martes, 7 de julio de 2009
"La civilización y el impulso creativo" de Killing King Abacus no. 1
DE TODAS FORMAS HABLANDO MAS POSITIVAMENTE AKI ES IMPÒRTANTE EL ARGUMENTO Y EL DESARROLLO DEL TEMA DE LA CREATIVIDAD EN LA VIDA COTIDIANA (EN LENGUAJE SITUACIONISTA "CREACION DE SITUACIONES").
No acepto el concepto de una “naturaleza humana” esencial-o cualquier rasgo esencial que unifica a todxs lxs humanxs y que “nos” separan de otras criaturas. Sin embargo, pienso que para los humanos, el disfrute pleno de la vida depende de la actividad creativa y la experimentación por medio de la cual transformamos nuestro ambiente. Carecemos de rápidas armas como garras, colmillos y cuernos, etc., pero tenemos un cerebro capaz de imaginar cosas asombrosas. Claramente el mayor disfrute en la vida para el individuo humano puede ser encontrado en la experimentación lo menos restringida y mas abierta posible de nuestros impulsos creativos.
Desafortunadamente, gran parte de la tendencia anti-tecnología, anti-civilización se ha visto enredada en una ideología ambientalista / ecologista radical que condena la libre expresión de nuestros impulsos creativos y experimentales. Vistos bajo la luz de los efectos desastrosos del sistema tecnológico, esta es una reacción comprensible, pero eso es todo lo que es-una reacción-no una respuesta inteligente. Este matrimonio de la teoría anti-civilización con la ideología ambientalista radical casi ha ahogado en un pantano de moralismo y auto-sacrificio a la posibilidad de hacer esta teoría inteligentemente. Nuestros impulsos creativos y experimentales tienen que ser suprimidos y sometidos a la “Naturaleza”-esto es una concepción metafísica y muy civilizada que tenemos de aquello que existe fuera de la civilización. De acuerdo con la moral, lo “natural” es bueno y lo “artificial” es malo, y la artificialidad de esta dicotomía pasa completamente desapercibida. Pero ¿debería nuestro impulso a crear y experimentar ser culpado de este enredo que llamamos civilización? O ¿estos son victimas de constreñimientos que nos han encadenado a un sistema de autoridad que suprime toda creatividad que no pueda canalizar hacia la reproducción social?
Cuando las interacciones autocreadas entre los individuos son desplazadas por relaciones sociales basadas en roles que designan funciones dentro de una sociedad, parece inevitable que ciertos roles tomaran responsabilidad creciente por, y así mas control sobre, la reproducción social. En otras palabras, la autoridad se desarrolla. Puede ser que la autoridad se desarrolla precisamente debido a que expresiones sin restricciones del impulso creativo y de experimentación ponen en peligro la estabilidad social. En todo caso, la energía creativa, aunque continua residiendo en el individuo, ya no pertenece al individuo, sino pertenece a la sociedad-la cual, en la practica, significa las autoridades que controlan la sociedad, que dirigen esta energía, este impulso, hacia la reproducción social.
La tecnología es un sistema inmenso, un entero paisaje social, que reprime el impulso creativo de los individuos manteniéndolo dentro de su dominio. El impulso creativo mueve a los individuos a crear herramientas y métodos que les permite obtener lo que desean con mayor facilidad o placer, pero estas herramientas y métodos no hacen un sistema tecnológica, debido a que están en servicio del individuo. Dentro de un contexto social, herramientas y métodos aparecerán que no tendrán nada que ver con realizar los deseos de los individuos, sino para reproducir el contexto social. En tanto servir este propósito, estos convergen en un sistema de herramientas y métodos mutuamente dependientes e interactivos entre si. Es este sistema y sus productos que pueden ser realmente llamados tecnología. Aunque este sistema no existe en tanto realizar las necesidades de individuos, si crea una dependencia sobre los individuos para su supervivencia, debido a que esto es necesario para mantener a los individuos dentro de la reproducción social. Y esta sobrevivencia se separa de y en ultima instancia se opone a la vida intensa y de disfrute. (La agricultura duplico el tiempo que tenia que ser dedicado a la producción de necesidades básicas y puso a estas actividades bajo un estricto horario de acuerdo a las estaciones, haciendo incuestionablemente de estas actividades trabajo. La revolución industrial aumento drásticamente el trabajo e intensifico la rigidez de su horario). El tedio producido por este sistema, que comienza por constreñir la energía creativa, finalmente la suprime, transformándola en mera productividad. La tecnología y la civilización no tienen su origen en el impulso creativo y de experimentación, sino en la necesidad de las autoridades para constreñir este impulso para mantener la reproducción y el control social.
Pero el orden social civilizado con su base material tecnológica no puede completamente suprimir este impulso experimental, creativo debido a que por un lado necesita creatividad domesticada y canalizada para reproducirse y expandirse, y debido a que algunos individuos simplemente no dejan que su impulso creativo sea completamente suprimido. En tanto la civilización se ha expandido en una totalidad globalmente dominante, se ha hecho necesario que se encuentre un lugar para estos individuos. El arte era originalmente una tecnología-un sistema integrado de herramientas y métodos usados en el proceso de reproducción social. Era en su mayoría usado en la propaganda ritual y política. En la era moderna temprana (los siglos XVI y XVII), la función del arte comenzó a cambiar. Aunque los artistas continúan, todavía ahora, creando trabajos para iglesias y instituciones políticas, así como para aquellos con la riqueza para comprar su habilidad y creatividad, el arte es ahora generalmente visto como una área para la expresión creativa individual. Los artistas imaginan que su impulso creativo ha sido liberado de su sujeción a la reproducción social. Pero esta “actividad liberada” solo es permitida dentro para existir en un espacio separado y especializado, un espacio separado de la vida cotidiana. En sus vidas diarias, los artistas continúan usando dinero, pagando la renta, usualmente manteniendo “trabajos normales”-viviendo como asimilados miembros de la sociedad. Y ¿Qué de este espacio separado, arte? Los artistas (incluyendo a los poetas y músicos) generalmente se vieron a si mismos como una elite creativa, exhibiendo un sentido de auto-importancia que los hacia insoportables. Esto no era una mera excentricidad de personalidad. Va con el rol social de “artista”, debido a que aunque su función haya cambiado, el arte se mantiene como una actividad de la reproducción social. Mantiene a la actividad creativa como un espacio de especialistas-otra gente lo ha tomado temporalmente como un hobby, pero solamente los pocos “verdaderamente creativos” pueden ser realmente artistas. Así el arte produce una tendencia en la mayoría de la gente para suprimir su propia creatividad en tanto inadecuada o la canaliza a la producción de artefactos irrelevantes para el consumo pasivo de los “sin talento”.
La alineación de los individuos de su impulsos creativos que es necesario para el ascenso y el mantenimiento de la civilización tiene otra manifestación. La energía creativa que esta sometida viene a ser atribuida a un “espacio mas arriba”. Dentro de un contexto de sociedad como lo conocemos, esta energía solo parece expresarse a si misma muy ocasionalmente y en vías muy dirigidas. Las múltiples diversas pequeñas expresiones de creatividad que todxs podemos recuperar como momentos en nuestras vidas no son reconocidos como creativos debido a que no están separados de la vida. Así es muy fácil atribuir energía creativa a la inspiración, a la supuesta revelación de un espacio espiritual. En este espacio, bajo el titulo de “dios” al que se le pone como “creador”-la fuente de toda la creación. Nuestros impulsos creativos y experimentales no son nuestros, sino supuestamente un regalo de dios a ser usados de acuerdo con su voluntad. La experimentación por fuera de los parámetros determinados por la divinidad es arrogancia, pecado o crimen diabólico. La religión (incluyendo a la “espiritualidad”, la cara mas “en onda” y tierna de la religión) se desarrollo como un medio para poner en marcha los limites necesarios para la reproducción social. Dentro de un contexto social dado, lo que “dios” permite será aquello que es visto como necesario o útil para la reproducción de ese contexto social. Así, por ejemplo, muchos cristianos ven a las armas nucleares como un regalo de dios, pero consideran a métodos creativos de robo o a practicas sexuales inusuales como pecaminosas y arrogantes. Muchos ambientalistas radicales son también religiosos, abrazando sistemas de creencia neo-paganos o animistas, En sus sistemas de creencia, “dios” se convierte en “naturaleza”. La arrogancia consiste en crear “en contra de la naturaleza”. Para los seguidores de estas religiones de la naturaleza, mucho es prohibido que no es prohibido en las religiones mayoritarias y viceversa, pero los dos están de acuerdo que la energía creativa no pertenece al individuo para que lo use como ella quiera, pero será usada solo en servicio para la deidad.
En tanto afirmar que es posible usar el impulso creativo “en contra de la naturaleza”, los ambientalistas radicales necesitan hacer de la “naturaleza” una entidad metafísica que podamos desafiar. Pero “la naturaleza” es solo una conveniente forma para la suma de los seres, acciones e interacciones que hacen este mundo. Así, la civilización y su tecnología no son “innaturales”. El problema con la civilización y el sistema tecnológico es que estos existen solo por medio de suprimir el impulso creativo individual para crear y experimentar, forzándolo dentro de un estrecho conducto de la reproducción social. El sistema social civilizado siempre ha ido en detrimento al desarrollo pleno de los individuos como creadores de sus propias vidas e interacciones-de hecho siempre ha suprimido este desarrollo a través de la combinación de ataques directos y manipulaciones sutiles pero seguras. Pero ahora ha llegado al punto en donde la civilización pone en peligro a nuestra salud y nuestra misma existencia y nos esta robando una asombrosa riqueza de diversas interacciones por medio de transformar el mundo en una maquina homogénea-una maquina que talvez ya no necesitara creatividad real en si, sino que hará que este sea sumergido completamente en la productividad y el consumo de mercancías.
El impulso creativo, de exploración y de experimentación muy seguramente existe en todos los humanos y en muchos otros mamíferos. Talvez exista en todo ser viviente en algún nivel. De todas formas muchas sociedades humanas nunca se desarrollaron en civilizaciones con sistemas tecnológicos complejos. Ningún otro mamífero ha desarrollado semejante monstruosidad. Esto muestra que el impulso creativo puede ser ejercido en formas que no producen sistemas de ese tipo. De hecho, aquellos de nosotrxs que queremos poder en plenitud crear por nosotrxs mismxs nuestras vidas e interacciones, que no queremos pasar nuestras vidas como ruedas de una maquina social, y que, en tanto, queremos destruir esta maquina en su totalidad, transformando a la civilización y su tecnología en ruinas; tenemos que comprender este impulso, esta energía, como nuestra, posiblemente nuestra arma mas esencial en la guerra contra la sociedad. La actividad creativa y la experimentación sin limites en las manos de individuos, usadas para su propio placer, no debe ser temida. Esta actividad no creo a la civilización actual y no creara ningún otra civilización futura. Y la destrucción de la civilización, este sistema de control social que esta sofocando al planeta, y la creación de nuestras vidas e interacciones como tan completamente nuestras que no puedan ser socializadas, sistematizadas o en algún otra forma alienadas de nosotrxs; requerirá exploraciones y experimentaciones con lo posible que vayan mas allá de cualquier cosa que hayamos intentado.
sábado, 20 de junio de 2009
Porque no soy primitivista x Jason McQuinn
El primitivismo, en tanto que respuesta multifactorial, y siempre evolucionando durante las crisis a las que se enfrentará la humanidad en lo sucesivo, merece una seria evaluación. Ciertamente se trata de una de las diferentes respuestas posibles que intenta comprender nuestra difícil situación actual con el objetivo de sugerir una salida. Sin embargo, las posiciones primitivistas que se han desarrollado hasta hoy en día presentan numerosos problemas. Notablemente problemas serios sobre el concepto mismo de primitivismo tanto como teoría como práctica. Puede ser interesante examinar antetodo ciertas fuentes de primitivismo con el objetivo de identificar y profundizar algunas de sus dificultades más evidentes y posteriormente sugerir algunas soluciones.
BASES DEL PRIMITIVISMO
Hay diversos caminos de evolución que parecen haber convergido para formar la actual mezcla primitivista de teoría y práctica, al menos en América del Norte (no estoy familiarizado con el primitivismo inglés). Pero dos o tres bases sobresalen como las más influyentes e importantes: la desarrollada en Detroit a partir del anarco-marxista Black and Red y de anarquistas que participaban en Fifth Estate (FE), incluyendo en algún momento a John Zerzan, a pesar de que este último y FE se separaron enemistados por la interpretación del estatus de la agricultura, de la cultura y de la domesticación. En fin, ciertos activistas aislados del medio de Earth First!, a menudo influenciados por los ecologistas partidarios de la ecología profunda, que proponen una perspectiva de “retorno al Pleistoceno”.
FREDY PERLMAN Y FIFTH ESTATE
A pesar de que ha habido otros antecesores del primitivismo radical en el interior del movimiento anarquista moderno, incluso antes de su constitución, es a Fredy Perlman, y a Black and Red que publico sus trabajos al inicio de los 60, a quien el primitivismo contemporáneo debe más. Lo que ha tenido más influencia a sido la reconstrucción visionaria de los orígenes y del desarrollo de la civilización en Against His-Story, against Leviathan, publicado en 1983. En esta obra, Perlman proponía la idea de que la civilización nació en unas condiciones de vida relativamente duras (en un lugar y en un momento dado) que para la elite tribal exigieron desarrollar un sistema de irrigación colectivo. La construcción efectiva de este sistema necesitaba la acción de muchos individuos gracias a una “máquina social” bajo la dirección de la elite tribal. Y la “máquina social” nacida de ello fue el primer Leviathan, la primera civilización, que ha crecido y se ha reproducido a través de las guerras, la esclavitud y la creación de una máquina social cada vez más compleja. La situación en la que nos encontramos en el presente es un mundo en que los descendientes de esta civilización han conseguido invadir el globo y conquistar a casi todas las comunidades humanas. Pero como Perlman señala, incluso si casi toda la humanidad está actualmente atrapada en el seno de las civilizaciones, los Leviathanes, siempre hay resistencias. Y, en efecto, el desarrollo de las civilizaciones, desde sus orígenes ha sufrido la resistencia de todos los no civilizados, la comunidad de los humanos libres. La historia siempre es, hasta hoy en día, el relato de las primeras civilizaciones destruyendo las comunidades relativamente más libres de su alrededor, integrándolas o exterminándolas, y el relato de las victorias de civilizaciones luchando entre ellas, de civilizaciones exterminando, incorporando o sojuzgando otras civilizaciones. La resistencia es por lo tanto posible y podemos ligar nuestro linaje ancestral a personas que vivieron sin Estado, sin dinero y, en un cierto sentido profundo, más libres.
La visión de Fredy Perlman ha sido retomada y elaborada por otras personas implicadas en el proyecto de la revista Fifht Estate, entre los que destaca David Watson, que ha escrito bajo numerosos seudónimos, entre ellos George Bradford. FE se inició como una revista underground en los años 60 que evoluciono a anarquista revolucionaria a mediados de los 70, después más tarde como un proyecto anarco-primitivista en el curso de los años 80. A pesar de que FE ha abandonado recientemente algunas de las posiciones más radicales de sus inicios, se mantiene como una de las mayores bases del medio primitivista contemporáneo.
A pesar de que los trabajos de Watson están claramente basados en los de Perlman, ha incorporado sus propias preocupaciones, que comprenden un desarrollo más avanzado de la crítica de la tecnología y la “megamáquina” de Lewis Mumford, una defensa de la espiritualidad primitiva y del chamanismo, y un llamamiento para una verdadera ecología social (que evitaría los errores del naturalismo i tecno-urbanismo de post-carestía de Murray Boochin ). Se pueden encontrar el trabajo de Watson en un nuevo compendio de sus escritos más significativos publicados en FE en los años 80 bajo el título de Against the Megamachine (199, pero es también el autor de otros dos libros: How Deep is deep Ecology (1989, bajo el seudónimo de George Bradford) y Beyond Boochin: A Preface to Any Future Social Ecology (1996).
JOHN ZERZAN
John Zerzan, ciertamente el más conocido de los cultivadores del primitivismo en América del Norte, comenzó cuestionando los orígenes de la alienación social en una serie de ensayos publicados igualmente por Fifth Estate, a lo largo de los años 80. Estos ensayos han encontrado su lugar definitivo en la recopilación Elements of Refusal (1988, segunda edición en 1999). Comprenden críticas radicales a aspectos centrales de la cultura humana –el tiempo, el lenguaje, el numero y el arte- y una crítica influyente de que la agricultura es la línea de partida de la creación del cambio en una sociedad humana, la que Zerzan llama “la base de la civilización”. Sin embargo, a pesar de que estos ensayos iniciales, como se les suele llamar, aparecieron en FE, no eran siempre bien acogidos. Y, de hecho, cada número de FE en los que ivan apareciendo, incluían comentarios rechazando sus conclusiones en términos muy definitivos. Finalmente, cuando el colectivo FE se cansó de publicar estos ensayos originales, y cuando Zerzan encontró cada vez más difícil de soportar el disgusto de FE por la dirección hacia la que llevaba sus investigaciones, se volvió hacia otra publicación, la revista Anarchy; Demolition Derby, una revista de Michael William de vida breve, y finalmente hacia la revista inglesa Green Anarcchist, entre otras. Una segunda recopilación de sus ensayos, Future Primitive and Other Essays fue publicada por Anarchy/CAL Press en asociación con Autonomedia en 1994. De modo complementario ha editado dos importantes antologías primitivistas, Questioning Technology (coeditada por Alice Carnes en 1988 con una segunda edición en 1991) y más recientemente Against Civilization (1999).
John Zerzan es quizás más célebre por las conclusiones bruscas y sensatas de sus críticas iniciales. En sus últimos ensayos, y en sus escritos ulteriores –que serán familiares a los lectores de Anarchy Magazine-, ha rechazado finalmente toda cultura simbólica como alienante y propuesto una regresión al estado primitivo de la naturaleza humana pre-civilizada, pre-domesticada y anterior a la división del trabajo. También ha sido conocido en algunos círculos por su defensa calurosa de Unabomber, a quien ha dedicado la segunda edición de Elements of refusal, precisando de este modo a los que podrían dudar de que era realmente serio en sus críticas y de nuestro deseo de desarrollar una crítica de fondo con una práctica sin compromisos.
EARTH FIRST! I LA ECOLOGÍA PROFUNDA.
La base primitivista desarrollada en el medio de Acción Directa de Earth First! “en defensa de la Madre Tierra” está estrechamente entrelazada con la formulación de la Ecología Profunda por Arne Naess, Bill Devall y George Sessions, entre otros. En su base, la comunidad de acción directa de Earth First! (Implantada principalmente en el Oeste de los EE.UU. y ampliamente anarquista) parece encontrarse en la búsqueda de un fundamento filosófico apropiado para su defensa no-urbana de las regiones vírgenes y del lado salvaje de lo humano y haber encontrado alguna munición eficaz, ya que no una teoría coherente, en la Ecología Profunda.
Earth First! , en tanto que organización sólida e informal (ciertamente no en la totalidad), busca sus orígenes en el eco-anarquismo autóctono d’Edward Abbey (del que los escritos como Desert solitaire y la novela The Monkey Wrench Gan fueron muy influyentes) i del ecologismo radical autóctono de David Foreman y de sus amigos. De hecho Earth First! Desde sus inicios ha defendido frecuentemente una posición explícitamente anti-immigración –“la naturaleza salvaje norte-americana para los ciudadanos americanos y canadienses únicamente- para salvar toda esta naturaleza de la degradación humana creciente, que explota minas, construye carreteras, tala los bosques, practica una agricultura intensiva y desarrolla el turismo al servicio de la sociedad de consumo de masas contemporánea. Pero Earth First no se ha sentido jamás obligado a desarrollar una teoría social crítica.
Sin embargo, desde que Earth First! Se ha extendido más allá del sudoeste americano se ha convertido en el centro de un amplio movimiento de acción directa, resulta claro que las personas que juntan a los bloqueos, marchas, colocando pancartas y efectuando lock-downs están bastante influidos por los movimientos sociales categóricamente no-autóctonos de los años 60 y 70 (los derechos cívicos, anti-guerra, antinuclear, movimientos feministas, anarquistas, etc). Las contradicciones entre la base y la dirección informal sobre el control de la revista Earth First! alcanzaron su apogeo con la dimisión de Foreman y la fundación de la revista Wild Earth, focalizada en una perspectiva de conservación biológica más próxima a sus aspiraciones. La nueva dirección de Earth First! (el nuevo colectivo que anima la revista después de la marcha de Foreman) refleja la diversidad actual de los activistas implicados en lo sucesivo en el medio EF! –una mezcla ecléctica de ambientalistas liberales/reformistas, ecoizquierdistas (incluso eco-sindicalistas afiliados a la IWW), algunos ecologistas (en el sentido del partido verde), una variedad de eco-anarquistas y ciertos partidarios de la ecología profunda. Pero, a pesar de esta diversidad, esta claro que la ecología profunda es la influencia más basta en el seno de Earth First!, comprendidos aquellos que se consideran a sí mismos como primitivistas. Esto se explica principalmente porqué Earth First es fundamentalmente un movimiento de acción directa en defensa de la naturaleza no humana, y no es de una manera clara un movimiento orientado hacia lo social, a pesar del compromiso social radical frecuente en numerosas personas que participan en él.
La ecología profunda aporta la justificación teórica para actitudes del género “la Naturaleza antes, la sociedad detrás”, presentes frecuentemente en Earth First!, constituye una visión biocéntrica o ecocéntrica muy construida (“la perspectiva de un mundo natural unificado” como dicen los Lone Wolf) respecto a las perspectivas supuestamente antropocéntricas que privilegian los valores humanos y que predominan en la mayor parte de las otras filosofías. Ofrece además una filosofía que se funde con la espiritualidad de la naturaleza y que, en su conjunto, sirven de justificación a la perspectiva eco-primitivista de numerosos activistas que desean una reducción de la población, o una eliminación de la tecnología industrial, con el objetivo de reducir o de suprimir la destrucción creciente del mundo natural por la sociedad industrial moderna. A pesar de que al filósofo noruego Arne Naess (que no es primitivista) se le atribuya la creación de la ecología profunda, el libro que le ha dado su nombre es el de Bill Devall i George Session: Deep Ecology (1986). El de Arne Naess, Ecology Community and Lifestil: Outline of an Ecosophy apareció en 1990.
¿CUÁL PRIMITIVISMO?
Como parece evidente, después de esta rápida hojeada (que ha dejado necesariamente de lado las discusiones de numerosos detalles, así como otras corrientes y influencias importantes), los fundamentos del medio primitivista no son solamente diversos, sino también a menudo incompatibles en gran parte. Definirse como primitivistas puede significar cosas muy diferentes para aquellos y aquellas que están influenciados por Fredy Perlman o David Watson, John Zerzan o Arne Naess.
Fredy Perlman celebra de un modo poético el canto y la danza de las comunidades primitivas, su inmersión en la naturaleza y su harmonía con las otras especies. Para David Watson el primitivismo implica ante todo valorar la manera de vivir de manera “sostenible” y preindustrial (no necesariamente preagrícola).
De numerosos pueblos, que según él, están centrados en culturas tribales (particularmente en religiones tribales) i en modos y técnicas de convivencia. Para John Zerzan el primitivismo es ante todo y ante todo una posición propugnando el fin de todas las alienaciones simbólicas posibles y de toda división del trabajo con el fin de que experimentemos el mundo como unidad de experiencia nueva, sin necesidad de religión, de arte o de otras compensaciones simbólicas. Mientras que para aquellos que están influenciados por la ecología profunda, el primitivismo significa el retorno a un mundo preindustrial habitado por una pequeña población humana capaz de vivir, no solamente en harmonía con la naturaleza, sino también con un impacto mínimo sobre las otras especies de animales y plantas (incluso las bacterias).
EL PRIMITIVISMO COMO IDEOLOGÍA
Incluso apreciando y respetando los contenidos de la mayor parte de las corrientes primitivistas, se pone en evidencia los problemas en la formulación de toda una teoría radical centrada sobretodo en la identidad primitivista (o del resto de positivos concebidos como identidad). Como ya Bob Black ha sostenido “la existencia del recolector/cazador comunista/anarquista, pasada y presente es importante. Pero no necesariamente por sus exitosas adaptaciones al hábitat específico, que por definición no son generalizables. Sino porqué demuestran que la vida fue antes, que la vida puede ser mañana, radicalmente diferente. La cuestión no es recrear estos modos de vida (aunque pueden haber algunas ocasiones para hacerlo) sino apreciar el hecho que, si un modo de vida totalmente contradictorio con el nuestro viable, según el registro de sus huellas en un millón de años, entonces puede ser que otros modos de vida opuestos al nuestro lo sean también” (Bob Black, Technofilia, An Infantile Disorder, Green Anarchist).
Si resulta evidente que el primitivismo implica siempre este tipo de conclusiones abiertas y de posición no ideológica, la identidad primitivista sería menos problemática. Desgraciadamente, para la mayor parte de los primitivistas la visión idealizada y hypostaseada de las sociedades primitivas tiende irresistiblemente a desplazar la centralidad esencial de la propia teoría crítica, sean cuales sean sus protestas regulares sobre este tema. La crítica se desplaza rápidamente desde una comprensión del mundo social y natural hacia la adopción de un ideal preconcebido a partir del cual es medido este mundo (y la propia vida de cada uno), y este ideal pasa a ser la posición ideológica por excelencia. Esta tendencia casi irresistible a la idealización es la más grande debilidad del primitivismo.
Esto es especialmente claro cuando las tentativas se hacen para precisar el significado exacto de la palabra “primitivo”. No hay sociedades “primitivas” contemporáneas, ni incluso sociedades “primitivas” aisladas, identificables, arquetípicas. A pesar de que esto sea aceptado por la mayor parte de los primitivistas, la importancia de este hecho no es siempre comprendida. Todas las sociedades en el presente (y históricamente) tienen su propia historia, son sociedades contemporáneas en el sentido en que existen en un mismo mundo (incluso cuando están alejadas de los centros de poder y de fuerza) que los Estados-naciones, las multinacionales y el sistema de intercambio global de bienes.
Incluso las sociedades antiguas que existían antes de la aparición de la agricultura y de la civilización estaban adaptadas de un modo inimaginable a modos de vida diversos que evolucionaban a lo largo de su existencia. Y, más allá de algunas especulaciones de base, no podremos jamás saber lo que eran estos modos de vida, a pesar de que fueron lo más auténticamente primitivo. Esto no significa que no tengamos nada que aprender de la vida de los cazadores recolectores contemporáneos –o de los horticultores y pastores nómadas e incluso de las comunidades que viven de la agricultura -. Esto significa que no se puede tomar una forma de vida como un ideal que hay que emular sin crítica, o construir un ideal arquetípico basado sobre especulaciones sobre lo que puede haber existido.
NI DETRÁS NI DELANTE, PERO ELIGIENDO A DONDE IR
Como no dejan de puntualizar todas las críticas al primitivismo, somos incapaces de retroceder en el tiempo. Pero esto no se debe (como la mayor parte de los críticos piensan) porqué el “progreso” social y técnico sea irreversible, ni porqué la civilización moderna sea irreemplazable. Existen muchos ejemplos históricos de resistencia a la vez a las innovaciones sociales y técnicas, y de retornos hacia aquello que es considerado (por los creyentes en el progreso) no como un simple modo de vida, sino como algo inferior y retardatario. Más fundamentalmente, no podemos retroceder en el mismo sentido o en no importa que dirección LLEVE la sociedad, nuestro punto de partida estará forzosamente ligado al lugar donde estamos en este momento. Estamos todos y todas presos de un proceso histórico y social que limita nuestras opciones. Como los marxistas muestran típicamente, las condiciones materiales de producción presentes y las relaciones sociales determinan fuertemente las posibilidades de cambio social. Incluso siendo los anarquistas (a justo título) críticos con las hipótesis productivistas escondidas detrás de este tipo de formulaciones, generalmente es exacto que las condiciones sociales de vida existentes (en todas sus dimensiones materiales y culturales) ejercen una inercia que vuelve toda idea de “retorno” a un modo de vida anterior (o más ciertamente imaginado) extremadamente problemático.
Pero no tenemos más necesidad de ir atrás que ir hacia el futuro que nos preparan el capital y el estado. Como nos enseña la historia, su progreso ni es ni ha sido jamás nuestro progreso -concebido como la desaparición substancial de la alienación social, de la domesticación o de la explotación-. Haríamos mejor atravesando el desierto de todas las filosofías de la historia para remar al fin en nuestra propia dirección.
No será sin abandonar los encorsetamientos inútiles, y siempre ideológicos, impuestos por la interpretación directiva de la historia que seremos libres para ser lo que deseamos, en contra de lo que ciertas concepciones del progreso (o del pasado) no piden que seamos. Esto no significa que debamos ignorar, aquello que en tanto que sociedad entera, somos ahora, pero debe implicar que ninguna ideología puede encerrar o definir el empuje social y revolucionario sin falsificarlo. La vitalidad de este empuje crítico precede a toda teorización, en cada una y en todas las contradicciones entre nuestros deseos inmediatos por una vida unitaria y no-alienada y todas las relaciones sociales actuales, los roles y las instituciones que impiden la realización de estos deseos.
CRITICA DE LA CIVILIZACIÓN, DEL PROGRESO Y DE LA TECNOLOGIA
Para nosotros, más importante que la re-evaluación de lo que se denominan “sociedades primitivas” y “modos de vida”, es el examen crítico de la sociedad en la que vivimos aquí y ahora y las métodos de alienar sistemáticamente nuestras actividades cotidianas y destruir nuestros deseos de un modo de vida más unitario y satisfactorios. Y esto ha de ser ante todo un proceso de negación, una crítica de nuestras vidas del interior antes que del exterior. Las críticas ideológicas, cuando constituyen elementos negativos se centran en el exterior de nuestras vidas, alrededor de una especie de ideal positivo al cual deberíamos conformarnos. El poder de sus críticas sociales (ultrasimplificadas) se obtiene por el rechazo de la necesaria centralidad de nuestras propias vidas y de nuestras propias perspectivas hacia toda verdadera crítica de nuestra alienación social.
El medio primitivista ha desarrollado y popularizado las críticas de la civilización, del progreso y de la tecnología y esto es su aportación más importante. No me considero primitivista a causa de lo que veo como una avanzada ideológica de una teoría que idealiza una forma particular de vida (que puede haber existido o no). Pero esto no significa que sea menos crítico con la civilización, el progreso o la tecnología. Al contrario, veo estas críticas de un modo esencial para el rebrote y la futura radicalización de toda verdadera tentativa de crítica social general contemporánea.
El primitivismo como ideología queda englobado en una posición que pide al final la construcción de una sociedad compleja y que necesita de manera evidente no solo transformaciones sociales masivas, cambios técnicos y dispersión de la población sino también el rápido abandono de 10.000n años de civilización. Es un eufemismo decir que esto entraña enormes riesgos para nuestra supervivencia como individuos incluso, probablemente como especie (a causa sobretodo de las amenazas ligadas al armamento nuclear, químico y biológico que no pueda ser desmantelado). En el presente el primitivismo puede como máximo ofrecer promesas imprecisas sobre resultados altamente especulativos, incluso en las circunstancia más favorables: la eventual desmoralización y capitulación planetaria de la clase dominante, sin demasiadas guerras civiles importantes llevadas a cabo por facciones en el intento de restaurar el viejo mundo en parte o en su totalidad. Así, el primitivismo, al menos en su forma actual, no será nunca susceptible de obtener el apoyo de nada más que un pequeño número de descontentos marginales, incluso después de un hundimiento social.
Para ejercerse, la crítica de la civilización no precisa el rechazo ideológico de todo el desarrollo histórico y social en el curso de los 10 o 20.000 últimos años. La crítica del progreso no significa que tengamos la necesidad de volver a un modo de vida anterior o de establecer un estado preconcebido e idealizado de la no-civilización. La crítica de la tecnología no significa que no podamos intervenir victoriosamente para eliminar primero las formas más destructivas de la producción tecnológica, del consumo y del control, conservando las formas de tecnología menos intensiva, las menos sociales, las menos destructivas para el medio ambiente con vistas a transformaciones futuras o a su eliminación definitiva (mientras intentamos reducir sus efectos alienantes). Todo esto significa que puede muy bien ser más potente formular una posición revolucionaria que no se dejará voluntariamente degenerar en ideología. Y que el primitivismo, desembarazado de todas sus taras ideológicas, se mejore bajo otro nombre.
¿Cómo deberá llamarse una perspectiva social y revolucionaria que incluya las críticas a la civilización, al progreso y a la tecnología, ligadas a aquellas a la alienación, la ideología, la moral y la religión? No puedo decir que haya alguna formulación que no tenga la posibilidad real de degenerar en ideología. Pero dudo que podamos hacerlo peor que el “primitivismo”. Yo probablemente continuaré definiéndome con la simple etiqueta de “anarquista”, teniendo la seguridad que con el tiempo la mayor parte de las críticas válidas ahora identificadas estrechamente al primitivismo serán integradas crecientemente en el medio anarquista, e identificadas estrechamente con él, tanto en la práctica como en la teoría anarquista. A los “anarcoizquierdistas” no les gustará este proceso, tampoco a los “anarcoliberales” ni a otros.
Pero la crítica a la civilización está suficientemente implantada para permanecer, junto con sus corolarios que son las críticas del progreso y de la tecnología. La profundización continua de las crisis sociales planetarias que resultan del desarrollo incesante del capital,, de la tecnología y del estado, no permitirán a los anarquistas todavía reacios a ensanchar la crítica ignorar por mucho tiempo las implicaciones de estas crisis.
Estamos en el comienzo de un nuevo siglo. Algunos dirán que estamos más cerca de la anarquía de lo que lo estábamos hace dos siglos en los tiempos de Godwin, Coeurderoy o Prouhom. Pero muchos también podrán decir que estamos más lejos. ¿Lo estamos? Si somos capaces de formular una crítica más fuerte más resistente a las tentaciones de la ideología, y si somos capaces de desarrollar una práctica más radical, más intransigente y portento abierta en sus conclusiones, quizás tendremos todavía una posibilidad luchando de influir en las inevitables revoluciones que han de venir.
jueves, 4 de junio de 2009
¿Destrozar la Civilización? x Willful Desobedience
Presupongo que todo anarquista querría poner un fin a cada intitución, estructura y sistema de dominación y explotación. El rechazo de esto es, después de todo, el significado básico del anarquismo. Del mismo modo, la mayoría estarían de acuerdo que entre estas instituciones, estructuras y sistemas se encuentran el estado, la propiedad privada, la religión, la ley, la familia patriarcal, la gobernación de la sociedad de clases…
En años recientes, algunos anarquistas han empezado a hablar lo que parece ser en grandes términos la necesidad de destruir la civilización. Esto ha conllevado, por supuesto, una reacción en defensa de la civilización. Por desgracia, este debate ha sido mayoritariamente áspero, consistente en llamarse cosas, y mutuas representaciones erróneas del contrario y la disputa territorial sobre la propiedad de la etiqueta “anarquista”, en vez de una argumentación real. Uno de los problemas (no obstante, probablemente no el más importante) detrás de esta incapacidad para debatir el tema en cuestión verdaderamente es que muy poc@s anarquistas de cada uno de los lados ha intentado explicar con precisión lo que quieren decir con “civilización”. En vez de esto, se quedan en un término nebuloso que representa todo lo que es malo para l@s de un bando, y todo lo que es bueno para l@s del otro.
Para poder desarrollar una definición más precisa de lo que es la civilización, es importante examinar cuándo y dónde surgió y que diferencias existen realmente entre las sociedades que se suelen llamar civilizadas y aquellas que no son consideradas como tal. Un estudio así nos muestra que la ganadería, agricultura, un modo de vida sedentario, el refinamiento en las artes, oficios y técnicas e incluso las formas más simples de fundición del metal no son suficientes para definir una sociedad como “civilizada”. (aunque esto configure la bases materiales necesarias para la aparición de la civilización). En cambio, lo que diferencia lo que surgió hace unos 10.000 años en la “cuna de la civilización” y que es compartido por todas las sociedades pero falta en aquellas definidas como “no-civilizadas” es una red de instituciones, estructuras y sistemas que imponen relaciones sociales de explotación y dominación. En otras palabras, una sociedad civilizada es aquella que consiste en estado, propiedad, religión (o en sociedad modernas, ideologías), ley, familia patriarcal, intercambio de objetos de consumo, gobierno clasista –todo lo que, como anarquistas, nos oponemos.
Dicho de otro modo, lo que todas las sociedades civilizadas tienen en común es la sistemática expropiación de las vidas de aquell@s que viven en dichas sociedades. La crítica a la domesticación (dejando a un lado los subrayados morales) provee una herramienta útil para entender esto. ¿Qué es la domesticación si no la expropiación de la vida de un ser por otr@ que entonces explota esa vida para beneficio propio? La civilización es pues la domesticación sistemática e institucionalizada de la gran mayoría de las personas por unas pocas que se sirven de la red de la domesticación.
Así el proceso revolucionario de reapropiación de nuestras propias vidas es el proceso de descivilizarnos en la supuesta unidad de la Naturaleza. Esto es, convirtiéndonos en individuos incontrolables capaces de tomar y llevar a cabo las decisiones que afectan a nuestras vidas en libre asociación con otr@s.
Por lo dicho hasta aquí debe ser obvio que yo rechazo cualquier modelo de un mundo ideal (y desconfío de cualquier visión que sea demasiado perfecta –sospecho que en ellas el individuo ha desaparecido). En cuanto que la esencia de la lucha revolucionaria enmarcada en las ideas anarquistas es la reapropiación de la vida por los individuos que han sido explotados, desposeídos y dominados, en el proceso de esta lucha la gente debe de poder decidir como quieren ell@s crear su vida, de qué se sientes que en este mundo se pueden apropiar para aumentar su libertad, abrir posibilidades y añadir para su disfrute, y qué es lo que sería sólo un burdo robo al placer de vivir y delimita las posibilidades para expandir su libertad. No veo como un proceso tal podría crear un solo y universal modelo social. Si no innumerables experimentos que variarán drásticamente de un lugar a otro y a lo largo del tiempo, que reflejarían las necesidades singulares, deseos, sueños y aspiraciones de cada un@ de tod@s los individuos.
Así pues, destruyamos la civilización, esta red de dominación, pero no en el nombre de ningún modelo, sin una moralidad ascética de sacrificio, ni la mística desintegración en la dentro de la supuestamente desalienada unidad con la Naturaleza, si no más bien la reapropiación de nuestras vidas, la recreación colectiva de nosotr@s mism@s como individuos únicos e incontrolables es la destrucción de la civilización –de esta red de dominación de 10.000 años de edad que se ha esparcido por todo el globo- y el comienzo de un viaje maravilloso y sobresaltado viaje adentro de lo desconocido que es libertad.