy a hacer una apuesta ahora. Tanto como ejemplares de la revista sean impresos, en los que se señale la virtud de la administración de Clinton, existirá una mejora en las leyes relacionadas con el uso de cannabis por placer. Puede haber una pequeña desaceleración en el uso de la marihuana medicinal o comercial. Desaceleración, pero no – de hecho, sólo una mayor regulación – la utilización de la hierba por placer. ¿De acuerdo? Y si eso no es cierto, yo soy el maldito infierno de la revista con mucha mierda de leche mezclada con azúcar.

HT: ¿Eso sería un acto de terrorismo poético?

HB: Heh, heh.

HT: ¿Crees que el movimiento cannabista es contraproducente en algunos aspectos?

HB: Antes de cualquier crítica, debo recalcar que yo pertenezco a una religión en la que la marihuana es un sacramento, y yo soy un defensor permanente de las acciones en favor de la marihuana. Uso el término “acción” en lugar de “legalización” por una razón muy específica, que ahora voy a explicar. Ofrezco, por tanto, críticas con un espíritu constructivo. Quiero que quede claro, como Nixon solía decir.

En los años en los que hay un movimiento a favor de la legalización de la marihuana, todas las leyes de ese país son peores y más opresivas. En el momento en el que hay un movimiento a favor de la legalización de la marihuana, el precio de la hierba se convierte en prohibitivamente caro debido a la guerra contra las drogas. ¿Existe una relación directa entre la guerra contra las drogas y el movimiento a favor de la legalización de la marihuana? Probablemente, no mucho. Sin embargo, hablar de todo, todo el tiempo y hacer que todo sea abierto, dejando las listas de discusión y las estadísticas a disposición de los organismos de inteligencia y otros no es una buena táctica cuando se trata realmente de una sustancia ilegal.

Creo que hemos asimilado un complejo de mártir en esta situación. Hay personas que quieren confrontar una proyección mental de lo que creen que es la “autoridad”. En otras palabras, contra los que representan la autoridad de una manera autoritaria. Simplemente se trata de cuestionar abiertamente la autoridad, y ellos se están definiendo como víctimas de los delincuentes y el Estado.

HT: ¿Se podría emplear un poco de terrorismo poético?

HB: Creo que se podría utilizar un poco de clandestinidad sensata y darle un sentido de terrorismo poético, sí.

HT: Has escrito extensamente sobre el Tong(6), sobre las sociedades secretas chinas. ¿Has querido decir que la economía underground de la marihuana está organizada de manera similar al Tong?

HB: Absolutamente, es organizada como una suma, como un… bueno, no está organizada como una suma de Tongs, y eso es un problema. El punto es que un Tong es una sociedad secreta. Y esto, de nuevo, es algo que no es sólo una fantasía; es algo real. Un grupo de amigos, de afinidad, que se junta para aumentar su placer y libertad por medios que no son reconocidos como legales por la sociedad, ha creado involuntariamente un Tong. Pero yo creo que se podría crear uno, también, conscientemente. Para esto necesitamos estética y tradiciones de sociedades clandestinas no jerárquicas.

¿Cómo organizar verdaderas redes secretas de intercambio? Más bien, como creamos un poema con esta situación, como hacer de esta obra no sólo una práctica económica, sino también un nivel imaginario, donde los corazones de las personas estén comprometidos.

HT: Una comunidad.

HB: Me gustaría ir más lejos, y utilizar el término de Paúl Goodman, Communitas(7), para demostrar que estamos hablando de algo más que la simple conformidad con el azar, sino realmente del objetivo por el cual estamos viviendo actualmente. Veo a la Zona Temporalmente Autónoma como el éxito temporal del florecimiento de estas redes. Lo que esperamos es que la actual estructura jerárquica no maximice su potencial para posibilitar la aparición de una TAZ. Hablemos de las redes como una especie de subsuelo rico en micelios que son el verdadero órgano de las plantas. Y se puede propagar por millas, tú sabes. Las setas que aparecen, la fruta – ellos son como una Zona Temporalmente Autónoma, son las flores de la red, si he conseguido esbozar aquí mi metáfora botánica. Una de las formas más evidentes del florecimiento es la fiesta: el Rave, el Encuentro Arco Iris (Rainbow Gathering), los festivales Zippies(8), y cosas como el Burning Man Festival (9) en Nevada – y todos los tipos de festivales espontáneos, no regulados ni mercantilizados, que aparecen.

HT: Pero quizás ellos tengan tiempo de vida, “fecha de caducidad” – sólo una cierta cantidad de tiempo para establecerse y florecer.

HB: Existen algunas situaciones de carácter temporal inherente. Y hay otras que son sólo temporales, porque no somos lo suficientemente fuertes para hacerlos permanentes. Digamos que convives durante algunos meses en un hermoso lugar cerca del bosque, a orillas de un lago, en el verano, con algunos amigos; entonces tienes una verdadera TAZ. El erotismo, la belleza y la libertad para hacer recorridos desnudo y fumando marihuana o haciendo lo que quieras. Pero como esto es impulsado por el dinero, la gente tiene que mantener el mercado, vender o ser vendido, esto sólo durará algún tiempo. Nos gustaría hacerlo durar para siempre, la TAZ transformado en una paz, una Zona Permanentemente Autónoma (Permanent Autonomous Zone). Pero no tenemos el poder económico para hacerlo. Es sólo temporal, porque nos falta el poder para que sea permanente.

Otras cosas son claramente de carácter temporal, y deben ser apreciadas por su temporalidad. Cuando la esencia de ellas empieza a perderse tenemos que entender esto y salir en la búsqueda de otras formas. Por lo tanto, cierta cantidad de lo que se llama “trabajo de fluctuación” es necesaria. Tienes que tener sintonía con la onda de libertad y placer que incrementan y lo que no lo son, por lo que puedes permanecer flotando espontáneamente y mantenerte por delante de este fenómeno. Eso es exactamente lo que hordas de personas están haciendo por allí: compañeros de edad en la RV(10), caras nuevas viajando ilegalmente, esto está ocurriendo. No estoy describiendo un plan utópico, es lo que está sucediendo de todas maneras. Tengamos conciencia de ello. Vamos a percibir que tiene mucho valor, por qué es algo que ocurre en favor de nuestras vidas, a diferencia de todos los juegos estúpidos de política.

Estamos constantemente seducidos por emplear nuestras fuerzas, nuestro amor y nuestra creatividad en objetivos que son rápidamente recuperados, aprovechados y mercantilizados por otros. Esto debe parar.

HT: Veo gente que tiene problemas para comunicarse con otras, porque está acostumbrada a hablar en la televisión. Entonces, ¿si convives en una comunidad, el primer paso para la creación de una TAZ sería la comunicación?

HB: Por supuesto. La gente está alienada por los medios de comunicación. Esto es algo que se repetirá constantemente. Cuanto más te relacionas con los medios, a menos que estés conectado a otros seres humanos en proximidad física. Y nuevamente, esto no es una gran teoría, esto es algo que simplemente está sucediendo. Si pasas más tiempo viendo televisión, pasas menos tiempo relacionándote con tus amigos. Y cuando esto se extiende en el plano social, empiezas a encontrar cosas muy extrañas ocurriendo. La corriente es más fuerte que cualquier acción individual dentro de ella. Existe una sinergia negativa, un efecto de retroalimentación negativa a través de la que la alienación de los demás es causada por televisiones, radios, periódicos, películas y libros. Desde luego, la crítica también se genera. Y de repente descubres que no es sólo una cuestión de alienación, es una cuestión de miserabilidad. Esta separación entre la realidad física y tú, te está haciendo miserable.

Muchas personas han comprendido esto. Pero no saben qué hacer porque no hemos expresado ninguna alternativa. Los fumadores de marihuana radicales no están generando una alternativa clara y realista; en lugar de esto, ellos persiguen sus sueños de acuerdo con la mierda del New Age y su estilo de vida.

HT: ¿Dónde podrían encontrar las personas las Zonas Temporalmente Autónomas?, ¿estás dispuesto a revelar cuándo y dónde encontrarlas?

HB: No puedo – precisamente porque no existen en los mapas con coordenadas cartesianas. Existen otras dimensiones a parte de los mapas donde las Zonas Temporalmente Autónomas pueden encontrarse. Me gusta metaforizar estas dimensiones como dimensiones fractales, y abordar toda la cuestión del caos y la complejidad. Una de las razones por las que no te puedo dar ninguna indicación es porque esta es una situación llena de complejidad fractal. En cualquier momento una TAZ puede ocurrir. En un nivel mínimo, una cena en la casa de alguien puede repentinamente desarrollarse como una TAZ. No cualquier cena, pero el potencial está ahí porque no está organizada para la convivencia y no de forma jerárquica. Y en un nivel mayor, la Zona Temporalmente Autónoma habría de expandirse más, la fiesta habría de realizarse durante algunos años. Cuando hablamos de la Zona Temporalmente Autónoma, per se, hablamos de nodos intensos de conciencia y acción, y es posible que los seres humanos no puedan soportar mucho. Quizá dieciocho meses o dos años de continua fiesta es todo lo que uno puede soportar.

TH: Bueno, conozco algunas personas que…

HB: ¡Claro! Pero entonces hablaríamos de una Zona Autónoma Permanente, tú sabes, es un concepto diferente.

HT: ¿Llamarías al Rainbow Gathering una Zona Autónoma Permanente?

HB: Yo lo llamo Zona Periódicamente Autónoma, que es otra variante de esta misma idea. Existen Zonas Autónomas que no se pueden mantener todo el tiempo, pero que se pueden realizar con una frecuencia constante, y los festivales anuales son un ejemplo. Lo que tenemos que hacer es evitar la comercialización. Y deseo precisar algo al respecto.

El festival es un momento intenso, pero periódico. Es momentáneo, pero periódico. Tal como ocurre en el Rainbow, no es necesario ser dueño de ninguna propiedad, ya que hábilmente se puede encontrar alguna. Cualquier grupo de personas en los Estados Unidos puede hacerlo. No es necesario unirse a las tribus Rainbow y seguir su estilo de vida (particularmente, no lo encuentro atractivo). Puedes hacer un encuentro en un bosque nacional y montar una tienda fuera de la línea comercial, o ir a un lugar habitado por pocos osos.

En el Burning Man Festival, el guardián del bosque más cercano se encuentra a 75 millas de distancia y, de todos modos, allí se convierte en un amigo y participante del festival. Es organizado por algunos artistas de California de la peor parte del desierto de Nevada, a sólo un mar de negro a la arena donde el ojo puede ver, y hacen una estatua gigante de mimbre de un hombre a partir de entonces; el último día del festival que esparcen fuego en él mientras todo el mundo celebra con una gran cantidad de bebidas de cerveza y disfrutan de la quema. Es un gran acontecimiento y siempre se repite con una periodicidad anual. A la gente le encanta esto. Una publicación escrita se imprime en el lugar, una pequeña emisora de radio FM se monta cada año, diferentes tipos de personas que provienen de lugares aislados llegan en buses o bicicletas hippies, el personal “florido” y el personal “Arco Iris” son hobos(11 ) y artistas de California. Todo el mundo se divierte mucho y, luego de recoger los desperdicios y caminar, llega el final de la actividad, y los guardias forestales que se encuentran de 75 millas de distancia no se disgustan porque lo que más les gusta es que, precisamente, el lugar se encuentre limpio. Entonces, cualquiera puede hacer esto. No es necesario esperar a la autorización de una autoridad tribal.

HT: Crear una TAZ es casi como crear tu propio espacio autónomo libre dentro de ti mismo.

HB: Estoy repitiendo la frase “maximizar el potencial de la apariencia”. Sé que es una frase medio grotesca y complicada, pero siempre ha de ser incluida en cualquier frase de las que hablamos aquí. No se puede declarar una TAZ. O, si tú puedes, eres un mago mucho más eficiente que yo. No puedes simplemente decidir tener un TAZ. Una TAZ es algo que ocurre espontáneamente. Cuando de repente dices, wow, tú sabes, hay N personas aquí, tienes N pero también N energía, entusiasmo, placer, libertad y conciencia, ¿cierto? El momento de sinergia cruzada ocurre cuando un grupo de personas planea algo más que una situación que suma las actividades de las personas. No podemos predecirlo. Lo único que podemos hacer es aprovechar al máximo el potencial de la aparición.



Glosario:

1. Bolas de Templo Nepalesas (Nepal Templo Balls) – Nombre dado a las “pelotas” de hachís.
2. Airstream – Marca americana tradicional de remolques y bus casa, propiedad de Industrias Thor.

3. Rainbow Gatherings – Fiesta de reunión de los participantes de la “Rainbow Family of Living Light ” (Vida de la Familia Arco Iris de la Luz), que en realidad no es una organización, pero diferentes personas que predican la construcción de pequeñas comunidades, la no violencia, el estilo de vida alternativa, la Paz, el Amor y tradiciones indígenas de América. Esta reunión, celebrada anualmente, tiene por objeto orar por la paz en el mundo.

4. BBS – Bulletin Board System (Tablón de anuncios electrónicos), un término informático que designa una base de datos para mensajes accesibles por Internet, o mejor aún, un mural de mensajes electrónicos.

5. En el original, “No creo que sea demasiado tarde para despertar y poder oler el café de aquí”.

6. Tong – Sociedad secreta china, “la asamblea de todos”.

7. Communitas – En griego, la palabra originalmente significaba la amistad; palabra griega de la que tanto la comunidad y las comunicaciones se derivan. La inspiración para el nombre vino del libro de Paul Goodman,”Communitas”, en el que se redefine el concepto de comunidad.

8. Festival Zippy – Encuentro de miembros de la cultura Zippie, que se definen en parte como hippies tecnológicos que afirman basarse en las funciones religiosas de la tecnología. El nombre proviene de los hippies con Zip.

9. Burning Man Festival – Festival anual que reúne cerca de veinticinco mil personas y envuelve a la música, el arte y la comunidad.

10. RV – Recreation vehicles (Vehículos de recreación), como los vehículos de motor, remolques y bus casa.

11. Hobo – Alguien que viaja de un lugar a otro en busca de viviendas temporales y puestos de trabajo

lunes, 13 de abril de 2009

documental "educativo" idiota contra los hippies. jovenes, viejos, ahanse hippies miren ke vien se la pasan



el hot dog me va a comer!

LSD, la forma más inteligente de viajar


por federacion anarcosurrealista



Españoles... Albert Hoffman... ha muerto... ¡¡¡a los 102 años de edad!!!

Muchos no sabréis ni quién fue y probablemente ni os importe.

Pues fue el descubridor de la dietilamida del ácido lisérgico-25, ¿¿¿eiin??

De la LSD, malandrines.

Siempre confesó que el secreto de su longevidad estaba en los huevos con mantequilla y en hacer el shirsasana diariamente (el pino, vamos). Aunque esos cartoncitos bicicleteros probablemente también tengan algo que ver...

Pues eso, que somos conscientes de que hemos vivido un momento histórico-psicodélico y que siempre te llevaremose en nuestros corazones (y gotita a gotita en nuestro cerebro).

Muchas gracias.

Esperemos que descanses en ese mundo que tanto nos gusta visitar de vez en cuando.

RIP LSD FAS

También esperamos que llegue a nuestras lenguas una partida de algún blotter puro sandoz con motivo de tan señalada facha fecha ficha salchicha ayahuasca vómito.

Y ahora repitan conmigo:

¡¡Viva Hoffman!! ¡¡Viva la LSD!! ¡¡Viva la FAS trilorí trirolá!!