martes, 11 de agosto de 2009

¿Anarquía para las masas? x Janos Biro

En el texto “Ciencia moderna y anarquismo”, Kropotkin dice que el anarquismo es un movimiento social no muy diferente del socialismo. Él no nació de la ciencia o de la filosofía, sino del pueblo. El anarquismo siempre existió, porque el gobierno, de una forma o de otra, siempre existió. Esta dicotomía, necesaria e inevitable, representa la simple oposición entre la autoridad sobre el pueblo y el poder del pueblo en sí. Este poder del pueblo para auto-gobernarse es llamado cooperación mutua. Para él, esa cooperación es una característica natural que, también por motivos naturales, una minoría autoritaria siempre combatió.

Es necesario entender lo que se está llamando de pueblo. Por pueblo, Kropotkin entiende a cualquier grupo de personas que existe en una sociedad, pero él coloca en un sólo conjunto a los tribales y a los civilizados, como si la masa fuera sólo parte del desarrollo de una tribu, y en eso él coincide con Marx y Hobbes. Él coloca el anarquismo como una revolución permanente, pues según él el gobierno siempre existió y siempre va a existir. Esto quiere decir que el pueblo siempre se opuso a la autoridad, exactamente porque tiene el poder de auto-gobierno. Kropotkin extiende este poder de auto-gobierno del pueblo, que es la cooperación mutua, para las masas, o sea, este poder no es afectado por el tamaño o la complejidad social del grupo, sino sólo por la influencia de la autoridad de una minoría que quiere tomar el poder del pueblo para sí misma. Él cree que el interés general propicia la existencia de instituciones que mantengan la vida más pacífica posible. Son estas instituciones las que posibilitan la cooperación mutua, sin embargo, se considera que ellas surgen naturalmente, por que también se considera a la cooperación mutua como algo natural.

Un anarco-primitivista concordaría con que la anarquía es independiente de la ciencia y la filosofía, pero también entiende que no cualquier grupo humano puede ser auto-gobernado. Esto porque comprende que el surgimiento de las masas no fue natural, sino provocado por el desenvolvimiento de una cultura de acumulación y expansión. Si la cooperación mutua es natural, ella existe desde la existencia del primer ser humano, y ella se desenvuelve, como cualquier otra característica natural, por selección natural. Si esto fuese verdad, entonces se desarrolló para grupos pequeños, en los cuales nuestra especie surgió y vivió hasta hace muy poco tiempo. Fue sólo con la agricultura y con la cultura de la dominación que ocurrió la explosión poblacional humana. No había pueblo, había sólo personas con lazos de sangre.

Para el anarco-primitivismo, la masa es ingobernable, tanto por sí misma como por una minoría, porque es un resultado de un modo de vida muy reciente y que no está a disposición de las personas, pero sí al de la producción y el consumo. Si no hubiese pueblo no habría poder del pueblo para ser tomado por una minoría. Lo que habría sería la autonomía del individuo. El individuo no necesita de instituciones sociales para mantener su autonomía, porque ella es personal y natural. La única manera de impedir la autonomía personal es crear un concepto de interés intra-personal, o colectivo. El poder de la minoría o de la mayoría era imposible porque no había conflicto entre la individualidad y colectividad, y no había conflicto porque no había un concepto que los separase, así como tampoco hay separación entre ambos para otras especies.

La cooperación mutua no es una forma de impedir la “guerra de todos contra todos”, porque ella sólo puede darse cuando no hay una conciliación posible entre los intereses personales y los intereses colectivos, lo que sólo sería posible es que ambos tuviesen desarrollos con direcciones diferentes. La capacidad de conciliar los intereses personales y colectivos como si fuesen uno sólo debe anteceder a las instituciones que presuponen esa separación, porque esta separación no existió durante la mayor parte de la historia humana, y el ser humano no sólo no podría mantener la estabilidad poblacional sino que probablemente no sobreviviría. Además de eso, ambas cosas no pueden desarrollarse de formas distintas si están sujetas a la misma presión selectiva. Lo que perjudicaría al individuo perjudicaría a la colectividad, y viceversa.

Sólo en un modo de vida donde hay otros intereses, que no están destinados a la supervivencia, como la acumulación y la expansión, el interés colectivo puede entrar en conflicto con el interés individual, y tal conflicto sólo puede resolverse si uno de los dos cede en nombre del otro. Kropotkin, como Rousseau, creía que el interés de un grupo podría coincidir con el interés personal de cada miembro, aunque tal grupo tuviera un tamaño y una complejidad que no fuesen experimentados por la humanidad durante un tiempo suficiente para que nosotros podamos adaptarnos biológicamente a ellos, aunque este modo de vida continuase basándose en la acumulación y en la expansión. Aunque ambos concordasen en que la superpoblación y la aglomeración de personas es un obstáculo para la autonomía, ellos jamás entraron en una crítica profunda de las causas del crecimiento poblacional, en general tratando esto cómo algo natural e inevitable, y no una consecuencia de la explotación y del dominio sobre la naturaleza.

Algunos aún dirían que la masificación es independiente del número de miembros que tiene una sociedad, por que es sólo una forma de relación entre ellos. Tal afirmación es absurda. La masificación es resultado de la adicción de la cantidad, y ella no puede haber sido posible sin sacrificar la calidad, en ningún grupo. Aún siendo posible que grupos sociales de miles de miembros convivan, tienen un límite numérico que, de ser traspasado, desestabiliza su capacidad de cohesión. Además de eso, insectos y otros seres que viven en grupos grandes evolucionaron con una estrategia reproductiva completamente diferente. No hay en el planeta ningún mamífero de gran porte que viva en grupos grandes. Su estrategia reproductiva se basa en una mortalidad baja, para equilibrar una natalidad baja. Si hubiese alguna forma de maximizar la supervivencia tanto para la cantidad de personas vivas, aumentando la natalidad y disminuyendo la mortalidad, como para la calidad de la vida, la falta de racionalidad no sería un impedimento. Nuestra llamada racionalidad nos permite crear tecnologías en una tasa acelerada, pero crear tecnologías no presupone mejorar la calidad de vida, como indica la igualmente creciente tasa de suicidios, depresión y dependencia de drogas.

Todo indica que no hay anarquía de masas. Para defender la anarquía, debemos oponernos a la masificación, no sólo en el sentido de alienación de las masas, sino en el de dinámica poblacional. Concienciar a las masas no es suficiente, y si el único interés de esa concientización es transferir el poder del gobierno para las masas, de nada habrá servido, sólo habremos transferido el problema. Autonomía no es el poder del pueblo sobre el gobierno, es la independencia de todo tipo de gobierno.

Entrevista a Hakim Bey x High Times Magazine & Hakim Bey

NOTA DE EL HEDONISTA: PUES SI. KE GRAN COMBINACION. HAKIM BEY HABLANDO DE LA MARIHUANA...Y BUENO OTRAS COSILLAS COMO LAS TAZ Y TODO ESO

Mucho antes de que se convierta en una leyenda “cult”, oí por primera vez el nombre del misterioso y esquivo Hakim Bey cuando giraba el dial de la radio en Nueva York. Él fue mencionado en un programa de la WBAI FM llamado “La Cruzada Mora Ortodoxa”. Pero inmediatamente, varios de mis amigos estaban hablando en surdina sobre sus búsquedas de la Zona Temporalmente Autónoma. Intrigado, busqué este clásico escrito underground de Hakim, T.A.Z., la Zona Temporalmente Autónoma: Anarquismo Ontológico y Terrorismo Poético (Autonomedia, po Box 568, Brooklyn, NY 11211). Lo hallé en una pequeña librería esotérica que tenía desde trabajos de Emma Goldman hasta Aleister Crowley. Comencé a preguntar sobre la Sociedad del Anarquismo Ontológico y sobre el enigmático Hakim Bey. Nadie sabía como llegar al efímero Hakim. Llamar a sus editores fue un nuevo fracaso.

Hakim Bey también lanzó un CD declamado con música de Bill Laswell por el sello Axiom, llamado también TAZ. Entonces también los contacté –otra vez, inútilmente. Hasta que un día hallé un billete en mi cama en el que se me proponía visitar la Calle Mott a las 9 de la noche para una entrevista. ¿Como llego eso hasta allí? En esa calle, un carro anónimo me arrinconó y llevó a un obscuro restaurante en un sótano del Chinatown, donde una cabina privada con cortinas estaba separada con un pequeño narguilé y un plato lleno de Nepal Templo Balls(1). Y fui invitado a entrar.

HIGH TIME: Hakim, ¿de dónde vienes?

HAKIM BEY: Bien, la información básica (que es todo de lo que yo hablo) es que yo fui un poeta de la corte de un principado sin nombre en el norte de la India, que fui prendido en Inglaterra por la bomba de un atentado anarquista y que vivo en Pine Barrens, Nueva Jersey, en un trailer de la Airstream(2). Cuando vengo a Nueva York me quedo en un hotel en Chinatown.

HT: ¿Qué es la Zona Temporalmente Autónoma?

HB: La Zona Temporalmente Autónoma es una idea que algunas personas creen que yo creé, pero no creo haberlo hecho yo. Yo creo que sólo coloqué un nombre que despertó algo que ya estaba aconteciendo: la ineludible tendencia de los individuos para juntarse en grupos y recoger libertad. Y que no tuvieran que esperar por ello hasta que llegue algún utópico y abstracto futuro post-revolucionario.

La cuestión es: ¿Cómo los individuos en grupos maximizan la libertad bajo las situaciones de días como hoy, en el mundo real? Yo no estoy preguntándome cómo nos gustaría que fuese el mundo, ni sobre por qué estamos queriendo transformarlo, sino por lo que podemos hacer aquí y ahora. Cuando hablamos sobre una Zona Temporalmente Autónoma, estamos hablando en como un grupo, una coagulación voluntaria de personas afines no-jerarquizada, puede maximizar la libertad por ellos mismos en una sociedad contemporánea. Una organización para la maximización de actividades placenteras sin el control de jerarquías opresivas.

Existen puntos en la vida de todos en los que las jerarquías opresivas invaden con una regularidad casi diaria; puedes nombrar a la educación compulsiva, o al trabajo. Eres forzado a “ganar la vida”, y el trabajo por sí sólo es organizado como una jerarquía opresiva. Entonces el común de la gente, todos los días, tiene que tolerar la jerarquía opresiva del trabajo alienado.

Por esa razón, crear una Zona Temporalmente Autónoma significa hacer algo real sobre esas jerarquías reales y opresivas – no solamente declarar nuestra antipatía teórica hacia estas instituciones. ¿Comprendes la diferencia que he desarrollado aquí?

Con el aumento de la popularidad del libro, muchas personas confundieron el término y lo usaron como un rótulo para todos los tipos de cosa a las que él realmente no pertenece. Eso es inevitable, una vez que el propio virus de la frase está suelto en la red (para usar metáforas de ordenadores). Si las personas lo usan erróneamente, o no, eso no es tan importante, porque el significado está incrustado en el término. Es como un virus verbal. Él dice lo que significa.

HT: ¿Una Zona Temporalmente Autónoma necesariamente se abstiene del uso del dinero?

HB: Eso es difícil en una situación real, pero puede acontecer. El Rainbow Gathering(3), por ejemplo, se abstiene del uso del dinero. Eso, digamos, garantiza un grado mucho mayor de autonomía temporal en las personas que están participando. El placer de ellos aumenta cuando salen de la dimensión económica de dinero/mercancía.

HT: La prensa conectó el fenómeno TAZ al movimiento Cyberpunk. ¿Crees que Internet es una Zona Temporalmente Autónoma?

HB: No. Es un mal entendido muy peculiar que vino a la tona. La revista “Team” hizo una materia sobre el ciberespacio y me citó erróneamente – lo que me dejó particularmente feliz. Si “Team” entendiese lo que yo estaba hablando, estaría forzado a reestructurar toda mi filosofía, o tal vez desaparecer para siempre en desgracia.

Ellos decían que el ciberespacio es una Zona Autónoma, y yo no estoy de acuerdo. Enfáticamente, no concuerdo. Yo creo que la libertad incluye el cuerpo. Si el cuerpo está en un estado de alienación, entonces la libertad no es completa en ningún sentido. El Ciberespacio es un espacio sin cuerpo. Él es un espacio abstracto y conceptual. No existe olor en él, ni gusto, ni sentimiento, ni sexo. Si una sola de estas cosas existe allá, son sólo simulacros de estas y no ellas mismas.

La única cosa que Internet o el ciberespacio pueden tener con relación a la Zona Temporalmente Autónoma es que ellos son instrumentos o “armamento” útil para alcanzar la libertad. Entonces es importante trabajar para proteger las libertades de expresión y comunicación que están abiertas en este exacto momento por Internet contra el FBI, Clinton y la “Infobahn” (un buen término en alemán para designar la autopista de la información). ¡Hay que ser cauteloso para no ser atropellado en la Infobahn! Comunicándose por una BBS(4), un grupo puede planear un festival de manera mucho más eficaz, alguna actividad como un Rainbow Gathering, estructurando oportunidades que maximicen el potencial para el surgimiento de una TAZ real. Internet también puede ser usada para montar una red económica alternativa genuina. Cambios y permutaciones trilladas en las comunicaciones privilegiadas de Internet.

HT: ¿Puedes explicarnos el “Terrorismo Poético”?

HB: Yo entiendo el terrorismo poético por acciones no violentas a gran escala que pueden tener un impacto psicológico comparable al poder de un acto terrorista – con la diferencia de que este acto es un cambio de conciencia. Supongamos que tienes un grupo de actores de la calle. Si haces un llamado para acudir a este acto en la “calle”, ya se ha creado una división entre el artista y público, y se perdió por sí misma cualquier posibilidad de impactar directamente en la vida cotidiana de la audiencia. Pero si empleamos el engaño, la creación de un incidente, una situación, puede ser posible persuadir a la gente a participar y aprovechar al máximo su libertad. Es una extraña mezcla de mentiras y la actividad ilegal (que es la esencia del arte) con una técnica de penetración psicológica de mayor libertad, tanto a nivel individual como social.

HT: ¿Puedes hacer algunas sugerencias para los lectores especiales del High Times sobre la creación de una TAZ?

HB: Bueno, bueno. Yo diría que me gustaría direccionar el movimiento cannabista, a un nivel más amplio, como una estrecha aleación, formando cruces y zonas de contingencia, con el movimiento libertario en la general.

Si los libertarios han pasado los últimos quince años organizando redes de alternativa económica para potencializar la creación de una Zona Autónoma Temporal y Permanente hacia una Zona Autónoma, en lugar de incurrir en los juegos banales de las políticas de terceros, que es un fracaso desde el principio; si el movimiento cannabista ha puesto su energía durante los últimos quince años en la organización de redes económicas alternativas, no necesariamente basadas en el comercio “criminal” del dinero para la marihuana, sino en las necesidades básicas y las posibilidades de la vida real; si toda esta energía es dirigida, en consecuencia, contrariamente a lo que me parece una total fantasía, un fantasma que podemos llamar en resumen “poder político democrático legislativo” – creo que tenemos mucho en el curso del cambio revolucionario en la sociedad.

En tales circunstancias, toda esta buena intención y mucha energía se ha concentrado en un mal juego – un juego en el que la autoridad establece las normas, y en el que “ellos” las establecen para que la gente como nosotros no pueda recuperar su poder dentro de ese sistema.

Ahora lo que estoy haciendo es una crítica anarquista, con las posibles razones de más compañeros. Creo que es una tragedia que la energía haya sido mal dirigida. No creo que sea demasiado tarde para despertar y ver lo que está sucediendo en la actualidad(5) aquí. Otro punto del que quiero hablar es que el High Times ha sido particularmente culpable en las últimas elecciones, cuando pidió a sus lectores (entre ellos, un gran porcentaje de usuarios de marihuana de este país) votar por Clinton, el hijo de puta, basándose en un rumor muy sospechoso: que Al Gore, un conocido mentiroso, tramposo e hipócrita, susurró a algunos activistas de la marihuana que él estaba de su lado. Así que, presumiblemente, miles si no millones, de los fumadores de marihuana y de la izquierda votaron a favor de otro grupo de hijos de puta, olvidando toda la sabiduría de la vieja consigna anarquista, “nunca vote, eso sólo alienta a los estúpidos”.

Voy a hacer una apuesta ahora. Tanto como ejemplares de la revista sean impresos, en los que se señale la virtud de la administración de Clinton, existirá una mejora en las leyes relacionadas con el uso de cannabis por placer. Puede haber una pequeña desaceleración en el uso de la marihuana medicinal o comercial. Desaceleración, pero no – de hecho, sólo una mayor regulación – la utilización de la hierba por placer. ¿De acuerdo? Y si eso no es cierto, yo soy el maldito infierno de la revista con mucha mierda de leche mezclada con azúcar.

HT: ¿Eso sería un acto de terrorismo poético?

HB: Heh, heh.

HT: ¿Crees que el movimiento cannabista es contraproducente en algunos aspectos?

HB: Antes de cualquier crítica, debo recalcar que yo pertenezco a una religión en la que la marihuana es un sacramento, y yo soy un defensor permanente de las acciones en favor de la marihuana. Uso el término “acción” en lugar de “legalización” por una razón muy específica, que ahora voy a explicar. Ofrezco, por tanto, críticas con un espíritu constructivo. Quiero que quede claro, como Nixon solía decir.

En los años en los que hay un movimiento a favor de la legalización de la marihuana, todas las leyes de ese país son peores y más opresivas. En el momento en el que hay un movimiento a favor de la legalización de la marihuana, el precio de la hierba se convierte en prohibitivamente caro debido a la guerra contra las drogas. ¿Existe una relación directa entre la guerra contra las drogas y el movimiento a favor de la legalización de la marihuana? Probablemente, no mucho. Sin embargo, hablar de todo, todo el tiempo y hacer que todo sea abierto, dejando las listas de discusión y las estadísticas a disposición de los organismos de inteligencia y otros no es una buena táctica cuando se trata realmente de una sustancia ilegal.

Creo que hemos asimilado un complejo de mártir en esta situación. Hay personas que quieren confrontar una proyección mental de lo que creen que es la “autoridad”. En otras palabras, contra los que representan la autoridad de una manera autoritaria. Simplemente se trata de cuestionar abiertamente la autoridad, y ellos se están definiendo como víctimas de los delincuentes y el Estado.

HT: ¿Se podría emplear un poco de terrorismo poético?

HB: Creo que se podría utilizar un poco de clandestinidad sensata y darle un sentido de terrorismo poético, sí.

HT: Has escrito extensamente sobre el Tong(6), sobre las sociedades secretas chinas. ¿Has querido decir que la economía underground de la marihuana está organizada de manera similar al Tong?

HB: Absolutamente, es organizada como una suma, como un… bueno, no está organizada como una suma de Tongs, y eso es un problema. El punto es que un Tong es una sociedad secreta. Y esto, de nuevo, es algo que no es sólo una fantasía; es algo real. Un grupo de amigos, de afinidad, que se junta para aumentar su placer y libertad por medios que no son reconocidos como legales por la sociedad, ha creado involuntariamente un Tong. Pero yo creo que se podría crear uno, también, conscientemente. Para esto necesitamos estética y tradiciones de sociedades clandestinas no jerárquicas.

¿Cómo organizar verdaderas redes secretas de intercambio? Más bien, como creamos un poema con esta situación, como hacer de esta obra no sólo una práctica económica, sino también un nivel imaginario, donde los corazones de las personas estén comprometidos.

HT: Una comunidad.

HB: Me gustaría ir más lejos, y utilizar el término de Paúl Goodman, Communitas(7), para demostrar que estamos hablando de algo más que la simple conformidad con el azar, sino realmente del objetivo por el cual estamos viviendo actualmente. Veo a la Zona Temporalmente Autónoma como el éxito temporal del florecimiento de estas redes. Lo que esperamos es que la actual estructura jerárquica no maximice su potencial para posibilitar la aparición de una TAZ. Hablemos de las redes como una especie de subsuelo rico en micelios que son el verdadero órgano de las plantas. Y se puede propagar por millas, tú sabes. Las setas que aparecen, la fruta – ellos son como una Zona Temporalmente Autónoma, son las flores de la red, si he conseguido esbozar aquí mi metáfora botánica. Una de las formas más evidentes del florecimiento es la fiesta: el Rave, el Encuentro Arco Iris (Rainbow Gathering), los festivales Zippies(8), y cosas como el Burning Man Festival (9) en Nevada – y todos los tipos de festivales espontáneos, no regulados ni mercantilizados, que aparecen.

HT: Pero quizás ellos tengan tiempo de vida, “fecha de caducidad” – sólo una cierta cantidad de tiempo para establecerse y florecer.

HB: Existen algunas situaciones de carácter temporal inherente. Y hay otras que son sólo temporales, porque no somos lo suficientemente fuertes para hacerlos permanentes. Digamos que convives durante algunos meses en un hermoso lugar cerca del bosque, a orillas de un lago, en el verano, con algunos amigos; entonces tienes una verdadera TAZ. El erotismo, la belleza y la libertad para hacer recorridos desnudo y fumando marihuana o haciendo lo que quieras. Pero como esto es impulsado por el dinero, la gente tiene que mantener el mercado, vender o ser vendido, esto sólo durará algún tiempo. Nos gustaría hacerlo durar para siempre, la TAZ transformado en una paz, una Zona Permanentemente Autónoma (Permanent Autonomous Zone). Pero no tenemos el poder económico para hacerlo. Es sólo temporal, porque nos falta el poder para que sea permanente.

Otras cosas son claramente de carácter temporal, y deben ser apreciadas por su temporalidad. Cuando la esencia de ellas empieza a perderse tenemos que entender esto y salir en la búsqueda de otras formas. Por lo tanto, cierta cantidad de lo que se llama “trabajo de fluctuación” es necesaria. Tienes que tener sintonía con la onda de libertad y placer que incrementan y lo que no lo son, por lo que puedes permanecer flotando espontáneamente y mantenerte por delante de este fenómeno. Eso es exactamente lo que hordas de personas están haciendo por allí: compañeros de edad en la RV(10), caras nuevas viajando ilegalmente, esto está ocurriendo. No estoy describiendo un plan utópico, es lo que está sucediendo de todas maneras. Tengamos conciencia de ello. Vamos a percibir que tiene mucho valor, por qué es algo que ocurre en favor de nuestras vidas, a diferencia de todos los juegos estúpidos de política.

Estamos constantemente seducidos por emplear nuestras fuerzas, nuestro amor y nuestra creatividad en objetivos que son rápidamente recuperados, aprovechados y mercantilizados por otros. Esto debe parar.

HT: Veo gente que tiene problemas para comunicarse con otras, porque está acostumbrada a hablar en la televisión. Entonces, ¿si convives en una comunidad, el primer paso para la creación de una TAZ sería la comunicación?

HB: Por supuesto. La gente está alienada por los medios de comunicación. Esto es algo que se repetirá constantemente. Cuanto más te relacionas con los medios, a menos que estés conectado a otros seres humanos en proximidad física. Y nuevamente, esto no es una gran teoría, esto es algo que simplemente está sucediendo. Si pasas más tiempo viendo televisión, pasas menos tiempo relacionándote con tus amigos. Y cuando esto se extiende en el plano social, empiezas a encontrar cosas muy extrañas ocurriendo. La corriente es más fuerte que cualquier acción individual dentro de ella. Existe una sinergia negativa, un efecto de retroalimentación negativa a través de la que la alienación de los demás es causada por televisiones, radios, periódicos, películas y libros. Desde luego, la crítica también se genera. Y de repente descubres que no es sólo una cuestión de alienación, es una cuestión de miserabilidad. Esta separación entre la realidad física y tú, te está haciendo miserable.

Muchas personas han comprendido esto. Pero no saben qué hacer porque no hemos expresado ninguna alternativa. Los fumadores de marihuana radicales no están generando una alternativa clara y realista; en lugar de esto, ellos persiguen sus sueños de acuerdo con la mierda del New Age y su estilo de vida.

HT: ¿Dónde podrían encontrar las personas las Zonas Temporalmente Autónomas?, ¿estás dispuesto a revelar cuándo y dónde encontrarlas?

HB: No puedo – precisamente porque no existen en los mapas con coordenadas cartesianas. Existen otras dimensiones a parte de los mapas donde las Zonas Temporalmente Autónomas pueden encontrarse. Me gusta metaforizar estas dimensiones como dimensiones fractales, y abordar toda la cuestión del caos y la complejidad. Una de las razones por las que no te puedo dar ninguna indicación es porque esta es una situación llena de complejidad fractal. En cualquier momento una TAZ puede ocurrir. En un nivel mínimo, una cena en la casa de alguien puede repentinamente desarrollarse como una TAZ. No cualquier cena, pero el potencial está ahí porque no está organizada para la convivencia y no de forma jerárquica. Y en un nivel mayor, la Zona Temporalmente Autónoma habría de expandirse más, la fiesta habría de realizarse durante algunos años. Cuando hablamos de la Zona Temporalmente Autónoma, per se, hablamos de nodos intensos de conciencia y acción, y es posible que los seres humanos no puedan soportar mucho. Quizá dieciocho meses o dos años de continua fiesta es todo lo que uno puede soportar.

TH: Bueno, conozco algunas personas que…

HB: ¡Claro! Pero entonces hablaríamos de una Zona Autónoma Permanente, tú sabes, es un concepto diferente.

HT: ¿Llamarías al Rainbow Gathering una Zona Autónoma Permanente?

HB: Yo lo llamo Zona Periódicamente Autónoma, que es otra variante de esta misma idea. Existen Zonas Autónomas que no se pueden mantener todo el tiempo, pero que se pueden realizar con una frecuencia constante, y los festivales anuales son un ejemplo. Lo que tenemos que hacer es evitar la comercialización. Y deseo precisar algo al respecto.

El festival es un momento intenso, pero periódico. Es momentáneo, pero periódico. Tal como ocurre en el Rainbow, no es necesario ser dueño de ninguna propiedad, ya que hábilmente se puede encontrar alguna. Cualquier grupo de personas en los Estados Unidos puede hacerlo. No es necesario unirse a las tribus Rainbow y seguir su estilo de vida (particularmente, no lo encuentro atractivo). Puedes hacer un encuentro en un bosque nacional y montar una tienda fuera de la línea comercial, o ir a un lugar habitado por pocos osos.

En el Burning Man Festival, el guardián del bosque más cercano se encuentra a 75 millas de distancia y, de todos modos, allí se convierte en un amigo y participante del festival. Es organizado por algunos artistas de California de la peor parte del desierto de Nevada, a sólo un mar de negro a la arena donde el ojo puede ver, y hacen una estatua gigante de mimbre de un hombre a partir de entonces; el último día del festival que esparcen fuego en él mientras todo el mundo celebra con una gran cantidad de bebidas de cerveza y disfrutan de la quema. Es un gran acontecimiento y siempre se repite con una periodicidad anual. A la gente le encanta esto. Una publicación escrita se imprime en el lugar, una pequeña emisora de radio FM se monta cada año, diferentes tipos de personas que provienen de lugares aislados llegan en buses o bicicletas hippies, el personal “florido” y el personal “Arco Iris” son hobos(11 ) y artistas de California. Todo el mundo se divierte mucho y, luego de recoger los desperdicios y caminar, llega el final de la actividad, y los guardias forestales que se encuentran de 75 millas de distancia no se disgustan porque lo que más les gusta es que, precisamente, el lugar se encuentre limpio. Entonces, cualquiera puede hacer esto. No es necesario esperar a la autorización de una autoridad tribal.

HT: Crear una TAZ es casi como crear tu propio espacio autónomo libre dentro de ti mismo.

HB: Estoy repitiendo la frase “maximizar el potencial de la apariencia”. Sé que es una frase medio grotesca y complicada, pero siempre ha de ser incluida en cualquier frase de las que hablamos aquí. No se puede declarar una TAZ. O, si tú puedes, eres un mago mucho más eficiente que yo. No puedes simplemente decidir tener un TAZ. Una TAZ es algo que ocurre espontáneamente. Cuando de repente dices, wow, tú sabes, hay N personas aquí, tienes N pero también N energía, entusiasmo, placer, libertad y conciencia, ¿cierto? El momento de sinergia cruzada ocurre cuando un grupo de personas planea algo más que una situación que suma las actividades de las personas. No podemos predecirlo. Lo único que podemos hacer es aprovechar al máximo el potencial de la aparición.



Glosario:

1. Bolas de Templo Nepalesas (Nepal Templo Balls) – Nombre dado a las “pelotas” de hachís.
2. Airstream – Marca americana tradicional de remolques y bus casa, propiedad de Industrias Thor.

3. Rainbow Gatherings – Fiesta de reunión de los participantes de la “Rainbow Family of Living Light ” (Vida de la Familia Arco Iris de la Luz), que en realidad no es una organización, pero diferentes personas que predican la construcción de pequeñas comunidades, la no violencia, el estilo de vida alternativa, la Paz, el Amor y tradiciones indígenas de América. Esta reunión, celebrada anualmente, tiene por objeto orar por la paz en el mundo.

4. BBS – Bulletin Board System (Tablón de anuncios electrónicos), un término informático que designa una base de datos para mensajes accesibles por Internet, o mejor aún, un mural de mensajes electrónicos.

5. En el original, “No creo que sea demasiado tarde para despertar y poder oler el café de aquí”.

6. Tong – Sociedad secreta china, “la asamblea de todos”.

7. Communitas – En griego, la palabra originalmente significaba la amistad; palabra griega de la que tanto la comunidad y las comunicaciones se derivan. La inspiración para el nombre vino del libro de Paul Goodman,”Communitas”, en el que se redefine el concepto de comunidad.

8. Festival Zippy – Encuentro de miembros de la cultura Zippie, que se definen en parte como hippies tecnológicos que afirman basarse en las funciones religiosas de la tecnología. El nombre proviene de los hippies con Zip.

9. Burning Man Festival – Festival anual que reúne cerca de veinticinco mil personas y envuelve a la música, el arte y la comunidad.

10. RV – Recreation vehicles (Vehículos de recreación), como los vehículos de motor, remolques y bus casa.

11. Hobo – Alguien que viaja de un lugar a otro en busca de viviendas temporales y puestos de trabajo

afro-punk

donde yo vivo si he visto algunos punkies negrxs. asi ke pues a kien le paresca de lo mas extraño pues no conocen al baterista de dead kennedies d.h. peligro o en si a la gran banda clave del hardocore punk estadounidense Bad brains. los bad brains son del 1977 y todo y asi todos sus integrantes son afro-estadounidenses. aki pues un video de ellos de 1979 bien chevere

y pues en estados unidos han echo un documental y todo sobre este tema y esta este sitio web bueno con hartos videos y bandas afro-punk. http://community.afropunk.com/ y aca hay artos links mas sobre el tema con analisis historicos y todos eso. http://en.wikipedia.org/wiki/Afro-punk

Groucho-Marxismo x Bob Black

1.
El Groucho-Marxismo, la teoría de la revolución cómica es más importante que un programa para la lucha de clases: igual que una luz roja en una ventana, ilumina el inevitable destino de la humanidad, la sociedad sin alcurnia. El Groucho-Marxismo es la teoría del jolgorio permanente. (¡Vamos! He allí un buen dogma.)

2.
El ejemplo de los propios hermanos Marx muestra la unidad teórica y práctica del marxismo (por ejemplo, cuando Groucho insulta a alguien mientras Harpo le roba la billetera). Además, el marxismo es dialéctico (¿No es Chico un memorable comediante del dialecto?). Los comediantes que no pueden sintetizar la teoría y la práctica (por no mencionar aquellos que no sintetizan nada) son anti-marxistas. Los comediantes posteriores, no pudiendo comprender que tal separación es el “discreto encanto de la burguesía”, han terminado siendo un mero fracaso por un lado, y un mero balbuceo por otro.

3.
Dado que el Groucho-Marxismo es práctico, sus logros no pueden ser reducidos a lo meramente humorístico, al entretenimiento, o incluso al “arte.” (Los estetas, después de todo, están menos interesados en la apreciación del arte que en el arte que aprecian.) Un genuino marxista, después de mirar una película de los hermanos Marx, se dice: “Si crees que eso fue gracioso, échale un vistazo a tu vida”.

4.
Los Groucho-Marxistas, más decididamente denuncian el imitativo, “marxismo” vulgar de los “Tres Chiflados”, Monty Python y Bugs Bunny. En lugar del marxismo vulgar, debemos regresar a la auténtica vulgaridad marxista. La “recto-mificación” da lo mismo a estos ilusos camaradas que piensan que “la línea recta” es lo que el policía les hace caminar cuando les detiene.

5.
Los marxistas conscientes de su clase (esto es, marxistas que son conscientes de que no tienen clase) deben desdeñar la anémica, encausada y narcisista comedia de los revisionistas cómicos como Woody Allen y Jules Feiffer. La revolución cómica ya ha sobrexcedido la mera neurosis – es lúdica pero no ridícula, discriminante pero no discriminatoria, militante pero no militar, y aventurera pero no aven-turista. Los marxistas notaron que hoy en día debes contemplarte en una casa de espejos para comprender lo que realmente eres.

6.
Aunque no del todo carente de la luz del entendimiento marxista, el socialismo (sur)realista debe ser distinguido del Groucho-Marxismo. Es cierto que Salvador Dalí una vez le dio a Harpo un arpa hecha de alambre de púas; no obstante, no hay evidencia de que Harpo la haya tocado.

7.
Sobre de todo, es esencial renunciar y vilipendiar todo sectarismo cómico tanto así como el trote de los equinos. Como es bien sabido, Groucho repetidamente propuso sexo pero sectas opuestas (juego fónico en inglés “sex” y “sects”; “proponed” y “opposed”, nota del traductor). Para Groucho, entonces, hubo una diferencia entre ser un “trote” y estar caliente por trotar. Más allá, la expresión “vagones tirados por caballos” huele a reforma, no a jolgorio. El trote reclama denodadamente un “Día de las Razas y las plumas de Caballo” porque su tendencia debe ser indignadamente rechazada; en verdad “Terciopelo Nacional” (película en la que una jinete se disfraza dado que, siendo mujer, no puede competir en un torneo ecuestre, nota del traductor) es más de su estilo.

8.
El asunto picante que confronta a los Groucho-Marxistas hoy es la cuestión de la fiesta, la cual –los marxistas ingenuos y reduccionistas dirán lo contrario– consiste en algo más que sólo preguntarse “¿por qué no fui invitado?” ¡Aquello nunca detuvo a Groucho! Los marxistas necesitan su propia fiesta de vanguardia disciplinada, tomando en cuenta que son raramente bienvenidos a la de cualquier otro. (Aquí, aparentemente, se hace referencia a la irónica frase de Groucho Marx: “Mire que dar una fiesta y no invitarme… He estado a punto de no venir.”, nota del traductor)

9.
Guiado por los dogmas capitales marxistas del “portarsemalismo” y el materialismo histérico, inevitablemente las masas abrazarán, no sólo el Groucho-Marxismo, sino además los unos a los otros.

10.
El Groucho Marxismo, entonces, es el “tour de farce” de la comedia. Como ha sido reportado fidedignamente que Harpo dijo: “__________________________”
En otras palabras, ¡la comedia es el espíritu del motín o no es nada! ¡Tanto qué hacer, tantos para hacerlo! En sus Marx, listos… ¡fuera!

- Bob Black, 1979

¿ABURRIDO NUEVAMENTE? ¿Por qué no haces vibrar tu jaula? Propongo un diálogo del desafecto, una conspiración de los semejantes, una política del placer. Nuestro es el poder del pensamiento negativo y el corrosivo hombre que sonríe. Lo irreglamentable contra lo institucionalizado se tienen a sí mismos- y posiblemente el uno al otro. Vamos a conferir. La elección es sedición o sedación. Cualquier número puede jugar.

La Psicopatía del Trabajo x Penelope Rosemont & Green Anarchy


Trabajar, ahora, nunca, nunca; estoy en huelga.
- Arthur Rimbaud

La despersonalización y alienación de nuestros más profundos deseos se implantan en la infancia a través de la escuela, la iglesia, las películas y la TV, hasta llegar al punto en el que el deseo individual no es sólo una red de contradicciones sino también una mercancía como todas las demás. La “vida real” parece siempre estar lejos de lo que puede pagar un sueldo semanal o una tarjeta de crédito y, por tanto, es aplazada indefinidamente. Y cada aplazamiento contribuye a la reproducción de un sistema social que, prácticamente, todo aquel que no es ni multimillonario ni masoquista, ha llegado a aborrecer.

Ese es el problema al que nos enfrentamos todos: Cómo romper el modelo de la esclavitud laboral que se establece semana a semana, esa costumbre de costumbres, esa adicción de adicciones. Cómo separarnos, a nosotros mismos, de las garras de auto-derrota de las Ilusiones en venta, Inc., alias, el Estado de las empresas de consumo. La ley es trabajar para alguien más, producir la mercancía de alguien más, producir la riqueza que otro goza, pensar lo que otro piensa (a veces, realmente, creyendo que son nuestros propios pensamientos), e, incluso, soñar los sueños de otro – en resumen, vivir la vida de otro. Vivir nuestra propia vida, tener nuestros propios sueños de vida, son ideas que han sido, desde hace mucho tiempo, dejadas de lado.

La supresión sistemática de los deseos reales de una persona – eso es en gran medida en lo que consiste el trabajo – es exacerbada por el Capitalismo que manipula los deseos hasta convertirlos en necesidades artificiales, como las que presenta la publicidad. Esto genera, en la vida cotidiana de las personas, una neurosis masiva con crecientes episodios psicóticos. Para aliviar el aburrimiento omnipresente de nuestras relaciones sociales, la sociedad ofrece una interminable variedad de distracciones y estupefacciones, que se encuentran ‘disponibles en una tienda cerca de ti’. El problema es que estas distracciones y estupefacciones, legales o ilegales, pronto pasan a formar parte del aburrimiento y la rutina, ya que no satisfacen nuestros auténticos deseos.

Cuando las noticias reportan horribles crímenes cometidos por niños o adolescentes tratando de ser satánicos, o superhéroes, o terroristas, o simplemente “malos”, podemos estar seguros de que estos niños viven vidas de apatía intolerable, que están tan aislados de sus propios deseos y de relaciones afectivas con la sociedad en general que ni siquiera saben cómo o dónde buscar algo diferente, o cómo rebelarse de tal modo que, realmente, pueda encontrar algo mejor. En lugar de eso, recogieron nociones baratas de la Escuela Bíblica, Hollywood y la televisión que prometió unos pocos minutos de emoción sin sentido, seguidas por una gran cantidad de publicidad –también sin sentido. Cada vez que algo como esto ocurre, oímos gritos paternales que “vigilan” las películas más cercanamente, y que buscan prohibir la “violencia” expresada por la pantalla del televisor. Rara vez, sin embargo, alguien critica la Biblia o las iglesias cristianas, a pesar de que el Cristianismo es, de lejos, la más sangrienta de la “religiones universales”, pero también la que está más lejos de ser “culpada”. Del mismo modo, rara vez se escucha una crítica a las fuerzas armadas – una banda de asesinos profesionales y uniformados cuya influencia sobre los niños no puede ser más que siniestra.

E incluso, con menos frecuencia, ¿alguien conoce alguna crítica a otra institución, intrínsecamente violenta, como la familia? De hecho, en nuestra fecha tardía de la historia de la humanidad, esta reliquia del patriarcado sigue siendo celebrada como un ideal. La sustitución de la familia ampliada tal como la conocemos hoy en día es una invención del siglo XIX. Construida por los blancos burgueses europeos para satisfacer las necesidades de expansión de la industrialización, refleja el modelo de Capitalismo de la “cadena de mando”. La familia autoriza la continuación de la supremacía masculina como una tradición de tiempo ancestral que se remonta al mandato de Dios. En la familia nuclear, el hombre labora en un puesto de trabajo y la mujer hace lo mismo en el hogar (y, en algunos casos, fuera de este). En cuanto a los niños, ellos son la propiedad privada de la familia y continúan siéndolo años después de haber alcanzado la “madurez”.

Los niños también aprenden a trabajar, la forma correcta de cómo sufrir el aburrimiento. Desde la más temprana edad se les enseña a obedecer órdenes. La escuela y la iglesia les enseñan la necesidad de acudir y permanecer a un lugar determinado durante un periodo prolongado, incluso cuando ellos preferirían estar en algún otro lugar. Todas las clásicas reprimendas – ¡Siéntense!, ¡Hagan lo que digo!, ¡No responda!, ¡Dejen de comportarte como un grupo de indios salvajes!, son parte de la educación de los que se comportan bien, de los esclavos del salario y de las notas, de los que no se quejan.

El mundo de hoy se enfrenta a una preocupación aún más grande, a un mayor desastre que amenaza la vida como nunca antes: las guerras que se intensifican en todo el mundo, la contaminación masiva, el calentamiento global, el retorno de la esclavitud, la supremacía blanca, la opresión de la mujer, el desastre ecológico, el neocolonialismo, el terrorismo de Estado, la prisión de la industria, el genocidio, el cáncer, el SIDA, el número de víctimas mortales por el transporte automovilístico, la xenofobia, los pesticidas, la ingeniería genética – la lista sigue y sigue. Incesantemente bombardeados por las noticias y los sonidos bytes de una catástrofe tras otra, la mayoría de las personas no tienen idea de qué hacer y caen en la parálisis. En el frente ideológico, esta pasividad generalizada, por sí misma, un importante problema social, se mantiene en lo que André Breton llamó miserabilismo, la cínica racionalización de la miseria, el sufrimiento y la corrupción – la ideología dominante del poder en nuestro tiempo.

Cada hora, además, innumerables miles de millones de dólares se gastan en propaganda, publicidad y otras mistificaciones para mantener la ilusión de que la crisis social esparcida en la que vivimos hoy es la mejor y la única posible.

¿Existe algo más importante que comprender que el trabajo es el centro de todos estos problemas? Esta actividad mantiene todo el sistema de miserabilidad funcionando. Sin trabajo, el pacto con la muerte gobernada por el salario que proclama el “libre mercado” perdería su poder, hasta detenerse.

“Mercado libre” significa la libertad para el Capital, y esclavitud para quienes trabajan. Hasta que el problema del trabajo sea disuelto – es decir, hasta que el trabajo sea abolido – todos los otros problemas no sólo se mantendrán, sino que seguirán empeorando. En un mundo demasiado ocupado para vivir, trabajar, per se, se ha convertido en algo tóxico, una forma de “cavar tu propia tumba”.

A pesar de la reanudación de la escasez y la crisis de la ingeniería económica, la sociedad de hoy tiene la capacidad de reducir el trabajo a una pequeña fracción de lo que es en la actualidad, mientras satisface todas las necesidades humanas. Es evidente que si las personas, realmente, quieren el paraíso en la Tierra, pueden tenerlo de la noche a la mañana. Por supuesto, tendrán que superar la inmensa y multinacional “falsa conciencia”, la industria, que trabaja muy duro para asegurarse de que muy pocos trabajadores sepan lo que verdaderamente desean.

El trabajo mata el espíritu, daña el cuerpo, insulta a la mente, mantiene a todos confundidos y desmoralizados, distrae a sus víctimas para que no saboreen de las cosas que realmente importan en la vida. Nuestra lucha no requiere organizadores laborales de un nuevo tipo. Para lograr el debacle del miserabilismo, necesitamos “despertadores” de deseos latentes, fomentadores de un humor prodigioso, estimuladores de sueños ardientes, del anhelo más profundo de una vida de aventura poética.

martes, 4 de agosto de 2009

psy punk/punk psicodélico



EL HEDONISTA: PUES SI. AKI LES DEJO ESA BANDA CHEVERE KE LES UNE AL PUNK CON LA PSICODELIA. A ALGUN DESCONOCEDOR DE LA HISTORIA DEL ROCK LE PARECERA QUE ESO NO SE MEZCLA Y KE LA PSICODELIA ES COSA SOLO DE HIPPIES. PUES BUENO. UN POCO DE HISTORIA. LOS SEX PISTOLS HICIERON UN COVER DE UNA CANCION LLAMADA "NO FUN" DE UNA BANDA DE FINES DE LOS SESENTA KE SE LLAMO THE STOOGES LIDERADA POR NADA MAS I NADA MENOS KE IGGY POP. ASI PUES OTRA BANDA SIMILAR DE LA MISMA SIUDAD DE DETROIT, GRINGOLANDIA FUE THE MC5 Y ENTRE LO KE COMPARTIAN CON LOS STOOGES ERA UNA FUERTE INFLUENCIA DE COSAS COMO JIMI HENDRIX Y EL LSD. ASI THE STOOGES Y THE MC5 SON BANDAS THE ROCK ACIDO O ACID ROCK OSEA LA LINEA MAS PESADA Y MAS DEPENDIENTE EN LAS GUITARRAS FUERTES DENTRO DE LO VARIADO DE LA MUSICA PSICODELICA (QUE A FINES DE LOS SESENTA INCLUIA TAMBIEN COSAS COMO EL PSYFOLK, EL POP PSICODELICO Y EL ROCK PSYCODELICO QUE FUE HACIENDOSE MAS PROGRESIVO Y CREANDO EL LLAMADO SPACE ROCK) (PINK FLOYD, HAWKWIND, Y DESPUES APARECERIAN OTRAS COSAS COMO EL TRANCE PSICODELICO). AHORA RESULTA QUE AL MISMO TIEMPO LOS MC5 Y LOS STOOGES SON EN CUALQUIER ANALISIS SERIO PUESTOS COMO INFLUENCIAS CLAVES EN LA POSTERIOR EMERGENCIA DEL PUNK. EN SI TAMBIEN SE PUEDE IR A CHEKEAR MAS BUEN PROTOPUNK PSICODELICO COMO 13 FLOOR ELEVATORS Y OTRAS COSAS (aca chekeense toda una compilacion de este tipo de bandas. ASI KE ACID EATER RETOMA ESA ERENCIA E IDEA. EN TANTO SI LOS PUNKS TE JODEN POR KE TE GUSTA LA PSICODELIA Y LOS COLORES VIVOS Y CONTRASTANTES Y LOS HIPPIES Y LOS PSICONAUTAS VARIOS TE DICEN KE LOS PUNKS NO APRECIAN LA PSICODELIA PUES MUESTRALES ESTO.
POR OTRO LADO COMO SABRAN ALGUNOS CONOCEDORES DE LOS RAMONES, ESTOS GRABARON EN 1993 un album de covers de bandas sesenteras psicodelicas llamado ACID EATERS. ES MUY POSIBLE KE ESTA BANDA DE INTREPIDOS JAPONESES ESTEN RINDIENDO TRIBUTO A AKEL GRAN ENCUENTRO ENTRE EL PUNK Y LA PSICODELIA.

y bueno aki pues la musica de acid eater para KE SE LA BAJEN. es claro que le dan un interesante tratamiento lo-fi noise. VIVA EL PSYPUNK
http://experimentaletc.blogspot.com/2009/07/acid-eater.html

miércoles, 22 de julio de 2009

Las armas de la provocación. De yippies, motherfuckers, provos y demás sin-vergüenzas.

NOTA DE EL HEDONISTA: EL DE ACA ALADO ES EL GRAN ABBIE HOFFMAN.


Antón F. Irimia.

Coruña, octubre de 2005.

“Estamos dispersando los mitos de América. Una vez que el mito es expuesto, la estructura detrás de ellos se desmorona como la arena. Resulta el caos. La gente debe crear nuevas realidades. En el proceso creamos nuevos mitos, y estos mitos predicen el futuro.”
Manifiesto Yippie

[Mas:]

Extasiado de alcohol y LSD, Abbie Hoffman rodaba por el suelo y gritaba “¡Yippie!, ¡Yippie! ¡Yippie!” El nuevo movimiento tenía al fin un nombre. El Youth International Party (Partido/Fiesta Internacional de la Juventud) iniciaba su andadura. Los yippies se ponían a la carga.
En las luchas contraculturales de los sesentas, Margolies creyó ver una “polarización wheelie feelie” entre los revolucionarios. Los wheelies serían los partícipes de la vieja izquierda; los políticos que piensan en términos de transformación de las instituciones. Los feelies, como diría Melville, serían los “artistas, los psicólogos y los chamanes del movimiento, avocados a la tarea privada de expandir la conciencia y hacerse más suaves, sensitivos y expresivos.” Pero esto era una exageración, la mayoría de los activistas se encontraban en términos intermedios. Una de las muchas formas intermedias fueron las de los yippies. Según Jerry Rubin, autor del Manifiesto Yippi, “los yippies creen que no puede haber una revolución social sin una revolución de las cabezas ni una revolución de las cabezas sin una revolución social.” Partícipes de esta visión de relación recíproca entre revolución social y revolución personal, y de la necesidad de combinar ambas de forma unitaria, son los grupos o movimientos contraculturales aquí mentados, si bien con sus propias peculiaridades. Ellos son los provos, los motherfuckers, la Weathermen Underground, la Comuna 1, y, como no, los yippies. El presente escrito pretende ser un recordatorio y un pequeño homenaje.

La polarización “wheelie feelie”.

Para los feelies la revolución era una revolución interior o no era nada; más aún, es a través de la revolución personal de los valores como se materializa la transformación social de las instituciones. Para los wheelies, en cambio, es necesario cambiar las estructuras sociales que condicionan las relaciones sociales y la misma esencia social e individual. Los feelies partían de la concepción hipppie que ve en el hombre de organización, el viejo izquierdista, una persona que no está realmente sino engarzado en un “viaje de poder”, un camino hacia la instauración de unas nuevas formas de dominación. La misma lógica burocrática –de partido o sindicato- conlleva la reproducción de los valores, pautas y premisas del sistema que se intenta derrocar. Por otra parte, el problema de los feelies para los wheelies no deja de ser menos obvio: todo movimiento apolítico y meramente personalista está fuertemente inclinado a la falta de responsabilidad y su fácil asimilación por los aparatos ideológicos del estado. Unos y otros tenían razón.

Los yippies intentaron combinar la faceta personalista y anti-burocrática con la de lucha social.

Para Abbie Hoffman, el yippie más conocido, la política no era tanto el voto electoral, las manifestaciones o las ideas filosóficas, como “el modo de vivir de cada uno de nosotros”, una idea muy feelie también muy presente en Rubin. Ahora bien, el yippie no se limitaba a esta revolución interior; quería también una interacción social combativa a través de la guerrilla simbólica. La importancia para la revolución personal/social del happening, en cuanto forma de confrontación espectacular con la realidad silenciada o adormecida, es expresada en el Manifiesto Yippie de forma exhortativa:

Haz que América vea su vampírica cara en un espejo. Destruye la barrera entre el habla pública y el comportamiento privado. Solo cuando la gente ve qué está pasando podrán ellos escuchar nuestros gritos, y sentir nuestra pasión. La guerra de Vietnam es una enseñanza para América.

Los yippies fueron una clara una mezcla de los estilos wheelie feelie, si bien no eran una superación de ninguno. Lo cierto es que los problemas que causaron esas drogas, que tanto promovían, en los movimientos sociales se hicieron más que evidentes al poco tiempo: la drogoadicción se mostró como un arma mucho más efectiva que las porras, balas de goma y botes de humo de la policía. Al poco de desintegrarse los yippies el gobierno yanqui, consciente del potencial de las drogas, indundó los guettos negros con crack, procedente de Vietnam, para acabar con el movimiento del Black Power. La droga fue una de las principales estrategias de guerra sucio del gobierno de EEUU para acabar con los Black Panthers.

Otro problema grave de la solución yippie era su falta de capacidad para crear redes organizativas sólidas, con capacidad para crear lazos indentitarios y proporcionar en el largo plazo la satisfacción mediante la autoorganización de los deseos de los revolucionarios. De hecho, la falta de un proyecto revolucionario/vital consecuentemente organizado y el extremo rechazo a nada que se pareciese a una mínima organización, se mostró como un error casi infantil.

Aún los yippies, que fueron representativos de toda una corriente de entender la Revolución Cultural, nos dejan un legado no exento de enseñanzas. Aquella rama revolucionaria en la que se ubican, suplantó la visión de inspiración cristiana de la revolución como un acto de sacrificio con su respectivo santoral, por una suerte de Festival de la Vida de prodigalidad e inmediatismo a la manera pregonada por el poeta Allen Ginsberg. Daniel Cohn-Bendit, líder estudiantil del mayo francés, expresaba simultáneamente esta premisa en su célebre máxima “¡Qué la revolución sea la mejor manera de vivir!”. La Internacional Situacionista, un grupo influyente en la ruptura con los viejos cánones izquierdistas, unos años antes había manifestado en este mismo sentido su concepción del proceso revolucionario. Las revoluciones, decían los situacionistas “serán festivales o no serán, pues la propia vida que ellas anuncian será creada con ánimo festivo. El juego es la última razón de este festival. El vivir sin tedio, el gozar sin límites son las únicas reglas que aceptaremos.”

La Revolución del Placer contra el mundo construido para el Capital/Trabajo desde los sesenta ya no puede ser por más tiempo un objetivo secundario, ni nada que los revolucionarios permitan que pueda ser como en el capitalismo, constantemente postergado; ni siquiera postergado en alguna medida. La máxima que anuncia la revolución como una fiesta es todo un acto de provocación contra los carcas capitalistas, y los carcas de la hoz y el martillo. ¿Se trataba todo esto de una mera frivolización? No. Se trataba de una liberación por parte de los revolucionarios de las cadenas de aburrimiento y de la abnegación de la Izquierda. Se trataba de acabar con la herencia cristiana negadora de la vida en la que se había forjado el izquierdismo. Era una intención de materializar el paraíso microcósmico en las entrañas del infierno presente, que oculta las propias posibilidades de realizar el Cielo ahora ya; se trata de reubicar el prometido más allá en el más inmediato aquí y ahora.

Un claro ejemplo literario de la combinación discursiva de esta intención inmediatista con el arte de la provocación, tan cultivado por el Youth International Party, fue el Manifiesto yippie escrito por Rubin. Entre otras cosas nos dice: “Nosotros ofrecemos: sexo, drogas, rebelión, heroísmo, hermandad. Ellos ofrecen: responsabilidad, miedo, puritanismo, represión.” Las reglas, aúlla, están hechas para ser rotas, y lo políticamente correcto ya no tiene cabida:

No hay NINGUNA PALABRA que el hombre deba limpiar de su boca, ninguna palabra que dé miedo. “¡Ellos quieren la ANARQUÍA!” ¡Joder, es cierto, nosotros estamos por la anarquía! De todas maneras este país está podridamente sobreorganizado. “¡No hagas esto! ¡No hagas lo otro, no hagas! Crecer en América es aprender que NO hacer. Nosotros decimos: “¡Hazlo, hazlo. Haz todo aquello que quieras hacer!”

La utopía yippie vuelve a escapar de la seriedad para abrazar lo provocativo:

En las asambleas comunitarias de todo el país, Bob Dylan reemplazará el himno nacional.
Ya no habrá cárceles, tribunales ni policías.
La Casa Blanca se convertirá en un crash pad [casas donde los hippies “aterrizan” de pasada] para toda persona que no tenga donde dormir en Washington.
El mundo se transformará en una gran comuna, con comida y vivienda gratuita, todo compartido.
Se destruirán todos los relojes.
Los peluqueros serán internados en campos de rehabilitación, donde el cabello les crecerá muy largo.
No existirá el crimen de “hurto”, porque todo será gratis.
El Pentágono será reemplazado por una granja experimental de LSD.
No habrá más escuelas ni iglesias, porque el planeta entero se habrá convertido en una iglesia-escuela.
La gente cultivará los huertos por la mañana, hará música por la tarde y follará cuando le venga en gana.

El Amor Armado.

Estas reivindicaciones de la contracultura no eran incompatibles con las acciones más comprometidas y arriesgadas, en ciertos casos. Por ejemplo, el grupo de activistas hippies Against The Wall Motherfuckers! (¡Contra la pared, hijos de puta!), nombre que hace mención a las detenciones policiales, que era una radicalización del grupo dada Black Mask, que rechazaban el viejo izquierdismo, realizaron una campaña de colocación de bombas contra bancos y otros objetivos simbólicos bajo el provocador nombre de Armed Love (amor armado). Eran los tiempos en los que las Universidades Libres impartían seminarios de masajes para romper la separación física, volverse suaves y hacer la comunicación más íntima, al tiempo que también impartían cursillos para usar armas o preparar cócteles incendiarios. La intención: socializar todo conocimiento que se considerase útil para la liberación personal y social.
Una escisión de la Students for a Democratic Society, la Weathermen Underground Organization (Organización del Hombre del Tiempo Underground) anunciaron en el 1970 “una nueva mañana, un cambio de clima”. Efectivamente, unos meses antes el clima estaba cambiando. La Wethermen, bajo el explícito slogan “Traer la guerra a casa” en relación a la guerra de Vietnam, convocaron en la ciudad de Chicago unos “Días de Furia” en forma de protesta contra la Convención Nacional Demócrata que en dicha ciudad tenía lugar. Los hombres y mujeres del tiempo underground habían pronosticado un aumento de las temperaturas en la ciudad de Chicago, y así fue. Para ello realizaron una gran hoguera de rabia. Varios cientos de activistas cruzarán Chicago destrozando con piedras y cócteles molotov las instituciones representativas del capitalismo, tales como bancos, comisarías de policía, restaurantes y hoteles de lujo, etc. A raíz de los disturbios 287 activistas fueron detenidos. Después de esto la Weathermen se convertiría en varios grupos de hippies, partidarios del amor libre, las orgías psicodélicas, y la revolución interior, pero también dedicados a la colocación de bombas en diversos lugares: las oficinas de la ITT de Nueva York en protesta contra el apoyo al sangriento golpe militar de Pinochet, o contra diversas comisarías de policía. Incluso llegaron a explosionar una bomba en el mismísimo Capitolio en el 1971. Un Weatherman, John Jacobs, justificaría estas acciones de forma irónica: “Weathermen está en contra de todo aquello que para Norteamérica significa decencia y bondad. Weathermen quiere quemar y destruir los Estados Unidos de América”.

La violencia fue un tema recurrente para ciertas facciones del movimiento contracultural, ya se tratase esta violencia de violencia real o no. Al contrario que los Weatherman (que debemos matizar que jamás mataron a nadie y todas sus acciones eran realizadas con cuidado de que esto fuese así), otros decidieron utilizar no la violencia física, sino el tabú en torno a la violencia política, explotando en vez de bombas palabras. Un ejemplo de ello es la Comuna 1 berlinesa, creada en el 1967, o como gustaban llamarla los medios de información burguesa: la “comuna del horror”.

En ese año, a raíz de un incendio que había sido fortuito en unos grandes almacenes belgas, donde murieron incineradas unas 300 personas, la Comuna del Horror difundió una serie de octavillas falsificando lo ocurrido y politizando la tragedia. La última de estas octavillas se titulaba “¿Cuándo arderán los grandes almacenes de Berlín?” y decía:
Nuestros amigos belgas han comprendido finalmente cómo pueden hacer entender al público el alcance de lo que está pasando en Vietnam. Han incendiado unos grandes almacenes, a 300 ciudadanos saciados, a sus vidas fascinantes y han convertido Bruselas en Hanoi. Ya nadie que esté leyendo su periódico, ante un opulento desayuno, tiene por qué soltar lagrimitas por la pobre gente de Vietnam; hoy no tiene más que acercarse al departamento de moda de KaDeWe, Hertie, Woolworths, Bika o Neckermann y encender discretamente un cigarrillo.
Aunque los comunicados eran falsos, la prensa burguesa montó en cólera, la población se indigno, y la comuna cobró popularidad… y debió pagar un cierto tiempo entre rejas, al considerar las autoridades que estos comunicados hacían apología del terrorismo. La provocación, no obstante, no quedó aquí: prosiguió en el juicio. La Comuna 1 aprovechaba cualquier momento para poner en tela de juicio los valores represivos del sistema. Cuando Teufel, destacado miembro de la comuna, se encontraba ante el tribunal decidió impartir a todo el mundo una lección sobre el absurdo del autoritarismo y sus rituales. Al recibir la orden del tribunal de ponerse en pie, Teufel aceptó de buena gana: “Bueno, si eso ayuda a encontrar la verdad…” Una respuesta que no puede sino traer a evocación al mitificado y célebre Diógenes el Cínico. Nos dice Diógenes Laercio que encontrándose Diógenes el Cínico tranquilamente sentado en el suelo, se presentó ante él el célebre conquistador Alejandro Magno. Cuando el imperialista, que admiraba al filósofo perruno, le ofreció sus favores y le dijo a Diógenes “pídeme lo que quieras”, éste alzó la vista al sublime Alejandro Magno y le dijo “Apartarte: no me tapes el sol”.

Los chamanes holandeses y sus planes conspirativos.

Otro movimiento especialmente inspirado en lo referente a la acción/provocación contracultural fueron los Provos holandeses. Se trataban de un grupo pacifista que, no obstante, también recurrió una vez al uso de la explotación del tabú entorno a la violencia política para hacer llegar sus mensajes.

En el primer número de su publicación los probos reprodujeron un diagrama tomado de El anarquista práctico que enseñaba al lector a producir explosivos. A partir de este escándalo, y después de diversas actuaciones, la publicación pasó de tener una tirada de 500 ejemplares a 20.000. La técnica para elaborar estos explosivos, sin embargo, era inútil; no servía realmente para producir nada.

Los provos fueron, junto a los yippies, los reyes de la provocación activista. Provo era una persona que rechaza la ansia monetaria del capitalismo que “educa para el tener, menospreciando el ser”. Provo estaba contra la gris política burocrática que impide la espontaneidad. Provo era beligerantemente disidente: “sus miembros –decía la revista Provo- solo pueden ser gente creativa e individual mediante conductas antisociales”. Provo era antimilitarista y condenaba la neurosis de una desquiciada carrera de armas. Su grito era el “Provo never ruled” (Provo nunca mandó). Por último, provo vestía de blanco; así se reconocían los unos a los otros.

Los provos eran una suerte de chamanes anarquistoides y hippies. Su arma preferida, como indica su nombre, era la provocación mediante transgresiones en los discursos del status quo y las prácticas sociales que en el día a día contradecían los valores reinantes del capitalismo burgués. Desde 1964 actuaron en Ámsterdam, ciudad que consideraban un “centro mágico”, a través de happenings, sabotajes y lo que ellos llamaban planes blancos, destinados a solucionar los problemas sociales y ecológicos.

Los “planes blancos” de los provos merecen especial consideración. El primero de ellos era el “Witte fietsen plan”, destinado a la grandilocuente tarea de socializar los medios de transporte todos. La idea era disponer por toda la ciudad de bicicletas pintadas de blanco, sin candado, socializadas. El folleto que anunciaba el plan definía la bici blanca como el “transporte comunitario gratuito”. Estas bicicletas podían ser usadas por quién quisiese; al dejar de utilizarlas quedaban en la calle a la espera de otro improvisado ciclista. La intención que perseguían era acabar de una vez por todas con el “coche monstruo” que fagocita la naturaleza y privatiza el espacio a costa de la convivencia. Como provocación contra el capitalismo y en defensa de la ecología (los provos estaban especialmente preocupados por este problema) el plan fue un éxito; sin embargo, su aplicación práctica resultó ser un fracaso. No porque como podría pensarse la gente acabó robando las bicis, sino porque, aquellos que en teoría protegen contra el hurto, la policía, acabó incautando (robando) toda bicicleta que se encontraba en la calle sin candado, y ya en la Presentación de la Primera Bicicleta Blanca cargó con contundencia contra los reunidos.

Hubo también “planes blancos” para el sexo, la mujer (aborto gratuito), incluso para la policía. La consigna de este último plan era “Pórtate bien con la policía”. El yippie Jerry Rubin en su manifiesto dejaría años más tarde, expresaba en una sola frase la interpretación que los contraculturales daban entorno al tema policial; quedaba claro con rotundidad en su consigna “estas con el ser humano o estás con la policía”. La célebre pintada parisina lo expresaba de una manera más íntima: “mata al policía que hay en ti” –en mención a las retrógradas teorías del psicólogo conductivista Eysenk, que consideraba dentro de nosotros existe un agente represor y que, además, esto debiera ser así. Los provos, en cambio, optaron por una táctica más sutil: su plan blanco proponía que el colega policía (que debía ir vestido de blanco al efecto) realizase su labor de protección social repartiendo condones a los menores, y sirviesen a la sociedad repartiendo muslos de pollo a los transeúntes y cerillas a los fumadores de porros necesitados.
El movimiento provo prefería la provocación al enfrentamiento y lo lúdico a lo militante (militar). Aunados con los anarco-pacifistas su mensaje libertario y sus tácticas de guerrilla simbólica calaron entre cada vez más jóvenes. Su popularidad llegó a su apogeo en el 1967: en ese año tenía lugar un evento público nupcial con motivo de la boda del príncipe Claus von Arsberg (que había sido miembro del ejército nazi). El evento era retransmitido en directo por la televisión. Los provos llenaron la atmósfera de humo naranja en honor al color de la familia real. La policía cargo de forma brutal, pero el mensaje antimonárquico ya había sido lanzado. Tras los disturbios, podía leerse en las paredes grafiteado: “Qué me devuelvan la bicicleta”.

En ese mismo año Provo se acabaría de disolver en una reunión realizada en el parque Vondelpark. Un año antes las disensiones entre los provos ya se habían hecho notorias. Provo se decidió a presentar a las elecciones, algunos entendieron esto como venderse al sistema, según Stewar Home las actividades de los provos estaban ya siendo asimiladas por éste. Fuese como fuese, los neoanarquistas Provo, como los considera Teodori, consiguieron en 1966 un total de 13.000 votos (1 concejal), y tres años más tarde, los Kabouters (los duendes) que sucedieron a Provo obtuvieron 38.000 (5 concejales).
Al final, algunos provos se decidieron por la reforma política a través de partidos verdes, otros siguen en el activismo, otros se dedicaron a la literatura, y también hubo quien se reciclaró en el mundo de los negocios. Al final, nos dice A.F.R.I.C.A. en su Manual de la Guerrilla de la Comunicación, lo que ha quedado es que “desde los tiempos de los provos se ha tornado difícil hacer política seria en Holanda. Por lo menos por parte de la izquierda. Demasiada gente ha comprendido que existen otras cosas más importantes y menos aburridas.”

Una historia groucho-marxista.

Los yippies fueron otro destacado grupo en el arte de la provocación. El Youth International Party, por supuesto, no se trataba de un partido político ni mucho menos. La respuesta tradicional al problema revolucionario era crear un partido o sindicato de masas para tomar el poder e iniciar así los cambios. Pero los yippies condenaban todo “viaje de poder”. El poder corrompe, decía Bakunin, y ellos se lo tomaban al pie de la letra. No se puede hacer la revolución en los términos del establishment, decían, por eso de nada sirven partidos ni sindicatos. La visión de los yippies, compartida por tantos otros postizquierdistas, queda patente en las opiniones de Chester Anderson:

En lugar del Partido Revolucionario Americano, yo propongo una asociación informal de pandillas revolucionarias, que no se preocuparán por coordinar sus respectivas acciones ni se inhibirán mutuamente en ningún sentido. Que sólo se preocuparán por mantener una buena comunicación entre sí.

A la mierda los líderes, los uniformes y las causas santas más importantes que la gente. Una pandilla que corrompa juguetonamente al hijo del alcalde producirá cambios más importantes y perdurables que la escuadrilla asesina, estrictamente disciplinada, severa y aburrida, preocupada por borrar del mapa a su padre.

La idea de “corromper al hijo del alcalde” no es mear fuera del trasto. Pocos años después de escribir esto Anderson, en el 1973 la Symbionese Liberation Army (Ejército de Liberación Simbiótica), de corte marxista-leninista, raptó a la hija del multimillonario Randolph Hearst, Patty. Gracias a este secuestro la SLA consiguió convertir a los medios de comunicación burgueses en una catapulta para sus comunicados anticapitalistas. También consiguieron sacarle un millón de dólares al capitalista, que le obligaron a dar como comida a los pobres. Lo gracioso del asunto es que Patty no estaba secuestrada, sino “corrompida” por las ideas anticapitalistas: había fingido su propio secuestro. Era una activista del SLA y había participado en atracos de bancos para subvencionar la causa revolucionaria. (El final de la SLA, todo sea dicho de paso, fue dramático: varios encarcelados, y 6 de ellos fueron asediados en su casa y asesinados por la policía mientras se retransmitía por la televisión).
El estilo informal de organización comunitaria, a pequeña escala, tribal, así como las proclamas contra el aburrimiento y la disciplina marcial de la vieja izquierda es una constante en los grupos contraculturales revolucionarios. La revista Fifth Estate de Detroit, por ejemplo, llenaba sus páginas con contenidos similares a estos e incluso, aún en su momento de mayor esplendor en el inicio de los 70, cuando distribuía unos 20.000 ejemplares, en su buzón de correos podía leerse la siguiente etiqueta: “The Fifth Estate: un grupo de amigos”.

Los yippies era un grupo de amigos más. Y este amplio grupo de amigos estuvo tercamente interesado en liarla.

Los alrededor de 1.200 amigos que se concentraron en Washington tenían no pequeñas pretensiones. En protesta contra la guerra de Vietnam se les ocurrió que no había mejor cosa que dirigirse al Pentágono para practicar un “Ritual Sagrado de Exorcismo”, de carácter público y comunitario. El exorcismo era necesario, decían, porque se encontraba adentro del edificio militar el mismísimo Diablo. Tal ocurrencia fue expuesta en una rueda de prensa, y así fue hecho. Los chamanes se reunieron entorno al Pentágono formando una cadena humana, con la intención de hacer levitar el edificio 300 pies por encima del suelo, altura a la que debería ponerse naranja y quedarían expulsadas las fuerzas maléficas. Este fue el inicio de lo que lo que se conocería como los Yippies, unos locos que decían querer “tomar el Pentágono para convertirlo en factoría de LSD”. Jerry Rubin amenaza a la sociedad americana: “llevaremos una comunidad de amistad a un lugar donde sólo se ejerce muerte. El siguiente paso será el hundimiento de todas las instituciones importantes de la sociedad americana.”. El yippie Abbie Hoffman daba la razón a los media: “el movimiento pacifista se ha vuelto loco, ¡ya era hora!”.
Los yippies fueron un producto de la Bay Area de San Francisco, una meca hippie fuertemente influenciada por las ideas anarquistas, donde el dada, los beatniks y las drogas tenían lugar. Los yippies se declararon profundamente marxistas: Rubin decía, “estamos en la tradición revolucionaria de Groucho, Chico, Harpo y Kart”. Ellos eran “groucho-marxistas” o, mejor aún, “marxisto-lenonistas”, en relación al célebre Beattle.

Las acciones de estos “marxisto-lenonistas” tuvieron un gran eco mediático, y llegaron a influenciar en gran medida al movimiento contracultural (entre otros, por ejemplo, a la mencionada Fifth Estate desde la que escribía el comprometido manager de los MC5 John Sinclair). Los yippies consiguieron ser considerados por el gobierno como el enemigo número 1 en cuanto a lo que grupos contraculturales se refiere, a pesar de ser pacifistas y no usar jamás la violencia. Por ello, al fin, la represión calló sobre ellos tras los disturbios en Chicago en el 1968, tras presentar públicamente en la calle a un cerdo llamado Pigasus como el candidato del Youth International Party a la presidencia norteamericana, en el “Festival de la Vida” que contraponían a la Convención Nacional. El caso, conocido como la “Conspiración de Chicago”, llevó a 8 personas a la cárcel tras un juicio muy parcial; Hoffman y Rubin estaban entre éstas. La brutal represión del estado fue minando el ánimo de los yippies hasta su desaparición. Según Stewart Home la cualidad represiva del sistema era mayor de lo que los propios yippies habían pensado: “el movimiento yippie fue desintegrándose lentamente a medida que sus seguidores comprobaron que el sistema capitalista era en verdad tan malvado como ellos afirmaban en sus más retóricas declaraciones.”

Los yippies jugaron con la provocación y con la explosión de los sentimientos. Los sentimientos liberados podían ser una arma política tan fuerte como cualquiera otra. Es célebre la acción de exaltación de estos sentimientos realizada por ellos en New York: se colaron en la bolsa de Wall Street y lanzaron billetes al aire. Los agentes de bolsa olvidaron su trabajo y los intereses de sus jefes, y se arrojaron a un frenesí ávido de recolectar este dinero gratis, dándose condazos los unos a los otros. Rubin, quien por paradojas de la vida terminaría volviéndose yuppie, se reía de ellos en su manifiesto: “Míralos: animales salvajes persiguiéndose y peleándose por billetes de dólar arrojados por los hippies.”

En otra ocasión decidieron convertir la represión en un teatro. En las manifestaciones contra la guerra no era extraño que la policía decidiese cargar con contundencia. Los yippies se prepararon. En el momento que comenzó la carga policial y con ella las carreras y los gritos, empezaron a hacer sonar ruidos de disparos de metralleta y de sirenas de policía, y se explotaron bolsas de líquido que imitaba sangre sobre sus cuerpos. El espectáculo era dantesco: todo el mundo ensangrentado corriendo y dando alaridos. El caos fue total. Tal vez se pueda pensar que esta acción es en sí contraproducente, pues trivializa una represión que ya era real, y conlleva el problema de Pedro y el lobo. Hoffman pensaba que este impacto visual diría más de la guerra que cualquier slogan en una pancarta.

En este mismo sentido de propaganda por la liberación del sentimiento, los yippies realizaron otro acto en New York, esta vez contra la guerra de Vietnam. Cientos de yippies se lanzaron a la calle gritando exaltados, desbordados de alegría: “¡La guerra ha terminado! ¡La guerra ha terminado!” El resultado fue una conmoción total; la gente no daba crédito. Al fin acabaron todos abrazándose, contagiados por el entusiasmo de tal noticia y situación. Incluso la policía acabó abrazada de los melenudos festejando el fin de la guerra. El gobierno tuvo que desmentir la historia en la televisión.

La táctica yippie era el “terrorismo psíquico” y la “guerrilla de la comunicación” a través del happening teatral. Una especie de Teatro de la Crueldad, para utilizar el término acuñado por Artaud, que convierte al espectador en actor; que obliga a posicionarse y vuelve a la vida lo que en apariencia es una simulación.

Papa Noel se queda desnudo.

En este sentido querría comentar una última acción, esta vez llevada a cabo por los Motherfuckers. Como tantas otros happenings de los sesenta, éste ha sido reproducido, plagiado y reinventado en posteriores situaciones.

Varios Motherfuckers querían denunciar la miseria tras la navidad en el sistema capitalista: a los niños se les llena con esperanzas de un mundo gratis y de amor, sin intereses enfrentados, un mundo de regalos. Estos niños antes o después tendrán que despertar de su burbuja y darse cuenta de que todo eso era mentira: no hay Papa Noel que regale nada, la mayoría ha de ganar con el sudor de tu frente, y en el mundo de las mercancías hay de todo menos comunidad, amistad y compartir: todo se paga, y los consumidores y productores, los trabajadores y capitalistas, suelen tener intereses antagónicos. La simulación de una vida distinta que significa la navidad, con el Papa Noel y sus renos, o con los reyes y sus dromedarios, es también un Teatro de la Crueldad: una representación mítica, con la fuerza que el mito y el ritual tienen, pero no para la libertad sino para todo lo contrario: para la dominación. Festejan una realidad que se anhela, de comunión y gratuidad, y que no existe. El capitalismo es, exactamente, todo lo contrario a estos valores, y todo lo que en esta sociedad se expresa en estos anhelados términos se da con exclusividad en las situaciones y reinos donde no opera el capital (en el amor, en la amistad de verdad).

Los Motherfuckers entendieron qué es lo que debía hacerse: se disfrazaron de Papa Noel, ¡Jo, jo, jo!, y se pusieron a regalar los juguetes que los capitalistas de los grandes almacenes retenían en las estanterías. Los niños con naturalidad recibían los regalos, hasta que el simpático Papa Noel fue reducido, detenido por la policía, tirado al suelo y esposado. Su delito era evidente: regalar regalos en navidad. Papa Noel no es la gente de a pie, has de creerte que quien regala algo son los empresarios, aunque sólo sea trabajo.

El mito reproduce la dominación y explotación, pero redirigido, como dirían los yippies, “el mito hace la revolución”.

Bibliografía:• Grupo A.F.R.I.C.A., Manual de guerrilla de la comunicación. Virus. Barcelona, 2000.
• Home, Stewart. El asalto a la cultura. Virus. Barcelona, 1998.
• Melville, Keith. Las comunas en la contracultura. Kairós. Barcelona, 1975.
• Rocha, Servando. Los días de furia. Contracultura y lucha armada en los Estados Unidos. La Felguera. Madrid, 2004
• Rubin, Jerry. Manifiesto Yippie.
• Teodori, Maximo. Las nuevas izquierdas europeas (1956-1976). Volumen I y II. Blume. Barcelona, 1978.